Año VI
La Habana

19 al 25 de ABRIL
de 2008

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De Santiago a Beijing

Paquita Armas Fonseca • La Habana
Fotos: Juventud Rebelde

 

Mi más fiel contrincante en la pelota, Fidel Díaz Castro, ahora asegura que claro, que Santiago de Cuba debe ganar porque los equipos duros (Industriales, Villa Clara…)  fueron eliminados y que en esta serie Pinar del Río está discutiendo el cetro por puro milagro: tuvo una temporada regular desastrosa, fue el octavo clasificado, con solo 45 victorias, 16 menos que los indómitos de Antonio Pacheco y que El Habana,  diez por debajo de Villa Clara y ocho de los azules, a los que, sin embargo, barrieron en los cuartos de final.

A mediados de la temporada Fidelito no se cansó de vaticinar que ni Santiago… ni Industriales discutirían el campeonato, luego aseveraba que las avispas no retendrían el primer lugar. Lo cierto es que todos sus pronósticos fueron a bolina aunque incluso admita “a mí me caen mejor los peloteros de Santiago que los pinareños, pero tengo que irle en contra por un problema de honor”.

Ese honor se inserta en la tradicional rivalidad entre azules y rojinegros, que cuando se enfrentan —mucho más si es en la final— se trata del clásico por excelencia de la pelota cubana.

Pero, cosa curiosa, conozco a algunos industrialistas que desean que el tren oriental barra con las vegas vueltabajeras, quizá porque en el occidente Pinar e Industriales son los rivales más reñidos.

Lo cierto es que Santiago de Cuba  está en vías de alcanzar su séptima corona luego de que se establecieran las finales cruzadas a partir de los equipos que más ganaran en la etapa anterior. Aquella primera vez con esa modalidad, en 1986, lo ganó Industriales con un descomunal jonrón de Agustín Marquetti en el estadio Latinoamericano. Cinco veces más los azules han obtenido la corona, empatados hasta este instante con las avispas. De 22 series desarrolladas con play off o final parecida, en 12, más de la mitad,  han triunfado santiagueros y capitalinos, de ahí su rivalidad.

En esta temporada, la ofensiva indómita ha brillado en todos los renglones, algunos con records para las series nacionales. Y llevan 13 triunfos en forma consecutiva dentro de los play off en el Guillermón Moncada, que si no es récord es muy buen average.

La afirmación de que con Santiago de Cuba cualquiera gana un campeonato es una barbaridad, porque si en ofensiva y rapidez los indómitos son una maquinaria productora de carreras, en el picheo no andan nada bien y, sin embargo, Pacheco, con su cuerpo de dirección lógicamente, ha sabido sortear los escollos. Un equipo para ser bueno necesita además cohesión y disciplina, ambas Pacheco ha sabido cosecharlas en su avispero. El lenguaje machista que acompaña a una buena parte de las expresiones cotidianas habla de que hoy por hoy Santiago es el equipo al que hay que derrotar, el macho de la pelota cubana. Me pregunto por qué no podría ser la hembra, pensando en santiagueras como Mariana Grajales, pero más allá de estas expresiones casi todo el mundo espera que las avispas retengan el título: de cinco juegos que faltan solo deben ganar dos, mientras los pinareños tendrían que acumular cuatro victorias de igual cantidad: tremenda odisea, que si bien lo hicieron con Sancti Spíritus, no es lo mismo. Los indómitos están hechos para las finales, los juegos tensos, y esa garra hasta ahora no la han mostrado los muchachos de Juan Castro. En fin, como es redonda… cualquier cosa puede pasar, hasta que el play off acabe el lunes, en el Capitán San Luis.
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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