|
|
|
 |
|
|
|
¿Alguien sabe algo sobre Bolivia? |
|
|
|
Alfredo Serrano Mancilla
• Rebelión |
|
|
Debe ser desinformación, ignorancia o
simple pasotismo histórico o geográfico
sobre Bolivia. Parece que viene de
lejos, porque todavía recuerdo mi niñez
cuando me explicaron que la capital de
Bolivia era La Paz, y no hace tanto,
descubrí que era Sucre. Aunque de este
tema, mejor ni hablar después de “liarse
la grande” con la cuestión de
capitalidad plena no hace mucho.
Desde que he vuelto de Bolivia –después
de residir por casi un año-, he leído
todo lo que he podido sobre ese país. En
la mayoría de esas líneas leídas y
releídas, me he tropezado con una
Bolivia tratada con poco rigor
informativo, con mucha inexactitud, con
excesiva inconsciencia, con demasiados
estigmas y estereotipos, y con mucha
brocha gorda. Insisto, quiero pensar que
no es malintencionado y solo se trata de
desconocimiento, aunque me cuesta mucho
creerlo.
El pasado 4 de Mayo era el momento del
referendo del estatuto autonómico en
Santa Cruz. Todos los medios de
comunicación andaban sedientos de
aquello que se avecinaba en ese país
andino. El País salió en portada –el
viernes 2 de Mayo- con un titular
curioso: Santa Cruz amenaza el proyecto
indigenista de Evo Morales (subtitulado
Crisis en la región andina), y luego se
vinieron los detalles en páginas 2 y 3.
Por cierto, en la página 3, entrevista
en exclusiva a Thomas Shannon
(secretario de Estado adjunto de EEUU)
para abordar dicho tema –debiera ser que
no hay otro experto. Al día siguiente,
el sábado 3 de Mayo, El País se vino con
una entrevista al presidente del comité
cívico de dicha región, Branko
Marinkovic, pieza clave en este estatuto
y uno de los empresarios más ricos del
país. Al día siguiente, el mismo domingo
y en plena votación, El País salía con
más: “Los seguidores de Morales dan la
espalda a las urnas en Santa Cruz” y
“Seguidores de Morales intentan
boicotear la consulta de Santa Cruz”. Ya
este lunes, con votación finalizada,
este diario seguía erre que erre:
“Morales sufre un varapalo en Santa
Cruz”, y “Bolivia se parte en dos
modelos irreconciliables”. El martes a
El País aún le quedaba más tinta en la
escopeta: “Morales abre la puerta en
Bolivia a las autonomías” y editorial
“Bolivia confederal”. En estos 5 días de
hipocresía informativa llenar páginas no
habrá sido tarea sencilla porque he
encontrado un sinfín de graves errores.
Bolivia todavía no tiene nueva
Constitución –aunque en su momento el
corresponsal de El País Jorge
Marirrodriga ya hablaba que Evo aprobaba
su constitución. Sigue vigente la última
reforma aprobada por Carlos Mesa, el
predecesor al actual presidente. Esa
Constitución –la actual y no la
propuesta- es la que no permite a
ninguna institución departamental
(regional) llevar a cabo algún
referendo. Grave error informativo: la
propuesta constitucional emanada de la
Asamblea Constituyente todavía debe
dirimir un artículo sobre tierras y
ratificarse mediante referendo
ratificatorio de todo el texto, y por
tanto, no regula actualmente
absolutamente nada de ese proceso
autonómico.
El estatuto propuesto por Santa Cruz no
es democrático de raíz a pesar del
teatro electoral. No sólo por no haber
respetado los cauces legales que le
obligan a pasar por el congreso
nacional, sino porque especialmente el
texto procede de un grupo minoritario
autoproclamado pueblo cruceño. Los
departamentos en Bolivia no tienen
cámara propia, y un comité cívico no es
más que un partido regional. Además de
no respetar ni lo uno ni lo otro, este
proceso no ha sido organizado por el
órgano constitucionalmente competente
(Corte Nacional Electoral), ni observado
por ningún organismo internacional: ni
OEA (Organización de Estados
Americanos), ni el omnipresente Centro
Carter, ni Unión Europea.
Se ha escrito que si proyecto
indigenista, que si socialismo marxista,
y sólo basta con mirar el artículo
primero de esa propuesta constitucional
que dice: “Bolivia se constituye en un
Estado Unitario Social de Derecho
Plurinacional Comunitario, libre,
independiente, soberano, democrático,
intercultural, descentralizado y con
autonomías. Bolivia se funda en la
pluralidad y el pluralismo político,
económico, jurídico, cultural y
lingüístico, dentro del proceso
integrador del país.” Por aportar algo
más, e invitando a que se lean la letra
pequeña de dicha propuesta, las siglas
del partido que gobierna, MAS
(Movimiento al socialismo) son prestadas
para poder presentarse a unas
elecciones. Aún hay más: ni la palabra
socialismo ni la de marxismo aparecen en
sus 105 páginas.
Desde Santa Cruz –y así es vomitado por
los medios de comunicación españoles- se
habla de las semejanzas con el proceso
autonómico español. Incluso Rubén Costas
(prefecto de dicha región) hizo
referencia a los Pactos de la Moncloa.
Nada más lejos de la realidad. Solo
bastaría con mirar la reacción de los
grandes partidos ante el referendo
consultivo del Pais Vasco o el llamado
Plan Ibarretxe. ¿Por qué nadie (ni
Moratinos ni Leire Pajín ni Zapatero) ha
dicho nada a este respecto? ¿Será que es
mejor que el gas esté en manos de los
cruceños?
Otra curiosidad -por lo poco que ha
salido en escena después de haberse
escrito tanto- es el parecido -por no
decir plagio- del prologo del texto
cruceño con el catalán. El cruceño
comienza diciendo “En el proceso de
recuperación de las libertades
democráticas, el pueblo cruceño recobra
sus instituciones de autogobierno, Santa
Cruz (…)”, y el catalán expresa que: En
el proceso de recuperación de las
libertades democráticas, el pueblo de
Cataluña recobra sus instituciones de
autogobierno. Cataluña (…)”. Eso es solo
por poner un ejemplo, porque habría
mucho más, y además, esta conexión
(familiar) boliviana-catalana no es en
absoluto casual.
Sin embargo, los medios de comunicación
se han hecho eco de cifras electorales;
tal porcentaje al SI, tal otro al NO,
tanta abstención o tanto voto en blanco
–aún asumiendo que el mismo Evo Morales
fue el primer equivocado en valorar algo
invalorable. Pocos, por no decir ningún
medio, han tratado de analizar el origen
de este proceso autonómico ni los
verdaderos porqués de lo que
verdaderamente está sucediendo en ese
maravilloso país llamado todavía
Bolivia. |
|
 |
 |
 |
|
|