Año V
La Habana
2008

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¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

Aimé Fernand David Césaire
(Martinica, 1913 — Fort de France, 2008)


Poema para el alba

   

 Arrebatos de carne viva

en los estíos explayados de la corteza cerebral

han flagelado los contornos de la tierra

los ranforinquios en el sarcasmo de sus colas

captan el viento

el viento que ya no tiene espada

el viento que ya no es sino una caña de pescar los frutos de

    todas las estaciones del cielo

manos abiertas

manos verdes

para las bellas fiestas de las funciones anhídridas

nevarán adorables crepúsculos sobre las manos tronchadas de las

    memorias respirantes

y de ahí

sobre las grietas de nuestros labios de Orinoco desesperado

la feliz ternura de las islas mecidas por el pecho adolescente

    de las fuentes del mar

y en el aire y en el pan siempre renaciente de los esfuerzos

    musculares

el alba irresistible abierta bajo la hoja

cual claror el impulso espinoso de las belladonas

 


 

Visitación
 

oh marejada anunciadora sin nombre sin polvo de toda palabra

    vinosa

marejada y mi pecho salado en las ensenadas de los antiguos días

    y el joven color

tierno en los senos del cielo y de las mujeres eléctricas

    de qué diamantes

 

fuerzas eruptivas trazad vuestros orbes

comunicaciones telepáticas retomad a través de la materia

    refractaria

los mensajes de amor extraviados en los cuatro rincones del mundo

    volved a nosotros reanimados

por las palomas viajeras de la circulación sideral

 

en lo que a mí se refiere a nada temo soy de antes de Adán no

    dependo siquiera del mismo león

ni del mismo árbol soy de otra caloría y de otro frío

oh mi infancia leche de luciérnaga y estremecimiento de reptil

pero ya la víspera se impacientaba hacia el astro y la poterna

    y huíamos

sobre un combado mar increiblemente sembrado de popas de

    naufragios

hacia una orilla donde me aguardaba un pueblo agreste y penetrador

    de bosques con

ramas de hierro forjado en las manos -el sueño camarada sobre

    la escollera- el perro azul de la metamorfosis

el oso blanco de los témpanos de hielo y Tu muy salvaje des-

    aparición

tropical como una aparición de lobo nocturno en pleno mediodía

 


 

Supervivencia
 

Te evoco

bananero patético que agitas mi desnudo corazón

en el día salmodiante

te evoco

viejo hechicero de las montañas sordas por la noche

justamente la noche que precede a la última

y sus redobles de tedio golpeando en la poterna loca de las ciudades

    enterradas

pero no es sino el preludio de las selvas en marcha sobre el cuello

    sangrante del mundo

es mi odio singular

llevando a la deriva sus témpanos de hielo en el aliento de las

    verdaderas llamas

dadme

ah dadme el ojo inmortal del ámbar

y sombras y tumbas de granito cuadriculado

pues la barrera ideal de los planos húmedos y de las hierbas

    acuáticas

escucharán en las zonas verdes

los intérpretes del olvidos anudándose y desanudándose

y las raíces de la montaña

exaltando la estirpe real de los almendros de la esperanza

florecerán por los senderos de la carne

(la penuria de vivir pasando como una tempestad)

mientras que bajo el cartel del cielo

un fuego de oro sonreirá

al canto ardiente de las llamas de mi cuerpo
 

De Las armas milagrosas, 1946
Traducción de Lizandro Z.D.Galtier, 1974


 

Batuque (fragmento)
 

(...)

batuque
cuando el mundo quede desnudo y tostado
como la matriz calcinada por los grandes soles
del amor
batuque
cuando el mundo sea sin búsqueda
un corazón maravilloso en que se estampe el decorado
de las miradas hechas pedazos
por vez primera
cuando las querencias lleguen a atrapar a las estrellas
cuando el amor y la muerte sean
una misma serpiente coral enroscada a un brazo
sin ajorca
sin hollín
sin densa
batuque del río en crecida de lágrimas de cocodrilos
y látigos a la deriva
batuque del árbol de serpientes de los bailarines
de la pradera
rosas de Pensilvania miran a los ojos la nariz las
orejas
a las ventanas de la cabeza serrada
del ajusticiado
batuque de mujer de brazos de mar y cabellos
de manantial submarino
la rigidez cadavérica transforma los cuerpos
en lágrimas de acero
todos los fantasmas frondosos forman un mar de
yucas azules
y armadías
todos los fantasmas neuróticos se han
desbocado
batuque
cuando el mundo sea, de abstracción, seducida,
de brotes de sal gema
los jardines del mar
por primera y última vez
un mástil de carabela olvidada arda almendro del
naufragio
un cocotero un baobab una hoja de papel
un rechazo en casación
cuando el mundo sea una mina a cielo abierto
batuque
cuando el mundo sea una pasarela
mi deseo
tu deseo
conjugados en un salto en el vacío respirado
al alero de nuestros ojos afluyan
todo el polvo de los soles poblados de paracaídas
de incendios voluntarios de oriflamas de trigo rojo
batuque de los ojos podridos
batuque de los ojos de melaza
batuque del mar doliente abrumado de islas
el Congo en un salto de sol levante pendiente de
un hilo
pozal de ciudades sangrantes
manojo de toronjil en la noche violada
batuque
cuando el mundo sea una torre de silencio
en que seamos la presa y el buitre
todas las lluvias de loros
todas las dimisiones de chinchillas
batuque de trompas partidas de párpados de aceite
de chorlitos reales virulentos
batuque de lluvia que se extingue finamente hendida
de orejas enrojecidas
purulencia y vigilancia

Habiendo violado hasta la trasparencia el sexo
estrecho del crepúsculo
el gran negro de la mañana
hasta el fondo del mar de piedra reventada
atenta a los frutos del hambre de las ciudades
trabadas

batuque
¡Oh! Sobre el íntimo vacío
—chorreante chorreado—
hasta la rabia del lugar
¡las prescripciones de un sangre severa!

Y el navío voló sobre el cráter en las mismas puertas
de la hora surcada por las águilas
el navío avanzó por manojos calmos de estrellas
fugaces
en manojos flavos de muelles cortados y de panoplias
y el navío lanzó una andanada de ratones
de telegramas de caurís de quechemarines
un bailarín wolof hacía puntas y señales
en la punta del mástil más elevado
toda la noche se le vio danzar cargado de amuletos y
de alcohol
saltando a la altura de las estrellas feraces
un ejército de cuervos
un ejército de cuchillos
un ejército de parábolas
y el navío combado soltó un ejército de caballos

A medianoche la tierra penetró en el canal
del cráter
y el viento de diamantes tapizado de sotanas rojas
olvidando el olvido sopló los cascos de caballo cantando la aventura
de la muerte de su voz lechosa
sobre los jardines del arco iris que enarbola algarrobos

batuque
cuando el mundo sea un vivero en el que pesque
mis ojos con el anzuelo de los tuyos
batuque
cuando el mundo sea el látex de prolongado cauce
de las carnes de sueño debido batuque
batuque de oleajes y singultos
batuque de búfalos burlados
batuque de los retos de avisperos carminados
en el pillaje del fuego y del cielo humeantes
batuque de las manos
batuque de los pechos
batuque de los siete pecados decapitados
batuque del sexo de beso de pájaro en la huida
del pescado
batuque de princesa negra en diadema de sol que
se derrite
batuque de la princesa atizando mil guardianes
desconocidos
mil jardines olvidados bajo la arena y el arco iris
batuque de la princesa de muslos del Congo
de Borneo
de Casamancia.

(...)

 

Aimé Fernand David Césaire (Basse-Pointe, Martinica, 26 de junio de 1913 — Fort de France, 17 de abril de 2008) Poeta y político francés. Fue el ideólogo del concepto de la negritud y su obra ha estado marcada por la defensa de sus raíces africanas. Sus obras fueron editadas en Euvres complètes (tres volúmenes), Fort-de-France, 1976. Su poesía se compone entre otros por Cahier d'un retour au pays natal, Paris, 1939; Les Armes miraculeuses, 1946; Soleil cou coupé, 1947; Corps perdu (grabados de Picasso), Paris, 1950; Ferrements, Paris, 1960; Cadastre, Paris, 1961; Moi, laminaire, Paris, 1982; La Poésie, Paris, 1994. En Teatro se citan: Et les chiens se taisaient, Paris, 1958; La Tragédie du roi Christophe, París, 1963; Une saison au Congo, París, 1966; Une tempête, d'après (La Tempestad de William Shakespeare: adaptación para el teatro negro) ', París, 1969. También escribió numerosos libros de ensayos como Esclavage et colonisation, París, 1948; Discours sur le colonialisme, Paris, 1955 y Discours sur la négritude, 1950.

 

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