Año VI
La Habana

19 al 25 de ABRIL
de 2008

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PaLABRAS AL RECIBIR LA réplica del machete de Máximo Gómez

Los sueños se construyen con símbolos

Eduardo Heras León • La Habana

 

Compañero  Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, compañeras y compañeros:

Hace casi 40 años, en uno de los cuentos de mi libro más querido, escribí: “porque los sueños se construyen con símbolos, con voces que nos hablen, con manos lejanas que nos ordenan, con recuerdos tal vez”, y pocas veces como hoy, he tenido mayor conciencia de la certidumbre de esas palabras: recibimos un símbolo sagrado que a lo largo de los años, desde su humilde grandeza, nos ayudó a construir el sueño de los padres fundadores; ese símbolo, durante las heroicas batallas del siglo XIX, fue empuñado por unas manos lejanas que hoy, desde el claustro de mármol de su monumento, sigue ordenándonos a nosotros y a las generaciones que nos sucederán, el único camino posible para salvaguardar el sueño de una Patria mejor: el camino del deber.

Pero hoy es 16 de abril, y para los que hace 47 años nos preparábamos para partir hacia la experiencia inigualable del combate, para los que con febril ansiedad poníamos en orden nuestros fusiles, cañones o morteros y nos disponíamos a enfrentar la muerte y conseguir la victoria, como le habíamos jurado a Fidel unas horas antes, las voces, los recuerdos, se confunden con la terca nostalgia de aquellos días: ¿quién que los vivió no los guarda para siempre en la memoria? Aquel discurso estremecedor en que se anunciaba al mundo lo que ya todos sabíamos: que éramos una revolución socialista del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; los abrazos profundos y solidarios con que nos fundimos los milicianos que esperábamos impacientes la orden de combate; los himnos que entonamos, y ¿por qué no?, las lágrimas que nublaron nuestros ojos confundidas con una atmósfera de patriotismo que colmaba nuestros corazones. Esos momentos son también  voces que nos hablan; esos recuerdos son también manos lejanas que nos ordenan, días imperecederos que hoy evocamos con alegría, e inagotable gratitud.

Y luego fueron aquellas jornadas de sangre, decisión y victoria. Aquellos combates en los que quizá por primera vez vimos materializada en cuerpo y en espíritu, la verdadera solidaridad entre los hombres: todos combatimos al mismo enemigo, todos fuimos hermanos alimentados por la fuerza del ejemplo y las ideas de quien nos condujo a la conmovedora, histórica, victoria del pueblo. Permítanme decirles que una sola imagen de aquel hombre, lanzándose desde un tanque en el fragor del combate, que estaba junto a nosotros, enfrentando los mismos riesgos, los mismos peligros, esa imagen mítica que todos de alguna forma recordamos y recordaremos siempre, es Playa Girón, es también el símbolo de estos casi 50 años de heroica resistencia.

¿Qué más decir de un día como hoy? ¿Un día en que la Patria premia nuestros modestos esfuerzos, nuestra modesta obra que se suma a la obra verdaderamente importante de conducir a un pueblo a la consecución del sueño de un mundo mejor? El Girón de hace 47 años se ha convertido en el Girón de todos los días, en el Girón cotidiano, complejo y difícil que necesitamos enfrentar con el espíritu renovado que exige el mundo del presente y los nuevos desafíos que la Revolución está obligada a superar.

Recibimos este machete en su doble condición: como símbolo y  legado de uno de los forjadores de nuestra nación; pero a la vez, como algo muy útil que guardaremos en un lugar cercano a nosotros: los escritores y artistas, tan acostumbrados a ejercer las armas de la crítica, también sabemos, llegada la ocasión, ejercer contra el enemigo la crítica de las armas. Y en tal momento, el machete de Máximo Gómez tendrá siempre un valor inestimable.

No quiero terminar dando vivas, solo decir: A Fidel, a Raúl, a los héroes de Girón, a todos los milicianos de la Patria, los abrazamos junto a nuestro corazón agradecido.                                           

Palabras de Eduardo Heras León durante el recibimiento de la Réplica del Machete de Máximo Gómez el 16 de abril de 2008.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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