Año VI
La Habana

19 al 25 de ABRIL
de 2008

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Aparecen en el Museo

J. del Río • Holguín

 

Tres obras de una docena de los más significativos artistas plásticos cubanos pudieron ser apreciadas, cuando se inauguró una nueva Muestra en el Museo Municipal de Gibara, calle Independencia, número 19. De cada tríada, al menos una de las obras, ya sean pictóricas o escultóricas, serán donadas por los artistas al Museo, que de este modo se transforma en uno de los más actualizados y rotundos, en cuanto a la pintura cubana actual, en esta región de la Isla.

Predomina la diversidad de técnicas y estilos: desde las pequeñas esculturas de gorditas hirsutas, de la holguinera Martha Jiménez, autora de la famosas figuras que adornan la Plaza del Carmen camagüeyana; hasta el tríptico de las palmas, los precisos y preciosos dibujos a blanco y negro de Rafael Pérez: en uno el árbol típico de nuestras sabanas se encierra en embalajes de madera, como para ser vendido, en un segundo cuadro, la cintura de la palma está presa por un carrete fílmico; y en el tercero, su longitud atraviesa tres bohíos de un solo “palmazo”.

Buena parte de estas obras, en realidad la mayoría, fueron pintadas en la anterior edición del Festival, cuando nuestro evento fue literal y noblemente invadido por estos artistas que ahora nos revisitan con sus creaciones; y el retorno está mediado por el muy generoso gesto de donar algunas al Museo local, donde por cierto, se atesora también absolutamente toda la información en papel que ha generado el Festival en sus cinco ediciones anteriores.

Ese maestro de la escultura ambiental, cinética y erótica que es Osneldo García, premio nacional de artes plásticas en 2003, también nos propone sus piezas menos provocativas de lo que parecen a primera vista, con detenimiento aparece una singular poesía perceptible sobre todo en los colores o en los materiales elegidos, se puede colegir una historia en estas reminiscencias genitales tal vez provenientes del Decamerón o del capítulo ocho de Paradiso. Esa cintura de metal, de vulva abierta y provocativa, rodeada de cinturones en el preciso instante del desabroche, constituye una adorable bofetada a la mojigatería de

Tampoco faltan las pintoras y, por ejemplo, la delicadeza vegetal de una mulata cargada de peces según Alicia Leal, o la mujer-sirena que comparte entorno con un güije embotellado, según delirio de Aziyaidée Ruiz, quien también envió dos obras muy similares, influidas quizás por el op art, ambas describen a lo mejor sendas abstracciones de la mar rizada, inspiradas en el Malecón de Gibara, o en el de La Habana, qué más da, y resueltas en azules y amarillos, celestes y naranjas, combinaciones arriesgadas pero que provocan inefable placidez.

Por lo marino espectacular optan también Agustín Bejarano y Miguel Ángel Leyva, el primero, con las centenarias caparazones de caguamas o galápagos, sobre una de las cuales el creador pintó sus meditabundos guajiros que tanto nos sugieren, mientras que Miguel Ángel Leyva nos expone un pez de ojos saltones y cola de tenedor, junto a un homólogo que describe a un sapo montado en una cuchara con cola de helicóptero.

Figuran en la galería de clásicos actuales otros como Nelson Domínguez, Rafael Pérez, William Hernández y Nadia García, pero no quisimos revelar el carácter de otras obras para que, como bien nos advirtieron en la galería, dejemos algo a cargo de la sorpresa.           
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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