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Desde 1979, la asociación Camera-etc
nos ha transformado la vida.
Para empezar, tengo que decir que somos
un tanto especiales, porque desde su
fundación tenemos asistencia del
gobierno, como parte de una decisión
política desarrollada desde los años 70
de incrementar la sensibilidad
cinematográfica en los niños y jóvenes,
lo cual resulta curioso ya que Bélgica
es un país que se divide cada día más.
Hoy, 30 años más tarde, somos un grupo
de 12 personas que trabajamos en el
proyecto permanentemente, vinculados a
las escuelas. El cine de animación
siempre fue nuestro objetivo, dado el
grado de atractivo que tiene frente a la
creciente afición de los niños por la
televisión. Ante este problema, para
nosotros era urgente hacer algo
práctico, más que teórico. Entonces,
conformamos miles de talleres que
iniciaran a los niños en el proceso de
creación de la animación y de alguna
manera preservara en ellos no solo el
gusto por la realización, sino además
por la apreciación artística.
Por casi 10 años, toda nuestra tarea
había sido solamente explicarles cómo
funciona el cine de animación... Pero
vinieron luego los 80 y los 90, con una
revolución digital que cambió todas
nuestras concepciones y metodologías;
cambiaron incluso cuestiones teóricas
sobre la animación. Por tanto, en los
últimos 15 años hemos estado
redefiniendo constantemente nuestro
trabajo con los niños. Para decirlo de
forma simple, los primeros meses tuvimos
películas hechas por niños y ahora las
hacemos con ellos, lo cual es un proceso
muy diferente. Ahora se trata de darles
un cierto nivel de profesionalidad, por
lo que reducimos la cantidad de talleres
para aumentar en calidad.
¿De qué hablamos? Es muy simple, pero a
la vez reconfortante: nos referimos a
educar a los ciudadanos a través de los
propios ciudadanos. Nuestros proyectos
se basan en temas casi universales:
medio ambiente, racismo, educación,
salud…
De modo general, es un proyecto que
incluye relaciones con otros países,
sobre todo de África. Precisamente allí
tuvimos una de nuestras mejores
experiencias: con niños de Burkina Faso
que aprendieron junto a nosotros el
proceso de creación de animados.
Finalmente, ellos hicieron sus propios
audiovisuales, con técnicas muy
sencillas, e hicimos una premier muy
especial junto a sus padres en un
espacio público… pero dicho así, es pura
teoría, el verdadero resultado está en
el trabajo terminado y en la
satisfacción que vimos aquel día en cada
uno de ellos.
Dejemos que Leila, la
sencillísima creación de los niños
africanos, hable por sí sola.
*
Director del Proyecto Camera-etc de
Bélgica. |