Año VI
La Habana

3 al 9 de MAYO
de 2008

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El pueblo boliviano contra las autonomías
y por su autonomía

Lic. Luis Enrique Millán • Profesor UBV

 

Partimos de la siguiente tesis: El conflicto en torno a las autonomías bolivianas es una forma de profundización del enfrentamiento de clases propio de la realidad boliviana. Lo que desplaza la atención del supuesto conflicto entre poder constituyente y poder constituido hacia un concreto espacio de antagonismo social y económico. Tales eventos ponen en evidente situación de superación histórica a la concepción de lo constitucional como un contrato social, esto es, a la noción liberal de la constitución como factor fundacional de un estado.

Lo anterior nos obliga a introducir elementos explicativos históricos y económicos, más que las simples conjeturas legales acompañadas de simplificadores enfoques electoreros. Los llamados a la construcción de un instrumento de acuerdo, una carta magna que represente la voluntad de “todos” los bolivianos, es un eufemismo que oculta el chantaje al que se está queriendo obligar al gobierno socialista de Evo Morales. El encuentro como forma artificial de la solución de las diferencias, como “génesis” de lo escrito sobre lo dado en la realidad, es el imposible pedido de quienes no cuentan con el apoyo total de la población, y más aún, esconden sus bajas intenciones a la espera del debilitamiento de las fuerzas morales y éticas que acompañan al avance de las fuerzas excluidas.

Hay reflexiones sobre el asunto que hablan de la inestabilidad de lo geopolítico como causa de los distintos fenómenos territoriales, desde esta perspectiva, podemos meter en un solo saco a lo que sucede con Palestina, el pueblo Vasco, Kosovo, Chechenia, el Kurdistan, entre otros. Sin embargo se comete una falacia al confundir movimiento con motor. Los cambios geopolíticos son generados por conflictos humanos y, necesariamente, obedecen a las particularidades de cada caso, no siendo su unidad la “movilidad” de lo territorial, sin embargo, lo territorial es un elemento fundamental, que en muchísimos casos, es motor de otros movimientos.

Desde un concepto hostil, como lo es el de propiedad capitalista, otros opinan que no es el estado el “propietario” de los recursos de una región, si no los habitantes, o las comunidades de dicha región desde allí el derecho a concretar su autonomía. Esta perspectiva se desvanece a la hora de operacionalizar una noción individual en la dirección de lo colectivo, no se puede implementar una propiedad sobre lo colectivo como prolongación de la propiedad capitalista. Otros enfoques pretenden hacer de las autonomías una forma de luchar contra el centralismo, dejando de lado lo evidente: el “otro-centralismo” no es de ninguna manera una forma de descongestionamiento del poder central.

Lo cierto es que el cauce de consulta, de referéndum, que toma el inicio del fenómeno geopolítico boliviano no es de ninguna manera el definitivo. El conflicto muestra que entre aquellos cuyos intereses están enfrentados al avance del socialismo hay clara conciencia de los distintos escenarios en que puede mostrarse la acción. Aquí en nuestro país, la visión de la geometría del poder como respuesta a lo geopolítico como espacio que ocupar en la lucha anticapitalista, a pesar de ser obstaculizado su avance mediante la derrota del intento de reforma constitucional, es una realidad que supera los deseos de particulares, y que día a día va concretándose al margen de las relaciones de producción que se imponen sobre las formas de organización territorial. Hecho geopolítico sobre el que las oligarquías nacionales apoyan su espiral de valor sobre la producción y la distribución de bienes. De forma similar, sólo que, de acuerdo a otros intereses, las intenciones de balcanizar, provenientes de quienes se oponen a que el socialismo avance por Latinoamérica como la espada de Bolívar, tomarán otros rumbos, pero al final, siempre quedará en evidencia su marcada estirpe capitalista, porque es mediante la clave de la lucha de clases como se podrá descifrar, tanto la explicación de los hechos en desarrollo, como la anticipación de otros, producto de los análisis y reflexiones.
 

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La Habana, Cuba. 2008.
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