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“Fue la fotografía el soporte
iconográfico que llevó la Revolución a
todas partes del mundo, a sus
líderes, a su proceso… e incluso por
primera vez mucha gente supo que existía
una islita en el Caribe que era capaz de
enfrentar a un imperio”… podría ser la
reflexión final de cualquier persona que
haya compartido a solas ―como en la
intimidad de una cita― un instante con
esas fotografías de pueblo,
guerrilleros, ladrillos, caminos y
reveses en desgastado blanco y negro,
que hoy conforman la historia de la
Revolución Cubana en colores.
Pero es el investigador Rufino del Valle
quien la hace esta vez para que quede
escrita. Ha asistido al encuentro
innumerables ocasiones y tiene más de
una razón para justificarlo.
¿Podemos hablar de una fotografía cubana
pre y pos revolucionaria?
Sí, por supuesto, en Cuba se puede
hablar perfectamente de una fotografía
antes de la Revolución y otra fotografía
después. La fotografía
prerrevolucionaria fue realizada con los
mismos esquemas del resto del mundo y básicamente con la influencia de las
imágenes estadounidenses. Lo que más se
hizo fueron retratos comerciales de
estudios, léase quinces, bodas,
graduaciones, vida social de la
burguesía, el mundo de la farándula,
entre otros y también fotografía
publicitaria; y desde el punto de vista
creativo las hechas por los miembros del
Club Fotográfico de Cuba. Estos últimos
se regían por los cánones clásicos de la
composición y el diseño fotográfico
propios de la regla de oro rígida y
esquemática.
Con el triunfo revolucionario de 1959,
el cambio fue total no solamente por los
temas abordados que fueron completamente
distintos, siendo lo documental lo más
importante, sino además, por el concepto
y proyección de las mismas. Esas
imágenes tomadas a partir desde el mismo
primero de enero del 59 y a las que
María Eugenia Haya Jiménez (1944-1991)
denominó "fotografía épica",
aunque no fueron las únicas realizadas,
si fueron casi la totalidad de ellas,
porque captaron la realidad de los
cambios radicales políticos sociales
del país y que marcaron una impronta no
solo en Cuba, sino en toda América
Latina, creando una nueva estética de la
fotografía latinoamericana y logrando
que por vez primera tuviera repercusión
internacional, como quedó demostrado en
la exposición de Zurich en 1981 .
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Aniversario IV
del triunfo de la Revolución,
1963. Foto de Liborio Noval |
Fue tan grande el impacto de esta
fotografía épica que cientos de
fotógrafos de diversos países también
llegaron a Cuba a documentar y a
testimoniar esos instantes únicos e
irrepetibles en la historia, como fue el
caso del hoy reconocido fotógrafo
suizo Lux
Cheseex.
Los fotógrafos que antes se habían
dedicado a realizar fotografías de arte
también se unieron a ese movimiento
arrebatador y se unieron al carro de la
Revolución para reafirmar lo que estaba
sucediendo, dejando a un lado su
habitual trabajo, y reflejaron esos
instantes que han llegado a nuestros
días. Desde luego, parcializar la
creación solo hacia lo documental hizo
que la creatividad puramente artística
prácticamente se eliminara y
desaparecieran las exposiciones de
galerías puramente dedicadas al arte.
En los primeros años de la Revolución,
¿cómo retrataron nuestros fotógrafos los
cambios que experimentaba el país?
¿Desde qué ópticas y lineamientos
fundamentales?
Esas fotografías se caracterizaron por
ser puramente testimoniales, (grandes
concentraciones, manifestaciones
estudiantiles, asambleas del pueblo y
en gran medida los retratos de los más
populares líderes revolucionarios,
fundamentalmente Fidel Castro, Camilo
Cienfuegos, el Che Guevara y Raúl
Castro), es decir, el líder era la única
causa y desde luego con ellas se
proyectó un diferente diseño fotográfico
con líneas verticales y diagonales que
le dieron una proyección dinámica, con
un matiz especial y único.
Los retratos de los líderes y de toda la
población fueron realizados con fervor
de alegría, comprensión, confraternidad
y amor hacia todo lo que estaba
ocurriendo. Fueron momentos de regocijo
popular que no solamente se reflejaban
en los rostros de los retratados, sino
en todas las acciones que se veían como
las expresiones de las marchas y
concentraciones de miles de personas en
las calles de las ciudades, no solamente
en la capital del país. Fue la época de
desarrollo creativo de Corrales, Korda,
los Salas, Ernesto Fernández y muchos
más que hoy son iconos de la historia de
la fotografía cubana.
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Foto de Luis
Korda |
¿Cómo se adaptó posteriormente a los
continuos avances y retrocesos
experimentados por el proceso
revolucionario pasada la primera década
del triunfo?
Aunque este movimiento fotográfico se
materializó y continúa de alguna manera
vigente por los fotógrafos de prensa; ha
habido cambios en el desenvolvimiento de
la evolución del proceso revolucionario
y, por lo tanto, de los temas a tratar
en el mundo fotográfico.
Ya desde finales de los 60, las tomas
fotográficas fueron influenciadas hacia
otros asuntos como los campesinos, los
mineros, las recogidas de papas y de
café, los carboneros en la Ciénaga de
Zapata, la zafra de los diez millones,
las escuelas en el campo, la juventud,
los juegos deportivos y un largo,
etcétera. Con esta nueva manera de
reflejar lo que acontecía se estaba
demostrando que la sociedad se estaba
consolidando hacia la base de un
establecimiento de poder sociopolítico y
económico también. La fotografía comenzó
a ser más social, más de masas; el
pueblo comenzó a ser el protagonista
fundamental.
¿Podemos delimitar etapas, líneas o
fotógrafos esenciales en el casi medio
siglo de Revolución?
Algunos autores, creen que sí hay
etapas y delimitan de alguna manera los
cambios o períodos por décadas.
Realmente no es tan así, los cambios y
las etapas existen pero no son tan
esquemáticas. El ejemplo lo tenemos en
que la etapa de los 70 comienza a
finales de los 60, según los momentos o
motivos que surgieron en la historia. La
vida continúa, hay otros cambios
estructurales (otros cambios sociales,
culturales, ambientales, deportivos,
educacionales, etcétera) que también son
parte de la vida del país. Pero entre
todo esto, está la posición de los
intelectuales y los artistas que se
manifiestan con sus únicas armas
(libros, pinceles, barro, fotografía de
arte, etcétera). Entre estos últimos los
fotógrafos se inclinan más a proyectar
de manera más sensitiva, reflexiva y más
analítica los mismos procesos sociales,
pero con una mirada más reflexiva acorde
a las variaciones existentes.
Sin
querer, siempre hay algunos fotógrafos
que marcan una época o se conocen más
por un tipo de trabajo que por otro. Por
ejemplo, en los 60 siempre se encasillan
a Osvaldo y Roberto Salas, Alberto y
Luis Korda, Raúl Corrales, Mario García
Joya, Ernesto Fernández, Liborio Noval,
Tirso Martínez, Paco Altuna, Perfecto
Romero, Jorge Oller, Jorge Valiente,
José Agraz, entre otros, que hicieron
fotografía épica, pero también algunos
de estos fotógrafos ya venían desde los
50 haciendo otras imágenes de diversos
temas. Algunos de ellos continuaron en
los 70 y los 80 haciendo otras
fotografías completamente diferentes.
A partir de los 80 surge una nueva
generación, aunque se mantiene el
documentalismo muchas veces más
conceptual como es en el caso de Raúl
Cañibano, Abascal y Gonzo González,
aparece una nueva tendencia, una
fotografía más estética, más formal,
más íntima. Se va de nuevo al estudio
del cuerpo humano, al
retrato psicológico, al paisaje
expresionista, al universo del artista
y al autorretrato. Es una fotografía de
gran valor creativo, se retoman las
grandes exposiciones personales y la
fotografía vuelve a brillar en las
galerías de arte, se comercializa y
adquiere un gran valor en plazas tan
fuertes como Paris y Nueva York.
Comienza a emular con la pintura y a
veces incluso la supera. Ejemplos hay
miles, basta con mencionar a René Peña,
Marta María Pérez, Abigaíl González
y Cirenaica Moreira, entre otros. Y sin
delimitar una fecha precisa aparecen los
grandes innovadores de los críticos 90,
artistas que mezclan no solo técnicas
fotográficas, sino que se apropian de
otras manifestaciones para crear
verdaderos espectáculos de artes como
performances e instalaciones, basta con
nombrar a Nadal Antelmo
y Eduardo Hernández Santos.
Un caso aparte es el de Tito Álvarez
que venía de los 50, del Club
Fotográfico de Cuba, donde ganó varios
premios y continuó su trabajo evolutivo
en los 90; sin embargo, su trabajo más
conocido es su serie Gente de mi
barrio que le valiera el Premio
Nacional de fotografía Cubana de 1982,
que auspiciaba el Ministerio de
Cultura.
Si fuésemos a hablar de una Imagen
Fotográfica de la Revolución Cubana,
¿qué momentos, figuras o acontecimientos
encontraríamos como más representados?
Creo que la Revolución Cubana
tuvo casi como soporte artístico y de
promoción precisamente a la fotografía,
aunque se usó el cartel, este a veces se
apoyaba en la fotografía también. Otras
artes, en esa época se creían elitistas
y muchos de sus creadores se fueron del
país o se apartaron del carro de
la Revolución, desde luego no de forma
unánime.
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Foto original
del Guerrillero Heroico de
Alberto Korda |
Podemos decir que hay hitos en la
historia de Cuba y en especial de la
Revolución Cubana que sí fueron
iconográficamente reflejadas y que
sirvieron de apoyo a la promoción de un
hecho trascendental en América Latina y
el mundo. Esos son los casos de: "Che,
guerrillero heroico" de Alberto Korda,
considerada la fotografía más
reproducida de la historia de la
humanidad y uno de los diez más
importantes retratos de la historia de
la fotografía mundial. Otras imágenes
son: "La entrada de Fidel y Camilo a La
Habana", el 8 de enero de 1959, captada
por Luis Korda; "La Coubre", de José
Agraz; "Caballería", de Raúl Corrales;
"El Quijote de la farola", de Alberto
Korda; "Primera declaración de La
Habana", de Raúl Corrales y que sirviera
durante años de diseño en los billetes
de 10 pesos cubanos; la serie "Playa
Girón", de Ernesto Fernández; la serie
de "La alfabetización", de Mario García
Joya; "Tres hermanos", de Osvaldo Salas;
"Girón", de Tirso Martínez; "Primer
día", de Roberto Salas; "¿Voy bien
Camilo?", de Paco Altuna, entre otras.
La fotografía resulta un documento
histórico perdurable…
Indiscutiblemente, el arte fotográfico
nunca dejará de tener un gran valor
histórico perdurable a lo largo de la
vida, no solamente en Cuba, sino en todo
el mundo. La historia de la humanidad se
complementa desde que existe la
fotografía. El viejo proverbio de que
"Una imagen vale más que mil palabras"
será una frase muy manida, pero lo
recoge todo. Balzac, por allá por 1839,
momento del descubrimiento de la
fotografía, dijo algo como que "a
partir de ese instante ya era imposible
mentir históricamente”.
¿Cree que haya sido superada por algún
otro soporte?
La imagen fotográfica es única, sea el
soporte que sea. Ya desde el siglo XIX
se empezaron a realizar imágenes
fotográficas sobre piedra, tela y
vidrio, entre otros soportes. En la
actualidad se le da un gran valor a la
fotografía creativa o de arte, donde se
entremezclan en forma de collage algunos
soportes diferentes o maniobrando con
elementos
no convencionales; sin embargo, sigue
siendo la fotografía la que
predomina con una mirada diferente y con
conocimiento más amplio de arte. Es
decir, sigue siendo testimonial, cuando
pasen los años la fotografía actual será
una característica de una época.
Como ejemplo de esto se pueden ver los
"video art". ¿Qué es el video, el cine o
la televisión, sino imagen fotográfica
en movimiento? La idea es la misma, el
soporte de celuloide con cierta
movilidad de cuadros por segundo u otra
cinta diferente de soporte no cambia el
concepto de expresión y de idea. El cine
surgió porque ya existía la fotografía,
si no este medio por sí solo no hubiera
surgido o hubiera demorado más tiempo en
descubrirse, y lo mismo sucede con el
resto de los cambios tecnológicos. El
director de fotografía de cine o el de
video debe y tiene que saber de
fotografía, por supuesto, no tiene que
saber revelar e imprimir, pero sí tiene
que conocer los lenguajes, así como los
métodos y las reglas de composición para
poder expresarse, lo mismo que un
fotógrafo de imagen fija.
Entiendo que nadie ha superado a nadie,
se mantienen al unísono como otra forma
más de comunicación. Cuando surgió la
fotografía se pensó que la pintura iba a
desaparecer, cuando apareció el cine se
pensó en lo mismo con respecto a la
fotografía; por lo que en estos momentos
creo que son cambios motivados por los
adelantos tecnológicos propios del
desarrollo de la humanidad y de la
ciencia y que solo sirven para discutir,
reflexionar y cambiar criterios y formas
de expresión. La fotografía es y será
eterna. |