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| El domingo de
Santa Cruz, tal y como se esperaba |
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Susana Tesoro •
Cubadebate |
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La tarde noche del domingo 4 de mayo,
Bolivia tuvo un lugar especial en los
medios televisivos, digitales y diarios,
de habla hispana. En el Departamento
Santa Cruz se producía un referéndum de
autonomía, desconociendo la autoridad
del gobierno presidido por Evo Morales,
elegido democráticamente.
La pretensión es llevar a un estatuto
autonómico no sólo para Santa Cruz, sino
también para los Departamentos de Beni,
Tarrija y Pando.
Fue votación precedida de consultas,
enviados de la OEA, declaraciones,
intentos de acuerdos donde la posición
del gobierno era preservar la unidad de
la nación.
El propio José Miguel Insulsa,
Secretario General de la OEA afirmó el
viernes ante el Consejo Permanente de la
Organización:
“Debemos velar porque este conflicto no
cree una ruptura de la democracia en
Bolivia. El referéndum puede llevar a
Bolivia a situaciones no deseadas.
Nuestro principio es la integridad de
todos los países miembros y este proceso
puede conducir a la violencia, afectar
la situación política económica y hasta
geográfica de ese país. Preservar la
democracia, la unidad nacional y evitar
la violencia, son principios compartidos
por todos los países de las Américas.”
Desde las primeras horas de la mañana
del domingo hubo enfrentamientos entre
las familias del Departamento de Santa
Cruz. Algo lógicamente esperado: unos de
un lado y otros de otro habían sido
“echados a pelear” por quienes quieren
división y confusión para debilitar así
al gobierno de Evo Morales.
En el Hotel Santa Cruz, donde fue
ubicada la Corte Departamental
Electoral, un grupo de periodistas
intentó demostrar que hubo fraude pues
varias boletas aparecieron previamente
marcadas. Fueron agredidos
corresponsales de Telesur, de la Agencia
Bolivariana de Noticias y hasta un
reportero de una agencia alemana. Las
autoridades santacruceñas dijeron a
Telesur que se trataba de medidas
tomadas por miembros de la seguridad del
mencionado Hotel.
Al filo de las 6 de la tarde, la cara
pálida del Prefecto Rubén Costas,
eufórico, se dirigía a sus seguidores en
la Plaza principal del Departamento,
celebrando la fiesta de un triunfo de un
87 % a favor de la autonomía. Anunció su
programa de “gobierno”, y para rematar
la caricatura de país que él imagina
para Santa Cruz, dijo algunas palabritas
en lengua indígena.
Sin embargo, los rostros de quienes
acompañaban al Prefecto Costa en la
tribuna de su acto festivo eran la
postal de la Bolivia soñada por el
imperio, ni un rostro aymara.
¿Por qué Santa Cruz? Uno de cada cuatro
bolivianos vive en Santa Cruz (en 1950,
allí sólo vivía el 9% de la población
nacional). Un tercio del PIB nacional se
genera en ese Departamento boliviano, y
es en la tierra cruceña donde se recauda
el 40% de los impuestos anuales.
El 48% de la inversión extranjera en
Bolivia se queda en Santa Cruz, mientras
que a La Paz, sólo llega el 15%. La
agroindustria y la soja se han
convertido junto con los grandes
recursos naturales de gas y petróleo en
las bases del crecimiento del
departamento. Santa Cruz es responsable
de un 42 por ciento de la producción
agropecuaria boliviana.
Enclavada en la fértil llanura oriental,
la opositora Santa Cruz ahora pretende
tener competencias reservadas al Estado
nacional en materia de educación,
seguridad, justicia y economía,
construyendo una muralla contra el plan
del Gobierno de "refundar" el país con
una nueva Constitución.
Mientras la corte nacional electoral ha
declarado el proceso de autonomía
ilegal, la corte departamental electoral
ha reconocido este proceso como legal.
La falta de creatividad de los
opositores ha puesto en una grosera
evidencia sus maquinaciones: separar,
porque llegó un gobierno que quiere
terminar con el latifundio, y ellos no
quieren movimientos sociales ni
campesinos sólo necesitan indígenas
sojuzgados.
Desde otro ángulo, la Republica de
Bolivia está al centro del continente y
constituye una articulación que sirve
para conectar a todos los países de
Suramérica.
Mientras el grupo xenófobo celebraba en
Santa Cruz, el presidente Evo Morales
hacía una intervención a través de
Telesur, que copiaban las televisoras
hermanadas CNN y Globovisión.
“Esta consulta sobre el estatuto
autonómico ha fracaso rotundamente –
afirmó Evo-y no tuvo el éxito que
esperaban algunos grupos y familias de
Santa Cruz. Hoy solo ha habido violencia
y enfrentamientos, así como las
denuncias que los periodistas escucharon
de las familias sobre tantas
irregularidades.
Los resultados mostrados por algunos
medios de comunicación son preocupantes
para quienes apostaron ilegalmente para
una consulta. Entre la abstención de un
39%, el rechazo, el no y los votos
nulos, hace prácticamente un 50% según
los medios de comunicación.
“Yo creo en la fuerza y la conciencia
del pueblo boliviano y en la sabiduría
de los movimientos sociales y los
sectores más abandonados históricamente
de nuestro país, pese a humillaciones y
agresiones de grupos que siempre usaron
al pueblo en base a los recursos
económicos”, dijo Evo.
El presidente Evo Morales terminó
convocando a todos los prefectos a
trabajar por una verdadera autonomía
basada en la nueva constitución política
del estado boliviano, buscando autonomía
a los distintos sectores y regiones del
país.
Todo estaba anunciado desde el viernes
cuando el enviado de la OEA Dante Caputo
hizo su informe ante la Organización. El
propio Morales lo avisó a la televisora
Telesur: "La embajada de los Estados
Unidos es la que encabeza la
conspiración. Imagínense lo que ha
pasado en la OEA (la resolución ni
condenó ni rechazó el referéndum en
Santa Cruz). El embajador norteamericano
(Philip Goldberg) es el gran defensor de
la división de Bolivia".
La necesidad imperial de establecer una
nación distinta a Bolivia, una nación
que representa la lucha entre los grupos
originarios y los intereses de la
oligarquía debe llevarse a un marco que
favorezca a los del norte: hacer en
Bolivia un espacio en el corazón de
América Latina, un núcleo de derecha que
disienta de la unión latinoamericana. Un
pretexto para que Estados Unidos haga lo
que mejor sabe hacer: intervenir.
Pero como siempre ocurre en estos casos,
mientras los señores de la Casa Blanca,
la OEA y los oligarcas se frotan las
manos, los cruceños han sembrado en sus
vidas cotidianas una discordia que
todavía les dará mucho quehacer. |
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