Año VI
La Habana

26 de ABRIL
al 2 de MAYO
de 2008

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TE PONGA EL PLATO?

 
Ediciones de literatura teórica extranjera en Cuba

Un recuento incompleto

Rinaldo Acosta • La Habana

 

En días pasados, la compañera Elizabeth Díaz, trabajadora de la Editorial Arte y Literatura, ha dado a conocer un texto con el título "De Toledo a La Habana: La literatura teórica y crítica extranjera en Cuba: las traducciones (1967-2005)" (véase el artículo), que pretende ofrecer un panorama abarcador del tema anunciado, con especial énfasis en el trabajo de la Redacción de Teoría y Crítica —dirigida por ella de 1974 a 1982— de la editorial Arte y Literatura. Con estupor primero, y luego con dolor e indignación, he podido constatar que en el citado texto mi labor en la susodicha editorial durante parte del período examinado, ha sido borrada, suprimida, anulada, como si nunca hubiera existido —se me menciona, de pasada, pero solo para hablar a propósito de uno de los libros de los planes editoriales de Elizabeth Díaz—, en lo que parece ser un esfuerzo consciente por ofrecer una imagen tergiversada del trabajo realizado por esta redacción. La autora llega incluso a afirmar que, aunque fue promovida a otro cargo en 1982, siguió "atendiendo" la redacción "hasta casi 1992", con lo cual, de hecho, me suprime como trabajador de la Editorial, pues de 1988 a 1991 yo desempeñé el cargo de especialista principal de Teoría y Crítica. Del modo en que está redactado el pasaje, el lector pudiera inferir que ella siguió ocupándose, de algún modo, de la confección de los planes y del trabajo de la redacción, cosa que no es cierta ("atender" significa, en su quinta acepción, "mirar por alguien o algo, o cuidar de él o de ello").

Quisiera pues, en mi calidad de antiguo trabajador de la editorial, vinculado además de la manera más directa a la esfera examinada por Elizabeth en su artículo, exponer algunos puntos de discrepancia con este y otros criterios vertidos allí por ella.

Es verdad que muchos de los libros que se gestaron y trabajaron en la redacción de Teoría y Crítica durante los años inmediatamente anteriores a la llamada "crisis del papel" (1990), nunca vieron la luz. Pero esto se debió a circunstancias totalmente ajenas a la propia labor editorial. Estos títulos, enteramente ignorados por Elizabeth en su panorama, implicaron un considerable esfuerzo de investigación en bibliotecas, evaluación, traducción, cotejo y edición (verdadera edición, no chapucería), trabajo que realmente se realizó y que constituyó la esencia de la actividad en esos años del grupo de editores de la redacción de Teoría y Crítica, y que por tanto merecía alguna mención (conste que estoy hablando de títulos que formaron parte de lo que se llama el "inventario", no de meros proyectos). Debe observarse que en su escrito la propia Elizabeth se refiere a proyectos suyos que no se llevaron a efecto (cito: "Otros propósitos colaterales como el de establecer una colección de panoramas de la literatura de diversos países, o una mayor cantidad de obras de crítica literaria o artística sobre figuras de importancia, no se ven cumplidos"): tanto mayor razón entonces para hablar de planes que se llevaron a la práctica, y que en una serie de casos llegaron a la fase de originales terminados editorialmente (listos para ir a imprenta). Más adelante me referiré con más detalle a estos planes editoriales silenciados por Elizabeth.

Aunque el propósito declarado del texto —a juzgar por el título y el comienzo— es hablar de las traducciones de teoría, a medida que se avanza en la lectura nos vamos dando cuenta de que todo gira en torno al trabajo personal de Elizabeth Díaz, como se demuestra por el hecho de que ella también alude a títulos que no eran traducciones e, incluso, como ya antes dije, a meros proyectos. La autora, por lo demás, no escatima enfáticos elogios para su propia labor, que califica de "esfuerzo […] realmente gigantesco", para unas líneas más abajo decir que "[c]reo que el resultado fue un vuelco en la visión unilateral que hasta ese momento se tenía y, sobre todo, dio información y conocimiento" [el subrayado es mío —R. A.], mientras que un poco más adelante afirma que "el conjunto fue gestado desde una estricta posición editorial, educativa y divulgativa […]".

Una de las características de su escrito parece ser la tendencia deliberada a omitir nombres. Así, por ejemplo, no sabemos quiénes concibieron los planes de ensayo anteriores a su llegada a la editorial (se debieron a Ambrosio Fornet)[1]; no se dice que durante años trabajó junto a ella, ocupándose de la edición de los textos de teoría, el experimentado editor español Evaristo García; y a pesar de que se citan varios títulos gestados y editados en la redacción de Arte, no se menciona nunca el nombre de su especialista principal: Víctor Malagón (responsable, por cierto, de una vasta, meritoria y muy digna de ser reconocida labor editorial). Y, dicho sea de paso, ya que menciono esta redacción, ella se olvida de citar uno de los títulos teóricos más importantes y demandados —incluso hoy día— publicados por la editorial hacia finales de los 80: la célebre antología Del Pop al Post, de Gerardo Mosquera (colaborador asiduo, en aquella época, de las redacciones de Arte y de Teoría y Crítica). Otra ausencia significativa, en un texto dedicado (supuestamente) a la traducción, es la de alguna mención al Departamento de Traducciones del Instituto del Libro.

El artículo, por otra parte, abunda en juicios con los que me siento en el deber de discrepar. Para empezar, no estoy de acuerdo con el modo en que es valorado el trabajo de Desiderio Navarro. En mi opinión, es a él a quien le corresponde el mérito verdadero de difundir lo mejor del pensamiento teórico internacional contemporáneo y expandir las fronteras de lo permisible en el campo editorial, a contrapelo de las limitaciones y vetos impuestos durante la etapa del Quinquenio Gris y en años subsiguientes. Además: compárese el diminuto espacio —sólo ocho líneas— que le dedica
Elizabeth en su panorama, en comparación con el que se concede a ella misma. A juzgar por lo que dice, ambos esfuerzos, el de Desiderio, solo y con un ínfimo apoyo institucional (sobre todo en la etapa 1978-1980, en que Criterios no era más que un boletín mimeografiado, hoy una rareza bibliográfica), y el de Arte y Literatura, habrían sido equivalentes (pasando por alto que Desiderio Navarro había recibido recientemente el Premio Nacional de Edición justamente como reconocimiento a su —esta sí— "gigantesca" labor).[2]

El reverso del silenciamiento del aporte de otros editores es la sobrevaloración de la repercusión social de sus propios planes. Quiero dejar bien claro, antes de proseguir, que nunca me pasó por la mente hacer la crítica de publicaciones tan distantes ya en el tiempo, y tan olvidadas también, por cierto. Lo que diré a continuación lo hago forzado por el hecho de que la propia Elizabeth Díaz ahora trata de rehabilitar estos planes —y no responder sería equivalente a una aceptación tácita de sus afirmaciones—, y teniendo en cuenta, asimismo, que las generaciones más jóvenes no conocieron ni aquellos libros, ni la situación de la edición en Cuba en ese período (me refiero a la etapa entre los años 1975 y 1987, aproximadamente). Un examen detenido de estos planes editoriales revela varios defectos. El principal de ellos, en mi opinión, es que permitieron que viera la luz una serie de libros soviéticos desfasados en sus concepciones teórico-metodológicas y vulnerables en sus bases científicas, que de ningún modo podían cumplir con eso que la autora llama "impulsar el flujo incesante del pensamiento". Concretamente, estoy pensando sobre todo en los siguientes títulos:

Yuri Surovtsev: En el laberinto del revisionismo (1976).

G. M. Fridlender: Examen crítico de los estudios literarios burgueses (1977).

AA. VV.: Problemas de la teoría del arte. Cuatro tomos (1980 y 1985).

AA. VV.: La lucha de las ideas en la estética (1983).

Mijaíl Jrapchenko: La personalidad del escritor (1984).

Oleg Larmin: La educación estética en el socialismo desarrollado (1984).

Elena Volkova: El contenido y la forma en el arte (1984).

L. Nóvikova: Estética y técnica (1986).

[Datos tomados de: Editorial Arte y Literatura. Catálogo general: 1967-1984, Ed. Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, 1985.]

Estos libros y autores no representaban la corriente fecunda, creadora, abierta a la recepción de nuevas ideas y dialogante con el pensamiento occidental, en la teoría soviética, sino su opuesto (se movían dentro de la órbita de la llamada "ciencia oficial" y el dogmatismo, o simplemente eran intrascendentes [o las tres cosas al mismo tiempo]). La publicación de estos títulos, lejos de despertar el interés de los lectores por la producción teórica soviética, tuvo el efecto contrario. Lo correcto hubiera sido traducir a los estudiosos rusos realmente de primera línea —algunos de los cuales todavía siguen siendo publicados tanto en Rusia como en Occidente—, como Lotman, Meletinski, Ivanov, Avérintsev, Lijachóv, Gurévich, Uspenski, Lósev, Konrad y otros. Y lo cierto es que, en vez de llevar, como afirma la autora, a "un vuelco en la visión unilateral [sobre la teoría soviética, supongo]",[3]  esta línea editorial no hizo otra cosa que reafirmar la suspicacia —plenamente justificada, en este caso— de los lectores cubanos. Recuerdo que la aparición de los dos últimos tomos de Problemas de la teoría del arte fue ya un hecho extemporáneo, y estos libros, en la nueva atmósfera cultural de la segunda mitad de los 80, pasaron inadvertidos y no tardaron en ser olvidados (destino que, dicho sea de paso, también corrió la totalidad de los títulos antes citados).

En aquella época era posible seguir una política editorial más abierta, como lo demuestra, además de la citada actividad de Desiderio Navarro, otros ejemplos, como el del Boletín de Información Cinematográfica, de la Sección de Información Cinematográfica del Ministerio de Cultura, que a partir de 1980 empezó a publicar por entregas el libro de Lotman Semiótica del cine,[4] o algunas de las traducciones publicadas por la revista Santiago durante los setenta.  "Si revisamos los títulos publicados por la Editorial Arte y Literatura en los años sesenta[5] —escribe Elizabeth en otra parte de su escrito— nos damos cuenta de que existía una voluntad de estar al día con las corrientes contemporáneas que se movían en ese momento." Voluntad que se perdió en el período presidido por Elizabeth, porque una mirada atenta a la estructura de los planes de teoría publicados por Arte y Literatura en esta etapa [véase el Anexo III], demuestra que estos no sólo no contribuyeron a ofrecer una visión actualizada de los métodos y problemáticas contemporáneos, sino que los ignoraron. No en balde el reclamo tal vez más frecuentemente escuchado en estos años —ya desde comienzos de los 80— entre profesores, críticos y estudiantes, en relación con la actividad editorial, es el de "actualidad" o "actualización". En el campo de la alta teoría, el único texto realmente trascendental que se publica en este período es Problemas literarios y estéticos, de M. Bajtín (aunque, lamentablemente, esta edición adolece de serios problemas en la traducción del sistema terminológico-categorial bajtiniano).

                                          *    *    *

Ahora quisiera que el lector me permitiera hablar un poco de mi propia labor durante los años que pasé en la redacción de Teoría y Crítica de Arte y Literatura, información que me parece indispensable ofrecer —y espero que el lector sepa excusarme— dado que de lo que se trata precisamente es de un intento deliberado por silenciar mi trabajo. Comencemos con una pregunta: ¿cuántos títulos creen ustedes que Elizabeth Díaz dejó de mencionar en su recuento? He tenido que rebuscar a fondo entre mis papeles para encontrar los datos correspondientes a los planes editoriales del período omitido por ella. El listado que ofrezco a continuación ha sido establecido a partir de los documentos Inventario de títulos en proceso de la editorial Arte y Literatura (1989) y Arte y Literatura. Precatálogo editorial 1990, así como de notas de trabajo (para el último plan).  Los títulos con asteriscos —uno o dos— pertenecen a los planes editoriales de la redacción de Teoría Crítica en el tiempo que trabajé en ella o la dirigí. Los que tienen dos asteriscos son propuestas mías; los que solo tienen uno son propuestas de los colaboradores.[6] Indico también el número de orden y el año en que el libro se incorporó al plan. A la derecha aparece el último proceso que se le realizó al libro.  

Título

Autor/País

No. orden

T= traducción

T/p=traducción parcial

Año en que se incorporó al plan

Último proceso conocido

1) La estructura del texto artístico **

Iuri Lotman

(Estonia)

05-06320-5

cotejado con original en ruso

86

terminado editorialmente

2) Por las huellas de Diderot

(AA. VV.)

(Francia)

05-07280-8

T

87

publicado

3) El Kitsch

(I. Slávov)

Bulgaria

05-03280-6

T

84

publicado

4) Introducción a la poética *

Tz. Todorov

(Francia)

05-07720-6

T/p

88

terminado editorialmente

5) Escritos sobre arte y literatura I

Marx y Engels

05-03661-5

T

81

 

5) Escritos sobre arte y literatura II

Marx y Engels

05-03662-3

T

81

 

6) Escritos sobre literatura **

Borges

05-07710-9

 

88

cancelado (la selección quedó comprometida luego que apareció el volumen de Casa de las Américas)

7) Poética

Aritóteles

05-02520-6

 

76

 

8) Psicología del arte

L. Vygotski

(Rusia)

05-07290-5

 

87

cancelado, al ser publicado por Pueblo y Educación

9) Historia de la estética I  y II

AA. VV.

05-03662-5 y

05-03662-3

?

 

cancelado

10) Arte, cultura y sociología

K. Goránov

(Bulgaria)

05-03290-3

T

84

publicado

11) Stanislavsky y Brecht

T. Surina

(Rusia)

05-04580-0

T

84

?

12) El arte de Chaplin

AA. VV.

05-05770-1

T/p

85

publicado

13) La narratología hoy

AA. VV.

05-06310-8

 

86

publicado

14) La imaginación sometida *

V. Néstorov

(Bulgaria)

05-07700-1

T

88

?

15) Poética del mito **

E. Meletinski

05-07750-8

T

88

traducido

16) La cultura artística en las formaciones precapitalistas*

M. Kagan

(Rusia)

05-07300-6

T

87

en traducción

17) Mi profesión

S. Obratzov

(Rusia)

05-06290-X

T

86

terminado editorialmente

18) Flash of the Spirit *

Robert Farris Thompson

(EE.UU.)

05-07720-6

T

88

terminado editorialmente

19) Los mitos griegos **

Robert Graves

(G.B.)

05-10600-7

 

89

se publicó parcialmente como plaquette

20) Historia de la fotografía **

Beaumont Newhall

(EE.UU.)

05-10590-6

 

89

 

22) Mundos posibles: la literatura de ciencia ficción **

AA. VV.

(EE.UU. y Croacia)

05-10610-4

T

89

Traducido, cotejado y editado

23) Historia del cine mundial

G. Sadoul

(Francia)

05-02920-1

 

79

planas de fotocomposición

24) Lenin, el arte en revolución

V. I. Lenin

05-04470-7

T

79

publicado

25) Estética del cine. Espacio fílmico, montaje, narración, lenguaje **

Alain Bergala et al.

(Francia)

05-10580-9

 

89

en meca

26) Antología de escritos

Todor Pavlov

05-03700-X

T

83

traducido, luego cancelado

27) Dziga Vertov, recuerdos de sus contemporáneos

AA. VV.

05-03300-4

T

84

se sustituyó por un título más actualizado sobre el mismo tema

28) El proceso revolucionario y la literatura progresista

AA. VV.

05-03710-7

T

84

traducido, pero finalmente cancelado

29) Literatura de crimen y detección **

AA. VV.

(Alemania y EE.UU.)

 

T

 

traducido

30) El arte de África tropical **

V. Mirimanov

 

T

 

traducido, cotejado y editado

31) La naturaleza no indiferente **

S. Eisenstein

(Rusia)

 

T

 

Entregado a traducir, pero no terminado

32) Arte, estética y semiótica **

U. Eco

(Italia)

 

 

 

mecanografiado

33) El drama: teoría y análisis *

M. Pfister*

(RFA)

 

T

 

Entregado a traducir, pero no terminado

34) La ficción narrativa: una poética contemporánea *

Shlomith Rimmon-Kenan

(Israel)

 

T

 

Entregado a traducir, pero no terminado

35) Lecciones de estética… (2da ed. corregida y aumentada)

M. Kagan (Rusia)

 

T (parcial)

 

cancelad


Los títulos sin número de orden corresponden a los últimos planes (fundamentalmente el último, de 1990) de la redacción (aunque esto no significa que algunos de ellos no se hayan trabajado, sino que no tengo el dato). En este plan el número de autores rusos se había reducido sustancialmente. Aparecía un texto clásico y el resto eran contemporáneos. Las temáticas abordadas incluían: teoría del cine, teoría del drama, historia de la fotografía, teoría literaria, historia literaria, historia y teoría del arte tradicional. Cinco eran primeras traducciones al español (incluían textos tan esenciales para nuestra bibliografía, debido a las temáticas tratadas, como Flash of the Spirit y El arte de África tropical). De este plan se logró concluir la traducción, cotejo y edición de El arte de África tropical, así como la traducción y cotejo de Literatura de crimen y detección.

A esta relación también se debería añadir Las apostillas al nombre de la rosa, de Umberto Eco, publicado en otras partes en forma de libro, pero que apareció, íntegro, en la revista Opción. Por lo tanto, del trabajo de Elizabeth Díaz se omiten nada menos que 20 títulos del inventario de la editorial (aclaro que nada más que tomo en cuenta, desde luego, aquellos que pertenecieron a los planes editoriales gestados por mí o en los que participé directamente como editor), en la totalidad de los casos trabajados durante el período en que supuestamente ella "atendía" el trabajo de la redacción de Teoría y Crítica.

Finalmente, se debe recordar que durante los 90 y principios de la década siguiente se publicaron en la Colección Criterios, dirigida por Desiderio Navarro, algunos importantes textos teóricos —de algunos de los cuales fui editor— que no es posible pasar por alto: El teatro y su recepción (P. Pavis), Intertextualité: Francia en el origen de un término y el desarrollo de un concepto (AA. VV.), Image I. Teoría francesa del lenguaje visual y pictórico (AA. VV.), Intertextualität I. La teoría de la intertextualidad en Alemania (AA. VV.) y Árbol del mundo. Diccionario de imágenes, símbolos y términos mitológicos (AA. VV.).

*   *   *

Cuando llegué a la redacción de Teoría y Crítica a mediados de los 80, siendo director de la Editorial Abel Prieto, esta carecía de especialista principal y, por tanto, no tenía un funcionamiento estable. Si mal no recuerdo, era atendida por el amigo Víctor Malagón, un editor competente y laborioso —de quien aprendí mucho, tanto del oficio como de la mecánica del trabajo de la editorial—, pero que era ya el especialista principal de otra redacción, la de Arte.[7] Yo me había licenciado en Letras con una tesis de corte específicamente teórico (tutoreada por Rogelio Rodríguez Coronel), dedicada a la semiótica y, dentro de esta, a Lotman y la Escuela de Tartu. Para poder escribirla aprendí a leer ruso de manera autodidacta. También podía leer en francés e inglés (como supondrá el lector, me sentí verdaderamente "realizado" cuando pude empezar a trabajar en Arte y Literatura, lugar idóneo para aplicar y desarrollar mis conocimientos e intereses).

Uno de los principios básicos para poder elaborar un buen plan editorial es el del balance: entre las distintas temáticas, enfoques, escuelas, intereses lectorales y tipos de público… No todos los libros pueden ser de estética o de teoría literaria, no todos pueden estar dirigidos a especialistas, ni, por el contrario, ser solo de interés general, etc. También es preciso tener en cuenta las necesidades específicas de información en un momento dado. No es fácil conciliar estas demandas, que a veces se excluyen mutuamente, por lo cual una de las cosas que se necesita es leer y evaluar mucho, porque la conformación de un buen plan editorial es la base de todo. Los libros idóneos no están ahí esperando a que los saquemos del librero; es preciso hacer una búsqueda exhaustiva y, en algunos casos, encargar su compra (por suerte en aquellos años se había abierto nuevamente esta posibilidad). También es necesario ir desarrollando una red de colaboradores, apelando a los especialistas más solventes, así como a aquellos que puedan aportar conocimientos especializados sobre campos que el especialista principal no domina (mi esfera como tal era la teoría literaria). De las personas que colaboraron con la redacción en aquellos años, recuerdo ante todo a Desiderio Navarro y Gerardo Mosquera, de los cuales surgieron valiosas propuestas que enriquecieron los planes (hubo, desde luego, otros colaboradores, entre los que cabe mencionar a Salvador Redonet, Magaly Espinosa y Rogelio Rodríguez Coronel). Por eso, reactivar y encauzar el trabajo de una redacción no es algo que pueda hacerse de un día para otro: toma un tiempo, años de hecho, durante los cuales paulatinamente va aumentando el número de textos evaluados y se va incrementando la reserva de estos, de modo que la selección vaya también aumentando en rigor al tiempo que se cumple con la antes citada exigencia de balance. Por supuesto, yo tenía de inicio ya algunas ideas, entre ellas tratar de publicar algunos libros de autores rusos realmente importantes y no conocidos en Cuba (por el amplio público), como los de la Escuela de Tartu (el objeto de mi tesis), bien conocida en Occidente, pero no entre nosotros; ante todo, la obra de Lotman (finalmente se incluyó su Estructura del texto artístico), Meletinski (Poética del mito), y otros. Y, por otro lado, evitar volver a publicar a autores como Jrapchenko y compañía. Los nuevos planes incluían bastantes traducciones, esta era una línea de trabajo ya establecida (desde la etapa 1966-71), que era correcta y que se continuó. Pero las traducciones —en particular, de lenguas como el ruso y el alemán— son procesos lentos y había que dar solución urgente a las necesidades de información, por lo que también se apeló en buena medida a la edición de obras ya vertidas al español. Por ejemplo, para La estructura del texto artístico la solución que adopté fue usar la traducción española de la editorial Istmo, pero cotejándola íntegramente con el original en ruso (lo que, por cierto, permitió enmendar no pocos errores y hasta saltos, aunque en esencia se trataba de una versión aceptable).

Durante los años que dirigí la redacción, esta se abrió a nuevas temáticas, como la fotografía (estaba en planes la Historia de la fotografía, de Beaumont Newhall, un clásico en su género), el teatro de títeres (Mi profesión, de Serguei Obraztsov, tal vez el más importante director en este arte antes de Jim Henson) y la teoría del mito (Los mitos griegos, de Robert Graves, y Poética del mito, de Eleazar Meletinski). (Este último libro finalmente fue publicado en España, con otra traducción, varios años más tarde, por Akal editores.) También se hizo un gran esfuerzo por acercar los planes al nivel actual de la ciencia literaria y de la teoría en general. Teniendo en cuenta que hacia los años 80 había alcanzado gran auge cuantitativo el cultivo de la literatura policial y de ciencia ficción entre nosotros, decidí también incluir sendos volúmenes (ambos traducciones del inglés) con abundante información histórica y teórica sobre estos géneros: Literatura de crimen y detección y Mundos posibles (este último con selección, estudio introductorio y un breve diccionario de autores realizados por mí). Otra novedad editorial fue la incorporación al plan de Flash of the Spirit (Destello del espíritu), estudio del africanista Robert Farris Thompson (proposición de Gerardo Mosquera), el primer estudio general de las artes visuales de antecedente africano en las Américas, a partir de un análisis de las mitologías, ideas prefilosóficas y creencias religiosas de los africanos y sus descendientes en América, con un novedoso enfoque comparativo África-América (del cual aún hoy estamos necesitados). También dentro del ámbito de la africanística aparecía el excelente libro de V. Mirimanov El arte de África tropical, un muy abarcador recorrido a través de las diferentes etnias y regiones de África subsahariana (este libro probablemente perteneciera a la redacción de Arte, pero se trabajó por nosotros). Ambos textos quedaron traducidos y revisados. Por otra parte, se continuó el trabajo en las líneas editoriales ya establecidas: estética, teoría literaria, cine y teatro. Aquí cabría mencionar libros como El Kitsch, de Slávov, del cual recuerdo todo el trabajo que invertí en la revisión de la traducción (del búlgaro, realizada por Carlos Ramos Machado), que me exigió recurrir a diccionarios bilingües búlgaro-francés y búlgaro-inglés, a fin de aclarar el sentido de numerosos pasajes (no se trata de inculpar al traductor: es que era un libro realmente difícil, lleno de referencias culturales muy heterogéneas). Otro importante libro de los últimos planes de la redacción fue La ficción narrativa: una poética contemporánea (otra propuesta de D. Navarro), la mejor, más articulada y completa exposición de narratología que yo haya leído. Sobre cine figuraban en los planes los títulos La naturaleza no indiferente, de Eisenstein, no traducido al español (aunque sí al francés), que presentaba un Eisenstein poco conocido en Cuba: el de los audaces ensayos de teoría del arte de los 30 y 40 —época en que se le dificultó filmar, como resultado de la política cultural estalinista—, que se anticiparon a formulaciones posteriores de la semiótica. También estaba en plan Estética del cine: Espacio fílmico, montaje, narración, lenguaje, una aproximación al cine desde la semiótica y el psicoanálisis, escrito por un grupo de teóricos franceses. A la teoría literaria estaba dedicada la Introducción a la poética de Todorov, una selección de D. Navarro que incluía la Poética (un libro que todavía se reedita en Francia), una selección de los artículos sobre poética en el diccionario de Ducrot y Todorov y una extensa introducción de Maria Renata Mayenowa, traducida del polaco por Navarro especialmente para esta edición. En el punto de encuentro entre semiótica, teoría del arte y teoría literaria, aparecía la ya mencionada La estructura del texto artístico, de Iuri Lotman, y dedicado al teatro encontramos un volumen del conocido teórico alemán Manfred Pfister, El drama: teoría y análisis (también una colaboración de D. Navarro, quien había invitado a Pfister a La Habana en uno de los Encuentros Internacionales de Criterios). De los títulos mencionados, diez eran (o serían) primeras traducciones al español, cuatro eran textos ya traducidos y uno era mixto.

Con respecto a las traducciones de teoría, quisiera también decir aquí algunas palabras a partir de mi experiencia, después de varios años de trabajo en la redacción, que incluyó una intensa actividad en la revisión y cotejo de traducciones (y téngase presente que un cotejo suponía por principio la revisión integral del texto con el original, única manera de certificar la calidad de una traducción). Pues bien, no cabe duda de que traducir a un teórico de primera línea o una obra de temática altamente especializada, representa una empresa realmente ardua. Con el tiempo y con la experiencia, fui progresando en mi conocimiento del ruso (y otras lenguas) y, sobre todo, del arte de la traducción en sí mismo (que es una especialidad por derecho propio y no una simple resultante de conocimientos previos, como, digamos, del idioma), sin olvidar, de más está decirlo, las propias destrezas editoriales. Hacia el final de este período (años 90-91) creo que ya la redacción estaba en condiciones de emprender planes más ambiciosos en el terreno de la traducción. En los casos en que no podía hallar un buen traductor ya formado (esto ocurría en especial en relación con el ruso), lo que hacía era contratar traductores con buen conocimiento del idioma (antes se les sometía a una evaluación para determinar sus aptitudes), aceptable desempeño lingüístico y deseos de trabajar y superarse; luego yo retomaba la traducción y le hacía un cotejo y una revisión de estilo simultáneamente. Fue así como se trabajó, por ejemplo, El arte de África tropical. Este libro (al que ya he aludido), cotejado, revisado y pasado en limpio, pudo ser salvado y lo conservo como testimonio de que ya a principios de los 90 sí era posible llevar a cabo buenas traducciones y ediciones de libros altamente especializados en nuestra redacción, evitando los errores de años anteriores, que habían afectado las ediciones de Kagan y Bajtín. Una prueba indirecta de este crecimiento en la experiencia y la complejidad de los planes editoriales hacia esta época, es que finalmente yo mismo emprendí dos grandes proyectos de traducción, algo que honestamente no me habría pasado por la cabeza en los primeros tiempos (o sea, en el período 1985-88). Me refiero a la Poética del mito, de Eleazar Meletinski, que traduje en 1991 ó 92 (450 cuartillas), texto sumamente especializado pues hacía un recorrido exhaustivo por las diferentes teorías antropológicas y filosóficas del mito en el siglo xx (pero quienes me conocen saben de mi interés de siempre por los temas de antropología cultural, reflejado en mi pequeño libro Temas de mitología comparada); y, al margen ya de los planes de la editorial, el diccionario de términos mitológicos Árbol del mundo, traducido en 1992-93 y publicado en 2002, bien conocido del lector cubano: 900 cuartillas de texto aún más complejo que el anterior, pues al carácter altamente especializado, se unían una prodigiosa cantidad de referencias culturales (véanse el índice analítico y onomástico) y el estilo sintético de redacción propio de los diccionarios.

Haciendo un resumen general, durante los años que trabajé en la redacción de Teoría y Crítica de Arte y Literatura realicé las siguientes actividades: edición de libros, cotejo de traducciones, evaluación de títulos en sus lenguas originales (ruso, inglés, francés), redacción de un prefacio, un prólogo y un estudio introductorio y una selección, además de desempeñarme como especialista principal de la redacción.

El trabajo editorial, en buena medida, es una labor que por su propia índole no trasciende al dominio público, y no está mal llamar de vez en cuando la atención sobre él y recabar el reconocimiento social. Pero lo que sí resulta ilegítimo es ensalzarse a sí mismo a costa de minimizar o silenciar la contribución y el esfuerzo de los demás. 


Anexos

I. Títulos de teoría y crítica publicados en el período 1966-1971 (por Arte y Literatura) [se añaden dos obras no recogidas en el catálogo] 

Título

 

Autor

Año

Colección

¿Qué es la literatura? (2 tomos)

 

J.-P. Sartre

 

1966 y 1967

Cocuyo

Cuatro novelistas

W. Somerset Maugham

1967

Cocuyo

Cervantes: un hombre, una época

Jean Cassou

1967

Cocuyo

Otros cuatro novelistas  

W. Somerset Maugham

1968

Cocuyo

Shakespeare, nuestro contemporáneo

Jan Kott

1968

Teatro y Danza

Cuestiones de dramaturgia

 

P. Karvas

1968

Teatro y Danza

El teatro y su doble

 

A. Artaud

1969

Teatro y Danza

Existencialismo y alienación en la literatura contemporánea

 

S. Filkenstein

1968

Arte y Sociedad

Sociología del gusto literario

 

L. Schücking       

1969

Cuadernos de Arte y Sociedad

Para comprender el teatro actual

 

E. Wright

1969

Teatro y Danza

Tintoretto el secuestrado de Venecia

 

J.-P. Sartre       

1969

Cuadernos de Arte y Sociedad

Sociología de la literatura

 

R. Escarpit

1970

Cuadernos de Arte y Sociedad

El mundo de Odiseo      

 

M. Finley

1970

Cuadernos de Arte y Sociedad

Arte, lenguaje, etnología

 

C. Lévi-Strauss

1970

Cuadernos de Arte y Sociedad

Marxismo y poesía

 

G. Thomson

1969

Cuadernos de Arte y Sociedad

Literatura y sociedad

 

AA. VV.

1971

Arte y Sociedad

Teoría de la producción literaria

P. Macheray

 

traducido y anunciado como de próxima aparición, nunca vio la luz

II. Títulos publicados en 1972 y 1973 (en 1974 no se publicó ninguno, al parecer)

título

autor

año

Sobre la literatura y el arte

Marx y Engels

1972

Teatro político

Erwin Piscator

1972

Las ideas estéticas de Marx

A. Sánchez Vázquez

1973

Crítica del gusto

Galvano della Volpe

1973

III. Títulos publicados entre 1975 y 1984

[Datos tomados de: Editorial Arte y Literatura. Catálogo general: 1967-1984, Ed. Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, 1985. Se incluyen algunos títulos de 1985 y 1986, para el resto véase la lista en el cuerpo del texto.]

Título

Autor

año

AA. VV.

Cultura ideología y sociedad (selec. de D. Navarro)

1975

Lifschitz, Mijaíl

Karl Marx y la estética

1976

Lawson, John Howard

Teoría y técnica de la dramaturgia

1976

Surovtsev, Yuri

En el laberinto del revisionismo…

1976

AA. VV.

Historia del teatro europeo

1976

Fridlender, G. M.

Examen crítico de los estudios literarios burgueses

1977

Gorki, Máximo

Sobre la literatura

1978

Eisenstein, Serguéi

Anotaciones de un director de cine

1978

Lessing, G. E.

Laocoonte

1978

Rainov, Bogomil

La novela negra

1978

Lucács, Geórg

Ensayos sobre el realismo

1978

Thomson, George

Marxismo y poesía, 2da. ed.

1979

AA. VV.

Problemas de la teoría del arte

1980 y 1985

Tovstonogov, Gueorgui

La profesión de director de escena

1980

Balazs, Bela

La estética del filme

1980

Arnheim, Rudolph

El cine como arte

1981

Ehrenburg, Iliá

El escritor y su obra

1981

Ehrenburg, Iliá

Stendhal

1981

Lunacharski, Anatoli

Sobre cultura, arte y literatura

1981

Luxenburgo, Rosa

Escritos sobre arte y literatura

1981

Rülicke-Weiler, Käthe

La dramaturgia de Brecht

1982

Stanislavski, Konstantin

Cómo se prepara un actor, 2da. ed.

1982

Thomson, George

Esquilo y Atenas

1982

AA. VV.

La lucha de ideas en la estética

1983

Grib, V.

Balzac, un análisis marxista

1984

Jrapchenko, Mijaíl

La personalidad del escritor

1984

Kagan, Moiséi

Lecciones de estética marxista-leninista

1984

Larmin, Oleg

La educación estética en el socialismo desarrollado

1984

Medvedkin, Alexander

Cine sobre ruedas

1984

Münz-Koenen, Ingeborg

Dramática de televisión

1984

AA. VV.

La televisión como arte

1984

Volkova, Elena

El contenido y la forma en el arte

1984

Schiller, Friedrich

La educación artística del hombre

1984

Shklovski, Viktor

Eisenstein

1985

Brecht, Bertolt

El arte y la política

1985

Stanislavski, K.

Mi vida en el arte

1985

Nóvikova, L.

Estética y técnica

1986

Bajtín, Mijaíl

Problemas literarios y estéticos

1986

Stanislavski, K.

La construcción del personaje

1986

Kulin, Katalin

En busca de un presente infinito

1987


 

[1] Véase el Anexo I, al final del presente texto.

[2] Solicité a Desiderio Navarro datos sobre su trabajo de traducción y edición, que aquí reproduzco: "Ha traducido de quince idiomas (inglés, francés, alemán, italiano, ruso, polaco, húngaro, checo, croata, eslovaco, rumano, búlgaro, portugués, esloveno y holandés) más de trescientos cincuenta textos teóricos de más de 200 autores de 30 países sobre cultura, arte y literatura, publicados en Cuba, España y México." Y concretamente en el período 1974-1984, tradujo, él solo, la impresionante cifra de 71 textos teóricos, a partir también de varias lenguas.

[3] Hay que suponer que en este contexto se refiere a la teoría soviética, dado que esta es la que predomina absolutamente en sus planes.

[4] No aparece consignado, en los ejemplares  que conservo, el nombre del traductor. Pero otras traducciones del ruso están firmadas por Zoya Barash.

[5] O sea, cuando era dirigida por Ambrosio Fornet.

[6] Los títulos propuestos por Desiderio Navarro fueron los siguientes: El Kitsch, Introducción a la poética (selección), Arte, cultura y sociología (selección), La imaginación sometida, La cultura artística en las formaciones precapitalistas, La ficción narrativa. Una poética contemporánea y El drama, teoría y análisis. Por Gerardo Mosquera: Flash of the Spirit y, probablemente, El arte de África tropical. En todos los casos, ellos también se ocuparon de gestionar con los autores los derechos de autor. La narratología hoy (un libro usado hasta el presente en la Facultad de Letras) fue gestionado e incluido en el plan por Abel Prieto.

[7] Al ser reorganizada la redacción, pasaron a trabajar en ella las editoras Mari Cruz e Isabel Fernández (quien todavía edita libros de teoría y crítica en Arte y Literatura). Al igual que la mayoría de los editores de Arte y Literatura, ambas dominaban al menos un idioma: el inglés, en el caso de Isabel, y el francés, en el de Mari Cruz.

 

Artículo relacionado:

La literatura teórica y crítica extranjera en Cuba: las traducciones (1967-2005)
  
Elizabeth Díaz La Habana

 

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La Habana, Cuba. 2008.
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