Año VI
La Habana

12 al 18 de JULIO
de 2008

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Las caras de Caracas

Y. P. Fernández • Caracas

 


Caracas es una ciudad enorme. Afirmar eso parecería una verdad tan obvia que ni siquiera debería decirse, pero Caracas no solo es enorme, sino que no para de crecer. A diferencia de otras ciudades del mundo donde el crecimiento urbanístico se planifica, ya sea como parte de una política gubernamental o de proyectos de inversionistas privados, Caracas desde hace muchos años ha ido creciendo fundamentalmente con la mano de obra de los venezolanos pobres que se fueron desplazando del campo o de los colombianos que hoy inundan sus cerros. Esa es otra característica de esta ciudad, crece hacia arriba, pero no en grandes edificios de muchas plantas —que también los hay— sino hacia las laderas de los cerros circundantes.

En varias parroquias se dividen estos cerros: Petare, 23 de enero, Antímano, Caricuao, Sucre, La Vega... comunidades populosas clasificadas entre las más pobladas de Latinoamérica y que a su vez se dividen en múltiples barrios, zonas, etcétera. Colgadas de las lomas parecen allí las casas, afianzadas en columnas que descienden incluso varios metros hasta la “tierra firme”. Son casas a las que muchas veces solo se puede acceder por medio de empinadas y retorcidas escaleras y estrechos pasillos, construidas de ladrillo, zinc y cualquier otro material aparecido en el camino. 

Como casi siempre sucede en los barrios de inmigrantes y pobres, los índices de violencia son muy altos y por años nadie de fuera se atrevía a traspasar sus límites so pena incluso de perder la vida. Luego de la elección de Chávez como presidente, muchas de esas cosas han comenzado a cambiar: se iniciaron las misiones para alfabetizar o elevar el nivel educacional de la población, darle acceso gratuito a los servicios de salud y abaratar los costos de la alimentación, entre otras. A un pueblo al que ni siquiera se le daba, como en tiempos del imperio romano, pan y circo, sino solo hambre y televisión, comenzaban a llegarle transformaciones sustanciales para su modo de vida. 

Desde hace dos meses con la reactivación de la Misión Cultura, convertida ahora en Cultura Corazón Adentro, Misión Socialista, también el arte, fundamentalmente en sus expresiones populares, se está convirtiendo en una herramienta de ese cambio. Con este reajuste la Misión pasa de la formación de activadores culturales como único objetivo, a diversificarse en su rol: captar el talento local de las comunidades, desarrollar una sensibilidad artística dentro de los sectores más humildes de la población, brindarles propuestas diferentes para su recreo, contribuir a insertar a las personas en el proyecto social e integrar diferentes factores comunitarios en el mismo.  

Inmersos en el propósito de incentivar y perfeccionar las tradiciones nacidas en el propio pueblo, los instructores de Cultura, Corazón Adentro, Misión Socialista, propician el aprendizaje de técnicas de artesanía, pintura y escultura, asesoran grupos de danza de tambor, joropo, salsa y danzón, conforman agrupaciones teatrales y recuperan el patrimonio popular de música venezolana.

Desde que la Misión Cultura comenzó a llegar a las comunidades, muchas personas han encontrado un espacio propio a través de estas actividades: niños sin escuela que se han insertado en los talleres de artes plásticas, danzas, teatro...; grupos de ancianos que han comenzado a desarrollar la artesanía o la bailoterapia; individuos con problemas de alcoholismo en el pasado o que dependían de actividades económicas informales para sobrevivir y hoy ocupan responsabilidades de coordinación y formación dentro de estos talleres artísticos, e incluso personas con discapacidad que reciben hoy atención tanto dentro de escuelas especiales, como de manera individual. 

A pesar de los escasos dos meses transcurridos desde su inicio, los resultados ya comienzan a notarse. Allí donde los instructores imparten los talleres ha disminuido el nivel de violencia, ha cambiado el carácter de los juegos infantiles y se han canalizado  a través de la música, el teatro o las artes manuales, las energías de niños con problemas de conducta que han encontrado en estas actividades una meta para su futuro.  

El cambio de carácter de la recreación en las comunidades beneficiadas también se hace sentir; habitualmente las zonas más pobres de Caracas se transformaban en el reinado del alcohol cuando llegaba el fin de semana, pues los millones de habitantes que radican en lugares empinados y remotos carecen de ingresos que les permitan acceder a los espacios culturales tradicionalmente de elite. Con el desarrollo de esta misión, instructores y miembros de los talleres de Cultura Corazón Adentro organizan actividades donde actúan fundamentalmente miembros de las propias comunidades, quienes han encontrando de esta manera nuevas variantes para su recreación, donde pueden apreciar la labor de sus vecinos o convertirse ellos mismos en protagonistas de su propia cultura; pero también les brindan la posibilidad de apreciar en sus espacios cercanos a artistas profesionales, incluso de primer nivel, que se han involucrado en este proyecto y reciben sus aplausos con la misma satisfacción que si estuvieran sobre un gran escenario.

La cultura venezolana en sí misma también ha salido beneficiada; sacadas como de un baúl y aprendidas masivamente han sido canciones, técnicas tradicionales de artesanía, danzas, vestuarios. En una sociedad como la venezolana, donde la fuerza económica de las trasnacionales logró imponer en un trabajo de años una cultura plástica que venera a los “american´s idols”, a las estrellas del reggaetón y a la comida McDonald’s, este retorno a las tradiciones es en cierta manera una defensa de la riqueza cultural que tiene un país tan variado como Venezuela, de la identidad nacional y del proyecto de nación más justa que muchos venezolanos se han propuesto construir.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
IE-Firefox, 800x600