Año VI
La Habana

26 de ABRIL
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de 2008

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Entrevista con Rufino del Valle

Lo eterno que eterniza

Marianela González • La Habana
Fotos: Archivo

 

“Fue la fotografía el soporte iconográfico que llevó la Revolución a todas partes del mundo, a sus líderes,  a su proceso… e incluso  por  primera vez mucha gente supo que existía una islita en el Caribe que era capaz de enfrentar a un imperio”… podría ser la reflexión final de cualquier persona que haya compartido a solas ―como en la intimidad de una cita― un instante con esas fotografías de pueblo, guerrilleros, ladrillos, caminos y reveses en desgastado blanco y negro, que hoy conforman la historia de la Revolución Cubana en colores.

Pero es el investigador Rufino del Valle quien la hace esta vez para que quede escrita. Ha asistido al encuentro innumerables ocasiones y tiene más de una razón para justificarlo.   

¿Podemos hablar de una fotografía cubana pre y pos revolucionaria?

Sí, por supuesto, en Cuba se puede hablar perfectamente de una fotografía antes de la Revolución y otra fotografía después. La fotografía prerrevolucionaria fue realizada con los mismos esquemas del resto del mundo y básicamente con la influencia de las imágenes estadounidenses. Lo que más se hizo  fueron retratos comerciales de estudios, léase quinces, bodas, graduaciones, vida social de la burguesía, el mundo de la farándula, entre otros y también fotografía publicitaria; y desde el punto de vista creativo las hechas por los miembros del Club Fotográfico de Cuba. Estos últimos se regían por los cánones clásicos de la composición y el diseño fotográfico propios de la regla de oro rígida y esquemática.

Con el triunfo revolucionario de 1959, el cambio fue total no solamente por los temas abordados que fueron completamente distintos, siendo lo documental lo más importante, sino además, por el concepto y proyección de las mismas. Esas imágenes tomadas a partir desde el mismo primero de enero del 59 y a las que María Eugenia Haya Jiménez (1944-1991) denominó "fotografía épica", aunque no fueron las únicas realizadas, si fueron casi la totalidad de ellas, porque captaron la realidad de los cambios radicales  políticos sociales del país y que marcaron una impronta no solo en Cuba, sino en toda América Latina, creando una nueva estética de la fotografía latinoamericana y logrando que por vez primera tuviera repercusión internacional, como quedó demostrado en la exposición  de Zurich en 1981 .
 



Aniversario IV del triunfo de la Revolución, 1963. Foto de Liborio Noval

Fue tan grande el impacto de esta fotografía épica que cientos de fotógrafos de diversos países también llegaron a Cuba a documentar y a testimoniar esos instantes únicos e irrepetibles en la historia, como fue el caso del hoy reconocido  fotógrafo suizo Lux Cheseex. Los fotógrafos que antes se habían dedicado a realizar fotografías de arte también se unieron a ese movimiento arrebatador y se unieron al carro de la Revolución para reafirmar lo que estaba sucediendo, dejando a un lado su habitual trabajo, y reflejaron esos instantes que han llegado a nuestros días. Desde luego, parcializar la creación solo hacia lo documental hizo que la creatividad puramente artística prácticamente se eliminara y desaparecieran las exposiciones de galerías puramente dedicadas al arte. 

En los primeros años de la Revolución, ¿cómo retrataron nuestros fotógrafos los cambios que experimentaba el país? ¿Desde qué ópticas y lineamientos fundamentales?

Esas fotografías se caracterizaron por ser puramente testimoniales, (grandes concentraciones, manifestaciones estudiantiles, asambleas  del pueblo y en gran medida los retratos de los más populares líderes revolucionarios, fundamentalmente Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, el Che Guevara y Raúl Castro), es decir, el líder era la única causa y desde luego con ellas se proyectó un diferente diseño fotográfico con líneas verticales y diagonales que le dieron una proyección dinámica, con un matiz especial y único.

Los retratos de los líderes y de toda la población fueron realizados con fervor de alegría, comprensión, confraternidad y amor hacia todo lo que estaba ocurriendo. Fueron momentos de regocijo popular que no solamente se reflejaban en los rostros de los retratados, sino en todas las acciones que se veían como las expresiones de las marchas y concentraciones de miles de personas en las calles de las ciudades, no solamente en la capital del país. Fue la época de desarrollo creativo de Corrales, Korda, los Salas, Ernesto Fernández y muchos más que hoy son iconos de la historia de la fotografía cubana.  
 



Foto de Luis Korda

¿Cómo se adaptó posteriormente a los continuos avances y retrocesos experimentados por el proceso revolucionario pasada la primera década del triunfo? 

Aunque este movimiento fotográfico se materializó y continúa de alguna manera  vigente por los fotógrafos de prensa; ha habido cambios en el desenvolvimiento de la evolución del proceso revolucionario y, por lo tanto, de los temas a tratar en el mundo fotográfico.

Ya desde finales de los 60, las tomas fotográficas fueron influenciadas hacia otros asuntos como los campesinos, los mineros, las recogidas de papas y de café, los carboneros en la Ciénaga de Zapata, la zafra de los diez millones, las escuelas en el campo, la juventud, los juegos deportivos y un largo, etcétera. Con esta nueva manera de reflejar lo que acontecía se estaba demostrando que la sociedad se estaba consolidando hacia la base de un establecimiento de poder sociopolítico y económico también. La fotografía comenzó a ser más social, más de masas; el pueblo comenzó a ser el protagonista fundamental. 

¿Podemos delimitar etapas, líneas o fotógrafos esenciales en el casi medio siglo de Revolución?

Algunos autores, creen que sí hay etapas y delimitan de alguna manera los cambios o períodos por décadas. Realmente no es tan así, los cambios y las etapas existen pero no son tan esquemáticas. El ejemplo lo tenemos en que la etapa de los 70 comienza a finales de los 60, según los momentos o motivos que surgieron en la historia. La vida continúa, hay otros cambios estructurales (otros cambios sociales, culturales, ambientales, deportivos, educacionales, etcétera) que también son parte de la vida del país. Pero entre todo esto, está la posición de los intelectuales y los artistas que se manifiestan con sus únicas armas (libros, pinceles, barro, fotografía de arte, etcétera). Entre estos últimos los fotógrafos se inclinan más a proyectar de manera más sensitiva, reflexiva y más analítica los mismos procesos sociales, pero con una mirada más reflexiva acorde a las variaciones existentes.

Sin querer, siempre hay algunos fotógrafos que marcan una época o se conocen más por un tipo de trabajo que por otro. Por ejemplo, en los 60 siempre se encasillan a Osvaldo y Roberto Salas, Alberto y Luis Korda, Raúl Corrales, Mario García Joya, Ernesto Fernández, Liborio Noval, Tirso Martínez, Paco Altuna, Perfecto Romero, Jorge Oller, Jorge Valiente, José Agraz, entre otros, que hicieron fotografía épica, pero también algunos de estos fotógrafos ya venían desde los 50 haciendo otras imágenes de diversos temas. Algunos de ellos continuaron en los 70 y los 80 haciendo otras fotografías completamente diferentes.

A partir de los 80 surge una nueva generación, aunque se mantiene el documentalismo muchas veces más conceptual como es en el caso de Raúl Cañibano, Abascal y Gonzo González, aparece una nueva tendencia, una fotografía más estética,  más formal, más íntima. Se va de nuevo al estudio del cuerpo humano, al retrato  psicológico, al paisaje expresionista, al universo del artista  y  al autorretrato. Es una fotografía de gran valor creativo, se retoman  las grandes exposiciones personales y la fotografía vuelve a brillar en las galerías de arte, se comercializa y adquiere un gran valor en plazas tan fuertes como Paris y Nueva York. Comienza a emular con la pintura y a veces incluso la supera. Ejemplos hay miles, basta con mencionar a René Peña, Marta María Pérez, Abigaíl González  y  Cirenaica Moreira, entre otros. Y sin delimitar una fecha precisa aparecen los grandes innovadores de los críticos 90, artistas que mezclan no solo técnicas fotográficas, sino que se apropian de otras manifestaciones para crear verdaderos espectáculos de artes como performances e instalaciones, basta con nombrar a Nadal Antelmo  y  Eduardo Hernández Santos.                                    

Un caso aparte es el de Tito Álvarez que venía de los 50, del Club Fotográfico de Cuba, donde ganó varios premios y continuó su trabajo evolutivo en los 90; sin embargo, su trabajo más conocido es su serie Gente de mi barrio que le valiera el Premio Nacional de fotografía Cubana de 1982, que auspiciaba el Ministerio de Cultura. 

Si fuésemos a hablar de una Imagen Fotográfica de la Revolución Cubana, ¿qué momentos, figuras o acontecimientos encontraríamos como más representados?

Creo que la Revolución Cubana tuvo  casi  como soporte artístico y de promoción precisamente a la fotografía,  aunque se usó el cartel, este a veces se apoyaba en la fotografía también. Otras artes, en esa época se creían elitistas y muchos de sus creadores se fueron del país o se apartaron del carro de la  Revolución, desde luego no de forma unánime.
 



Foto original del Guerrillero Heroico de Alberto Korda

Podemos decir que hay hitos en la historia de Cuba y en especial de la Revolución Cubana que sí fueron iconográficamente reflejadas y que sirvieron de apoyo a la promoción de un hecho trascendental en América Latina y el mundo. Esos son los casos de: "Che, guerrillero heroico" de Alberto Korda, considerada la fotografía más reproducida de la historia de la humanidad y uno de los diez más importantes retratos de la historia de la fotografía mundial. Otras imágenes son: "La entrada de Fidel y Camilo a La Habana", el 8 de enero de 1959, captada por Luis Korda; "La Coubre", de José Agraz; "Caballería", de Raúl Corrales; "El Quijote de la farola", de Alberto Korda; "Primera declaración de La Habana", de Raúl Corrales y que sirviera durante años de diseño en los billetes de 10 pesos cubanos; la serie "Playa Girón", de Ernesto Fernández; la serie de "La alfabetización", de Mario García Joya; "Tres hermanos", de Osvaldo Salas; "Girón", de Tirso Martínez; "Primer día", de Roberto Salas; "¿Voy bien Camilo?", de Paco Altuna, entre otras.

La fotografía resulta un documento histórico perdurable…

Indiscutiblemente, el arte fotográfico nunca dejará de tener un gran valor histórico perdurable a lo largo de la vida, no solamente en Cuba, sino en todo el mundo. La historia de la humanidad se complementa desde que existe la fotografía. El viejo proverbio de que "Una imagen vale más que mil palabras" será una frase muy manida, pero lo recoge todo. Balzac, por allá por 1839, momento del descubrimiento de la fotografía, dijo algo como que  "a partir de ese  instante ya era imposible mentir históricamente”.  

¿Cree que haya sido superada por algún otro soporte?

La imagen fotográfica es única, sea el soporte que sea. Ya desde el siglo XIX se empezaron a realizar imágenes fotográficas sobre piedra, tela y vidrio, entre otros soportes. En la actualidad se le da un gran valor a la fotografía creativa o de arte, donde se entremezclan en forma de collage algunos soportes diferentes o maniobrando con elementos no convencionales; sin embargo, sigue siendo la fotografía la que predomina con una mirada diferente y con conocimiento más amplio de arte. Es decir, sigue siendo testimonial, cuando pasen los años la fotografía actual será una característica de una época.

Como ejemplo de esto se pueden ver los "video art". ¿Qué es el video, el cine o la televisión, sino imagen fotográfica en movimiento? La idea es la misma, el soporte de celuloide con cierta movilidad de cuadros por segundo u otra cinta diferente de soporte no cambia el concepto de expresión y de idea. El cine surgió porque ya existía la fotografía, si no este medio por sí solo no hubiera surgido o hubiera demorado más tiempo en descubrirse, y lo mismo sucede con el resto de los cambios tecnológicos. El director de fotografía de cine o el de video debe y tiene que saber de fotografía, por supuesto, no tiene que saber revelar e imprimir, pero sí tiene que conocer los lenguajes, así como los métodos y las reglas de composición para poder expresarse, lo mismo que un fotógrafo de imagen fija.

Entiendo que nadie ha superado a nadie, se mantienen al unísono como otra forma más de comunicación. Cuando surgió la fotografía se pensó que la pintura iba a desaparecer, cuando apareció el cine se pensó en lo mismo con respecto a la fotografía; por lo que en estos momentos creo que son cambios motivados por los adelantos tecnológicos propios del desarrollo de la humanidad y de la ciencia y que solo sirven para discutir, reflexionar y cambiar criterios y formas de expresión. La fotografía es y será eterna.              

 

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La Habana, Cuba. 2008.
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