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Mi más fiel contrincante en la pelota,
Fidel Díaz Castro, ahora asegura que
claro, que Santiago de Cuba debe ganar
porque los equipos duros (Industriales,
Villa Clara…) fueron eliminados y que
en esta serie Pinar del Río está
discutiendo el cetro por puro milagro:
tuvo una temporada regular desastrosa,
fue el octavo clasificado, con solo 45
victorias, 16 menos que los indómitos de
Antonio Pacheco y que El Habana, diez
por debajo de Villa Clara y ocho de los
azules, a los que, sin embargo,
barrieron en los cuartos de final.
A mediados de la temporada Fidelito no
se cansó de vaticinar que ni Santiago…
ni Industriales discutirían el
campeonato, luego aseveraba que las
avispas no retendrían el primer lugar.
Lo cierto es que todos sus pronósticos
fueron a bolina aunque incluso admita “a
mí me caen mejor los peloteros de
Santiago que los pinareños, pero tengo
que irle en contra por un problema de
honor”.
Ese honor se inserta en la tradicional
rivalidad entre azules y rojinegros, que
cuando se enfrentan —mucho más si es en
la final— se trata del clásico por
excelencia de la pelota cubana.
Pero, cosa curiosa, conozco a algunos
industrialistas que desean que el tren
oriental barra con las vegas
vueltabajeras, quizá porque en el
occidente Pinar e Industriales son los
rivales más reñidos.
Lo cierto es que Santiago de Cuba está
en vías de alcanzar su séptima corona
luego de que se establecieran las
finales cruzadas a partir de los equipos
que más ganaran en la etapa anterior.
Aquella primera vez con esa modalidad,
en 1986, lo ganó Industriales con un
descomunal jonrón de Agustín Marquetti
en el estadio Latinoamericano. Cinco
veces más los azules han obtenido la
corona, empatados hasta este instante
con las avispas. De 22 series
desarrolladas con play off o final
parecida, en 12, más de la mitad, han
triunfado santiagueros y capitalinos, de
ahí su rivalidad.
En esta temporada, la ofensiva indómita
ha brillado en todos los renglones,
algunos con records para las series
nacionales. Y llevan 13 triunfos en
forma consecutiva
dentro de los play off
en el Guillermón Moncada, que si no es
récord es muy buen average.
La afirmación de que con Santiago de
Cuba cualquiera gana un campeonato es
una barbaridad, porque si en ofensiva y
rapidez los indómitos son una maquinaria
productora de carreras, en el picheo no
andan nada bien y, sin embargo, Pacheco,
con su cuerpo de dirección lógicamente,
ha sabido sortear los escollos. Un
equipo para ser bueno necesita además
cohesión y disciplina, ambas Pacheco ha
sabido cosecharlas en su avispero. El
lenguaje machista que acompaña a una
buena parte de las expresiones
cotidianas habla de que hoy por hoy
Santiago es el equipo al que hay que
derrotar, el macho de la pelota cubana.
Me pregunto por qué no podría ser la
hembra, pensando en santiagueras como
Mariana Grajales, pero más allá de estas
expresiones casi todo el mundo espera
que las avispas retengan el título: de
cinco juegos que faltan solo deben ganar
dos, mientras los pinareños tendrían que
acumular cuatro victorias de igual
cantidad: tremenda odisea, que si bien
lo hicieron con Sancti Spíritus, no es
lo mismo. Los indómitos están hechos
para las finales, los juegos tensos, y
esa garra hasta ahora no la han mostrado
los muchachos de Juan Castro. En fin,
como es redonda… cualquier cosa puede
pasar, hasta que el play off acabe el
lunes, en el Capitán San Luis. |