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El boletín electrónico Memoria,
que desde hace diez años publica el
Centro Cultural Pablo de la Torriente
Brau, llegó este mes de abril a su
número 100, feliz de que tanta gente
amiga lo reconozca como un instrumento
necesario en la promoción de la cultura
cubana, de toda la cultura.
Escritores, artistas plásticos y
digitales, periodistas, músicos,
promotores culturales, sencilla y
sensible gente solidaria, de Cuba y el
resto del mundo, han hecho llegar sus
felicitaciones por este acontecimiento
cultural, coincidiendo en destacar la
función insustituible del boletín en la
divulgación de informaciones sobre nueva
trova, arte digital, testimonio,
memoria, artes plásticas, documentales y
sitios web.
“Boletines como el que realiza el Centro
Cultural Pablo de la Torriente Brau
desempeñan un rol fundamental, pues
con su modo específico de preservar la
memoria, contribuyen a la escritura
cotidiana de un nuevo tipo de historia”,
aseguró Joaquín Borges-Triana,
periodista y promotor de la música
cubana, mientras que para el escritor y
ensayista Roberto Fernández Retamar
resulta una maravilla saber “que una
publicación tan vivaz” y “admirable
vocero del Centro Pablo” llega a
su número 100.
Desde su “pueblo de mineros de carbón y
nieve, en este otoño atravesado por el
incendio escandaloso de los bosques de
ñires y lengas” llegó el saludo del
trovador argentino Eduardo Guajardo,
quien felicitó al Centro Pablo
por “hacer la vida como los sueños”.
Javier J. Hernández Acosta, principal
ejecutivo de la cooperativa Taller de
Cantautores, de Puerto Rico,
agradeció a la institución “por ser guía
y esperanza de futuro” y recordó que fue
gracias a un boletín Memoria que
conoció por primera vez de la labor del
Centro.
Para el músico e investigador cubano
Alberto Faya, el número 100 del boletín
“es un triunfo más de ese amor que nos
llama a unirnos y nos impulsa a seguir
transformando”, en tanto la
trovadora Sara González consideró que
“para hacerse comprender y comprender
vale la pena acercarse a Memoria,
que tiene la virtud de entendernos y
hacerse entender”.
“Tuvimos (yo, ustedes, todos) que salvar
muchos escollos para llegar hasta hoy en
esta locura que el boletín Memoria,
afortunadamente, ha recogido desde
el principio y que en este número 100
todos también celebramos”, escribió
desde México el artista de la plástica
Luis Miguel Valdés, recordando al mismo
tiempo la memoria de nuestro amigo José
Gómez Fresquet (Frémez), mientras
que el presidente de la española
Asociación de Amigos de Miguel
Hernández, Francisco Esteve, expresó
sus deseos de unirse a la celebración
colectiva del número 100 de Memoria,
que realiza “muy valiosas e
importantes aportaciones a la cultura y
al arte bajo todas sus facetas y
manifestaciones”.
El trovador Silvio Rodríguez, en tanto,
consideró “un feliz acontecimiento que
ya tengamos 100 ediciones del boletín
Memoria” y opinó que “por todo lo
que abarca su multiplicidad de crónica y
de opinión, Memoria se ha
convertido en un arquetipo de compromiso
y diversidad admirable”. “Es de esperar
–añade Silvio- que no deje de
profundizar en sus virtudes, que le
confieren una condición de vanguardia en
nuestra prensa”.
El escritor Ambrosio Fornet también
quiso sumarse a los festejos “por esa
llegada de la locomotora a la estación
número 100. “Tengo la impresión de que
nunca antes las viejas y las nuevas
vanguardias habían logrado expresarse en
el mismo espacio con tanta variedad e
intensidad”, opinó Fornet.
La creadora plástica argentina Alicia
Candiani, que ha sido una fiel
acompañante de la aventura de los
salones de arte digital promovidos por
el Centro Pablo, nos confirmó en
su mensaje de saludo: “Parafraseando a
Pablo podríamos decir que los ojos de
los artistas ven cosas maravillosas y el
arte es quizás la forma que elegimos
para compartirlas con los demás.
Memoria ha sido el testimonio de
esas cosas maravillosas que se han ido
entrelazando en el Centro Pablo.
Como he sido afortunada de formar parte
de algunas de ellas quiero sumarme a
esta celebración y mandarles desde
Buenos Aires mis felicitaciones y
admiración por el trabajo que hacen”.
El colectivo de La Jiribilla,
nuestros hermanitos del éter como ellos
mismos, con razón, se nombran, se
sumaron a la fiesta con la belleza y
profundidad de sus reflexiones. “Vivimos
en un presente efímero intentando
agarrar un mañana que a veces se nos
escapa, pero con una tela secular de
espectro en el fondo: lo que ya vivimos.
Por eso es tan importante guardar,
rescatar, vivir. Y eso ha hecho el
Centro Pablo a través de este
proyecto y de muchos otros, rescatar la
Memoria viva de un pueblo, de
varios pueblos, atesorar aquello
imprescindible: lo que nos hace
identitarios de nuestra cultura;
inmortalizar las páginas, el sonido y la
imagen, salvarnos del olvido, de no
saber quiénes somos”.
En tanto la pareja que integran el
teatrista Amado del Pino y la periodista
Tania Cordero, amigos intensos y fieles
del Centro, definieron a la institución
como “boletín Memoria; discos
entrañables con voces a punto de pasar
al olvido; conciertos de ahora mismo que
alimentarán la melancolía de mañana”,
tras señalar que “el boletín llega a su
número 100 y uno sabe que hay garantía
de que todo el universo de trabajo y
promoción que late en el Centro estará
arropado y protegido; amplificado y
enriquecido”.
Asimismo se recibieron mensajes de
felicitación de Rosy, esposa del
trovador Augusto Blanca y amiga del
Centro; de Ángel Juárez Almendros,
presidente de Mare Terra Fundació
Mediterránea, de España; del
documentalista Aram Vidal Alejandro; de
Modesto López, de Ediciones
Pentagrama de México; de
Humberto Manduley, guionista y conductor
de programas radiales; del ensayista y
profesor Jorge R. Bermúdez; del poeta
argentino Eduardo Dalter; de los amigos
de la Asociación de Amistad Pablo de
la Torriente Brau; de España, María
García Osets, Carmen Carreras y Manuel
Yuste; de la periodista Arleen Rodríguez
Derivet; del amigo argentino Walter
Chapa Fernández, del trovador
puertorriqueño Américo Boschetti ,del
educador argentino Tato Iglesias,
fundador de la Universidad Trashumante,
y de Ciro Benemelis, director de
Cubadisco.
“Lo más importante del boletín
Memoria: lo que ha crecido es lo
importante, como una planta provechosa,
útil y perfumada”, opinó la artista de
la plástica Diana Balboa, para quien “lo
importante es también en qué tierra está
sembrada, de dónde chupa la savia con
que nos alimenta. ¿Será más importante
lo lejos que llegan sus frutos? Lo más
importante es que no se muera”.
Y claro que no morirá. El boletín
Memoria es precisamente eso, la
preservación de lo que ha sido, es y
será, sin distinciones, dentro de
nuestra cultura. Y en esa labor
continuará empeñado el Centro Pablo,
siguiendo el consejo del amigo y
cercano colaborador Choco: “A trabajar,
carajo, que la vida es nuestra”. |