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La Habana

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Revolución gráfica de Lunes

K. S. Cabrera • La Habana
Fotos: Tomadas a las ediciones de Lunes de Revolución

 

*Para Leo, quien desde hace más de un año me tiene digitalizando todos los Lunes… Y para mi ”yo” fotógrafo, porque sueña poder encontrar en algún Lunes,… una de sus fotos. 

"Lunes de Revolución es unas veces muy bueno, (…).
Otras veces padece de unos intelectualismos
fuera de la realidad cubana.
Pero en realidad es uno de los mejores
aportes a la realidad cultural cubana"
.

Ernesto Guevara.

“Por qué me gusta y no me gusta “Lunes”. Lunes de Revolución.
Número 52. 23 de marzo de 1960

Lunes de Revolución (en lo adelante Lunes…) fue un semanario de corte sociocultural,  de formato tabloide-ilustrado similar a los suplementos culturales franceses de finales del 50 del siglo XX. Se creó en Cuba, en la alborada del triunfo de enero de 59 como suplemento del periódico Revolución, órgano oficial del Movimiento 26 de Julio.

Lunes… fue capitaneado por el escritor y periodista Guillermo Cabrera Infante y como subdirector el poeta Pablo Armando Fernández. Salió a la palestra pública semana tras semana durante 129 números (aunque en realidad con algunos números especiales fueron 131) durante dos años y medio. Estuvo circulando desde el 23 de marzo de 1959 hasta el 6 de noviembre de 1961. Las páginas fueron creciendo paulatinamente. El primer número cuenta tan solo con seis páginas y el último con 64.

Según Cabrera Infante Lunes… se convirtió “en la primera revista literaria en español de América o de España, que podía presumir de una tirada cada lunes de casi 200 000 ejemplares. Lunes demandaba mucha fuerza y no solamente literaria”.

Semana tras semana, en la confección del magazine, el grupo encargado adoptaba la idea de que era sumamente importante encontrar para el nuevo número la perspectiva de una armonía entre la composición visual y el contenido literario. Era eso, lo novedoso de su espacio gráfico, una revolución perenne cada lunes.

En el número 53 del semanario se publicó una nota titulada "Lunes" y sus 4 directores de arte en la que señala:

Lunes ha parado de cabeza a más de un lector (con la R al revés). O los ha hecho desesperar en la lectura (con los títulos simultáneos). O sentir agorafobia (con los grandes espacios en blanco). O todo eso a la vez (con cada edición). De este crimen tipográfico han sido responsables cuatro hombres. El primero fue Jacques Brouté, venido de Francia, antiguo emplanador de revistas surrealistas y el hombre que inventó el truco de la R como identificación de Lunes. (…) A Brouté siguió Roberto Guerrero. Dibujante, humorista, Guerrero hizo un tránsito fugaz por el magazine, porque el periódico necesitaba más su capacidad de trabajo, su don de ubicuidad. El tercer hombre fue Tony Évora que trajo una portada (muy buena) una noche y se quedó seis meses en Lunes. Con nosotros ahora, está Raúl Martínez. Raúl es de sobra conocido como pintor (…). Pero ahora será conocido como ejemplar jefe de emplanes: ha vuelto con él la gracais movil de Jacques Brouté, pero esta vez con un mayor sentido de plástico y una gran ductilidad.” [1]

Según el profesor Jorge Bermúdez  autor del artículo “La gráfica se hace los Lunes tanto Lunes… como su gráfica presuponen  “un proceso de interacción cultural con la problemática ideológica, social y artística caracterizadora de la revolución”. Agrega también Bermúdez, uno de los investigadores y especialistas más consagrados en materia visual en Cuba, que la comunicación visual como expresión de los contenidos artísticos y literarios del suplemento se manifestó “con los más atrevidos ensayos tipográficos, fotográficos y de composición de plana. Acción que propició la conceptualización de la página como un espacio comunicativo en el cual concurrían en pie de igualdad los presupuestos estético-comunicativos de la tipografía, la fotografía, la caricatura”.

En el caso específico de la fotografía hay que decir que nunca estuvo ausente de las páginas de Lunes… debido quizá, a la concientización por parte de sus realizadores de su importancia en la parte visual. No obstante, el mensaje gráfico en general llegaba a un pueblo que poseía a la sazón un nivel de referencias culturales dispares al propuesto por el semanario.

“Esto le valió comenta en una entrevista Bermúdez  más de un elitismo y polémica. Y es que ellos nunca hicieron un estudio del público lector”. Sin embargo, hay que señalar que lo que salvaba en alguna medida esas acusaciones era que su lenguaje visual descansó, en un alto por ciento, “en un discurso visual propio del lenguaje fotorreporteril”.

Sin embargo, fueron pocas las oportunidades en que los fotógrafos prepararon sus trabajos expresamente para el magazine (ejemplo “Retratos”, de Jesse Fernández). La adecuación y el rigor en que se presentan las fotos dependían casi exclusivamente de los editores. Por lo que al mirar las fotografías publicadas en el suplemento implica denotar el criterio de selección de sus editores.

Las fotos eran tomadas de reportajes gráficos hechos para Revolución, de amigos extranjeros como el suizo Rene Burri o de archivos personales. De ahí que las imágenes de mayor peso sean precisamente la información fotográfica de los números dedicados a la actualidad del momento como los hechos de fuerte impacto (por ejemplo, el sabotaje a La Coubre). Eran instantáneas reutilizadas que, en diferentes diseños, tomaron connotaciones disímiles para un mismo fin. Fotos de personajes como Camilo, Fidel, Jean Paul Sartre y grandes planos generales como las concentraciones y movilizaciones son otros ejemplos.  Aunque hay que señalar que fotografías heterogéneas, o sea, imágenes que no estaban ligadas a lo noticioso, o que no se ajustaban a las necesidades del periódico en específico, pero que pudieran aportar alguna información, también eran utilizadas (reportaje gráfico Aquí estoy…).

Es quizá por medio de la fotografía  donde Lunes… expresa una política editorial  más definida. La sensación de ventana de la realidad que provocan sus imágenes fotográficas, hace olvidar que esa fotografía es producto de un sistema de representaciones. Reflejan, sin duda, la voz de aquellos estilos de la cultura que resultan ser valederos de la modernidad y también la voz de las ideas e intereses del gobierno revolucionario. Ahí están representados en amplios reportajes la hidalguía de los combatientes, el pueblo que sigue a sus dirigentes, la hermosura de lo afrocubano, la diversidad. Justamente los amplios reportajes gráficos: La visita de Fidel a la Organización de Naciones Unidas (ONU), los sucesos del sabotaje a La Coubre, el primer aniversario del triunfo, Girón, y el número en colores A Cuba con amor.

Si las abstracciones de una parte de la realidad en gamas de grises supo Lunes… dominarlas y sorprender; no fue menos con la técnica del color. La única experiencia pudiese considerarse como el punto de eminencia visual del magazine. Fue el número ya mencionado A Cuba con amor, una emisión donde el protagonismo absoluto lo tienen las instantáneas. Fotografías en colores que brindan pinceladas desde ángulos atractivos los campos cubanos, las coloreadas noches habaneras, la sensualidad de las cubanas.[2]

“Número final, noviembre 6 de 1961”  anuncia el número 129 de Lunes… debajo de la firma de Picasso, en la página 3 que alberga el editorial, en un renglón pequeño, casi ínfimo. El número está dedicado al arte moderno y al pintor español Pablo Picasso. Además, incluye un par de trabajos que hacen referencias a las reuniones de Fidel con los intelectuales sucedidas en junio de ese año en la Biblioteca Nacional y que marcaron, de alguna forma, el obituario del suplemento.

El auge de Lunes de Revolución había alcanzado grado tal de connotación que estaba en otros medios públicos el primer día de la semana. De esta forma acuñó su “R”  en espacios tales como, un programa nocturno en la televisión de igual nombre que el magazine, uno de radio, una compañía grabadora, Sonido Erre, y una editorial, Ediciones Erre, que junto con el semanario es la marca mayor dejada por las “R”  en la cultura cubana. Desde entonces, no se conoce ninguna publicación nacional que en tan corto período de tiempo, haya alcanzado tan alto reconocimiento, ni tan agudo nivel de integralidad en la eficacia estética.

Más tarde desaparece también el periódico Revolución. El 4 de octubre de 1965 aparece un nuevo diario, Granma, Órgano del Partido Comunista de Cuba. En el espacio vacío de Lunes…, surgen dos publicaciones apadrinadas por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC): Unión y La Gaceta de Cuba. La última ha tenido, desde el cierre de Lunes… hasta hoy, uno de los diseños gráficos más interesantes del ámbito editorial cubano.

 

[1] También hay que mencionar que coexistieron algunos colaborados ocasionales como el inglés Glynn Jones, el italiano José Lucci  y los cubanos Rafael Morante, Luis Martínez Pedro, Esteban Ayala, José Gómez Fresquet (Frémez), entre otros.

[2] Posiblemente muchas de estas fotos son en su original blanco y negro y para la edición fueron coloreadas.

 

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La Habana, Cuba. 2008.
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