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La información tiene ahora una catedral
de 76 000 metros cuadrados, en la
avenida Pennsylvania, muy cerca de la
Casa Blanca y El Capitolio: el Newseum.
Un museo de la información en pleno
centro de Washington DC. Cientos de
horas en videos, 14 galerías, 15 aulas y
2 estudios de televisión. Joe Urschel,
director de la Pinacoteca, declaró: “El
Newseum es un museo que muestra la
importancia de la información y la
prensa libre en una sociedad libre”,
esta reincidencia en el termino libre se
parece al uso que organismos como la SIP
(Sociedad Interamericana de Prensa)
hacen de la frase hecha: “libertad de
expresión”. Este museo fue iniciativa
de Al Neuharth, fundador de USA TODAY.
El Newseum perpetuará la acción
mediática global, dirigida por las
corporaciones en la manipulación de la
realidad del siglo XXI y sus orígenes.
Se recogen las primeras planas de
periódicos, entre las que destaca el
titular del 1ro. de septiembre de 1939,
que anunció el inicio de la segunda
guerra mundial: Hitler ataca a los
polacos. La sala del centro está
dedicada al atentado contra las torres
gemelas de New York, el 11 de septiembre
de 2001.
Este museo servirá para dejar testimonio
del poderío de EE.UU. sobre el planeta.
El presentador del espectáculo es
protagonista, hacedor de realidad. Pero
desde nuestra perspectiva, desde
nosotros que hemos sido víctimas del
poder mediático, ¿qué de nosotros
quedará en este Museo? Las víctimas de
Ruanda, la injerencia en Latinoamérica,
el Plan Cóndor o el ataque permanente a
Cuba y a Venezuela. Mostrará la verdad
sobre la franja de Gaza, Paquistán,
China, Nigeria, Zambia… o seguiremos
creyendo que la barbarie queda en el
extremo oriente, origen de la
civilización. Conseguirán el espacio que
exprese la magnitud del horror reciente
con el que los EE.UU. dominan las
antiguas colonias que sobreviven con la
herida de haber sido sometidos por el
dios y la lengua del invasor.
Y la curaduría de este museo, ¿quién la
ejerce? De quién dependerá el criterio
museográfico para darle forma a la
máquina del simulacro. ¿No sería un
modo de censura? ¿Un atentado a la
libertad de expresión? Sería interesante
conocer este espacio, el mundo virtual
tiene su museo, su historia por y desde
siempre.
Me preguntó cómo quedará plasmada la
acción mediática global, la apropiación
de lo real por la trasmisiones en vivo,
la sustitución de la capacidad de
discernir por la de consumir. Todo muy
elaborado, cercano, adherido a los
prejuicios y los miedos, adherido a lo
peor de nosotros mismos para no sentir
ni deseo ni necesidad. Para sentir el
ansia del mundo que reproduce la
industria del entretenimiento con el
norte preciso de activar la indolencia
de los cuerpos, únicos testigos
restantes de lo real y sus
consecuencias.
No es improbable que una de las salas
del Newseum esté dedicada al Premio
Santa Sofía que recibiera el fraudulento
reportaje de Venevisión sobre el que se
armó el golpe de Estado de 2002, contra
Chávez. Sabemos que “Los pistoleros del
puente Llaguno”, como los bautizara la
prensa, se defendían de la envestida de
la policía metropolitana y los
francotiradores. La verdad se impuso a
pesar del poder de la imagen que
reiteradamente acusaba a los culpables
de una masacre que había activado un
vacío de poder etcétera. Este cuento
macabro fue disuelto por el pueblo y
hasta los fanáticos opositores sacaron
las banderas de las ventanas y
sucumbieron en el tenebroso silencio
impuesto por los medios de comunicación
en Venezuela.
Podemos deducir, por las consecuencias
de la manipulación mediática global, que
este nuevo museo de la información
funcionará para el visitante como una
galería del horror contemporáneo. |