Un viaje en tren


Ahora, el tren disminuye la velocidad para que suban y bajen personas. Mi emoción aumenta a medida que el tren va parando. ¿Quién subirá? ¿Quién será? Me gustaría que usted pensase que desembarcar del tren no es solo una representación de la muerte o el término de una historia que dos personas construyeron y que, por motivos íntimos, dejaron desmoronar.
 

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* Fragmento de La tecla ocurrente, sección que escribía el destacado
periodista Guillermo Cabrera cada jueves en el periódico Juventud Rebelde.