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Cuba denunció la
escandalosa vinculación de
diplomáticos norteamericanos
radicados en esta capital con
elementos terroristas residentes
en EE.UU., en el abastecimiento
financiero y material a la
contrarrevolución interna.
En el Centro de Prensa
Internacional, Manuel Hevia,
director del Centro de
Investigaciones Históricas del
Departamento de la Seguridad del
Estado, presentó más de una
decena de correos electrónicos y
un video.
Ambas evidencias muestran la
descarada vinculación del
terrorista de origen cubano
Santiago Álvarez Fernández
Magriñat, y Michael E. Parmly,
jefe de la Sección de Intereses
de EE.UU. en La Habana (SINA),
en el suministro de sumas de
dinero a una
contrarrevolucionaria aquí.
Para esta ilegal operación se
utilizó como pantalla a una
supuesta fundación denominada
Rescate Jurídico, aparentemente
una organización no lucrativa,
dedicada a proveer ayuda, que
incluye alimento, ropa y dinero.
Josefina Vidal, directora del
área de América del Norte de la
Cancillería, significó que Cuba
ha denunciado reiteradamente,
desde hace varios años, las
acciones subversivas que se
organizan, promueven y financian
por parte del Gobierno de
Estados Unidos y de
organizaciones enemigas
radicadas en esa nación.
Indicó que, a partir de una
reciente investigación realizada
por las autoridades locales, se
obtuvieron pruebas irrefutables
sobre un hecho cualitativamente
nuevo.
Se trata, agregó, de algo
insólito y escandaloso: de la
participación de funcionarios
diplomáticos de la SINA como
emisarios en el trasiego de
dinero entre terroristas
afincados en territorio
norteamericano y
contrarrevolucionarios internos.
Puntualizó que, por primera vez,
se tienen pruebas de la
actuación de estos
representantes de EE.UU. como
vulgares correos al servicio de
un connotado terrorista, quien
en estos momentos guarda prisión
en una cárcel estadounidense por
posesión ilegal de armas, que
pretendía usar en acciones
violentas contra Cuba.
Estamos hablando nada menos que
del notorio terrorista Santiago
Álvarez Fernández Magriñat,
quien desde su cómoda prisión se
las arregla para enviar dinero y
ayuda material a mercenarios en
Cuba con el apoyo de Michael E.
Parmly, Jefe de la SINA , dijo.
La funcionaria cubana significó
que su Gobierno siempre ha
condenado por ilegales la
utilización de fondos federales
para promover la subversión
interna y la implicación directa
de la representación diplomática
yanqui en su distribución a los
mercenarios internos.
Explicó que esta investigación
también ha demostrado cómo
cabecillas
contrarrevolucionarios en Cuba
se prestaron para influir en el
reciente proceso judicial de
Santiago Álvarez y rebajar su
sanción, al presentarlo no como
un terrorista y un financiador
del terrorismo, sino como un
benefactor de los grupos
mercenarios en Cuba, a tono con
la política de Washington.
Dijo que cabe preguntarse si la
Administración Bush, que ha
declarado la lucha contra el
terrorismo como piedra angular
de su política exterior, tiene
conocimiento de que su principal
diplomático en La Habana
colabora con un notorio
terrorista.
Manifestó que habría de
preguntarse además si esta
colaboración de funcionarios del
gobierno de Estados Unidos con
terroristas constituye una nueva
política y forma parte del
famoso anexo secreto del Plan
Bush contra Cuba.
Señaló que Washington, con ese
proceder, viola no solo las
leyes y la soberanía nacional
cubana, sino también las
convenciones internacionales en
materia diplomática y de combate
al terrorismo.
Por su parte, el doctor Manuel
Hevia explicó aspectos
relacionados con la pesquisa
realizada y presentó algunas de
las evidencias, que demuestran
esta nueva injerencia
norteamericana en los asuntos
internos de la Isla.
Puntualizó que estas
indagaciones se desarrollan en
correspondencia con lo
establecido en la legislación
nacional e internacional en
materia de combate al
terrorismo.
Las autoridades, señaló Hevia,
han sido exigentes en la
adecuada legalización de los
medios de prueba, que forman
parte de este proceso
investigativo.
Afirmó que Santiago Álvarez es
un terrorista bien conocido por
su participación en ataques
piratas contra Cuba en los años
60 y 70, estrechamente vinculado
a los planes de asesinatos
organizados por Luis Posada
Carriles contra el Comandante en
Jefe Fidel Castro en Panamá en
el año 2000.
Igualmente lo responsabilizó de
organizar infiltraciones armadas
en el territorio cubano en el
año 2001 y, al respecto, se
refirió a las conversaciones
telefónicas de Álvarez con el
también terrorista Yosvani Suris,
donde el primero le orientaba
entrar en el Cabaret Tropicana
para lanzar dos laticas de
explosivo C-4.
Lo sindicó como el principal
coordinador de la operación de
entrada ilegal en territorio
norteamericano de Posada
Carriles, y precisó que Santiago
Álvarez cumple una exigua
condena de prisión en los
Estados Unidos por posesión de
armas automáticas y pertrechos
militares, que el encartado
reconoció iba a utilizar en
acciones violentas contra Cuba.
El proceso investigativo en
curso ha recopilado numerosas
pruebas testificales, periciales
y documentales y demostrado las
vías y modus operandi utilizados
por Álvarez para enviar dinero
mediante su entrega a emisarios
encargados de introducirlo en
nuestro país, así como su
recepción por mercenarios
internos, continuó.
Finalmente, la Directora del
Área de América del Norte de la
Cancillería cubana reiteró la
gravedad de los hechos
denunciados hoy, pues revelan
que la SINA alienta, promueve y
monitorea en detalle la
realización de actividades
provocadoras y de desorden
público en Cuba.
Dijo que el Gobierno cubano
continuará la investigación de
estos sucesos, por su carácter
ilegal y por la amenaza que
representan para la tranquilidad
y la estabilidad ciudadanas y no
cejará en denunciarlos
oportunamente. |