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Evidencias irrefutables que
confirman los vínculos
inequívocos de grupúsculos,
supuestamente de derechos
humanos, con el terrorista
Santiago Álvarez Fernández
Magriñá, fueron presentados hoy
en el Centro de Prensa
Internacional.
"Esta es parte de una
investigación en curso", precisó
el doctor Manuel Hevia
Frasquieri, director del Centro
de Investigaciones Históricas de
la Seguridad del Estado, quien
explicó una por una las
evidencias mostradas a la prensa
nacional y extranjera, como
parte de "un anticipo" del
cúmulo de información que se ha
obtenido y que será publicada
oportunamente.
Las pruebas dan fe del aliento,
respaldo y monitoreo a las
actividades de los grupúsculos
contrarrevolucionarios dentro
del país por parte de la Sección
de Intereses de Washington en La
Habana y su jefe Michael Parmly,
quien ha actuado como un vulgar
correo en el traslado de fondos
entre los terroristas de Miami y
los mercenarios dentro del país.
El terrorista Santiago Álvarez,
a través de la Fundación Rescate
Jurídico envía dinero a los
mercenarios a sueldo en la Isla,
y consta a través de videos,
correos electrónicos y acuses de
recibo enseñados este lunes.
Josefina Vidal Ferreira,
directora de la Dirección de
América del Norte del Ministerio
de Relaciones Exteriores,
puntualizó que le corresponde al
gobierno de Estados Unidos
responder y actuar ante el
comportamiento de sus
diplomáticos en La Habana.
Cuba "siempre ha condenado por
ilegal la utilización de fondos
federales para promover la
subversión interna" y "la
implicación directa" de la SINA,
indicó.
"Resulta doblemente indignante y
escandaloso" que diplomáticos
estadounidenses "sirvan de
emisarios y enlace entre un
terrorista y mercenarios" en la
isla, advirtió la funcionaria
cubana.
"Cabe preguntarse si el gobierno
de Estados Unidos, que ha
declarado la lucha contra el
terrorismo como piedra angular
de su política exterior, tiene
conocimiento de que su principal
diplomático en La Habana
colabora con un notorio
terrorista", expresó.
Vidal se preguntó "si esta
colaboración de funcionarios del
gobierno de Estados Unidos con
terroristas constituye una nueva
política o forma parte del
famoso anexo secreto del Plan
Bush contra Cuba".
Todo esto ha sido necesario
"denunciarlo de manera
inmediata", concluyó Vidal. |