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Los dilemas de Evo |
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Néstor Kohan
• Página 12 |
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La derecha sólo respeta la legalidad
cuando le favorece. La historia de
nuestra América lo ha demostrado mil
veces. La pulseada que hoy sacude a
Bolivia no es una excepción.
El referendum autonómico de Santa Cruz
es sólo la punta del iceberg. Gravísimo
error sería limitar el debate a una
cuestión leguleya. Es un secreto a voces
que la burguesía de la “Medialuna”,
blanca, racista, lumpen y dependiente,
se propone voltear a Evo Morales. No
está sola. Es asesorada y dirigida por
el embajador norteamericano Philip
Goldberd (quien trabajó entre 1994 y
1996 en Kosovo...). La CIA aplica en
Bolivia un plan previsible. Combina el
secesionismo de Kosovo, la guerra
psicológica y el fogoneo a la
contrarrevolución interna como ayer lo
hizo en el Chile de Salvador Allende y
hoy lo hace en la Venezuela de Chávez.
Goldberd implementa un esquema de
manual. Utiliza fundaciones como la
National Endowment for Democracy (NED),
la Agencia Estadounidense para el
Desarrollo Internacional (USAID) y otros
organismos para transferir dinero a ONGs
“independientes” y grupos de derecha,
exactamente igual que en Venezuela.
Desde 2005 la USAID dio 120 millones de
dólares al año a la oposición
supuestamente “democrática”. La plaza
central de Santa Cruz está repleta de
jóvenes mormones —camisa blanca, rubios,
ojos celestes— que apenas hablan español
y alertan contra “el demonio”...
Sugerirle a Evo Morales que en ese
contexto se siente a dialogar mansamente
con esta burguesía guerrera, financiada
por EEUU, no sólo es poco realista y
escasamente pragmático. Es,
sencillamente, SUICIDA.
Como el mismo Evo Morales reconoció en
una entrevista que le hicimos en La Paz
en marzo de 2008 (véase:
http//:amauta.lahaine.org), el MAS ha
llegado al gobierno, pero no tiene el
poder. Precisamente de eso se trata. Si
se pretende transformar a fondo la
sociedad boliviana no puede eludirse el
problema del poder, bajo el riesgo de
perderlo todo.
El dilema actual de Evo y el MAS
consiste en saber si se puede frenar a
la derecha haciéndole concesiones o es
preferible confrontar y avanzar en el
proceso. La respuesta es compleja pues
el gobierno de Evo no es homogéneo. Está
tironeado entre dos polos: la opción de
los consejeros moderados (donde se
inscriben algunos funcionarios de la
vieja clase política, hoy devenidos
progresistas, y algunos académicos que
han acompañado el proceso) y la opción
de sus militantes y bases sociales más
radicales. Estos últimos proponen
avanzar de modo radical en el proceso de
reformas hasta quebrar el pacto
implícito que maniata al gobierno y lo
va debilitando lentamente. Si esta
opción terminara predominando, Evo
debería no sólo profundizar el
enfrentamiento con la “Medialuna”.
También debería imponer el control de
precios para frenar la inflación
(consigna que, según hemos podido
escuchar de manera directa, sus propias
bases le han sugerido a grito pelado en
algunas manifestaciones) y acelerar el
control total y no sólo parcial de los
recursos naturales.
Queda escaso tiempo para decidir entre
ambas alternativas. La historia es cruel
y no perdona las indecisiones. Los
pueblos postergados, humillados,
explotados, están a la expectativa.
Bolivia vive horas decisivas. El
desenlace repercutirá en toda la región,
desde Venezuela hasta Argentina. |
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