|
Caracas es una ciudad enorme.
Afirmar eso parecería una verdad
tan obvia que ni siquiera
debería decirse, pero Caracas no
solo es enorme, sino que no para
de crecer. A diferencia de otras
ciudades del mundo donde el
crecimiento urbanístico se
planifica, ya sea como parte de
una política gubernamental o de
proyectos de inversionistas
privados, Caracas desde hace
muchos años ha ido creciendo
fundamentalmente con la mano de
obra de los venezolanos pobres
que se fueron desplazando del
campo o de los colombianos que
hoy inundan sus cerros. Esa es
otra característica de esta
ciudad, crece hacia arriba, pero
no en grandes edificios de
muchas plantas —que también los
hay— sino hacia las laderas de
los cerros circundantes.
|
 |
En varias parroquias se dividen
estos cerros: Petare, 23 de
enero, Antímano, Caricuao,
Sucre, La Vega... comunidades
populosas clasificadas entre
las más pobladas de
Latinoamérica y que a su vez se
dividen en múltiples barrios,
zonas, etcétera. Colgadas de las
lomas parecen allí las casas,
afianzadas en columnas que
descienden incluso varios metros
hasta la “tierra firme”. Son
casas a las que muchas veces
solo se puede acceder por medio
de empinadas y retorcidas
escaleras y estrechos pasillos,
construidas de ladrillo, zinc y
cualquier otro material
aparecido en el camino.
|
 |
Como casi siempre sucede en los
barrios de inmigrantes y pobres,
los índices de violencia son muy
altos y por años nadie de fuera
se atrevía a traspasar sus
límites so pena incluso
de perder la vida. Luego de la
elección de Chávez como
presidente, muchas de esas cosas
han comenzado a cambiar: se
iniciaron las misiones para
alfabetizar o elevar el nivel
educacional de la población,
darle acceso gratuito a los
servicios de salud y abaratar
los costos de la alimentación,
entre otras. A un pueblo al que
ni siquiera se le daba, como en
tiempos del imperio romano, pan
y circo, sino solo hambre y
televisión, comenzaban a
llegarle transformaciones
sustanciales para su modo de
vida.
|
 |
Desde hace dos meses con la
reactivación de la Misión
Cultura, convertida ahora en
Cultura Corazón Adentro, Misión
Socialista, también el arte,
fundamentalmente en sus
expresiones populares, se está
convirtiendo en una herramienta
de ese cambio. Con este reajuste
la Misión pasa de la formación
de activadores culturales como
único objetivo, a diversificarse
en su rol: captar el talento
local de las comunidades,
desarrollar una sensibilidad
artística dentro de los sectores
más humildes de la población,
brindarles propuestas diferentes
para su recreo, contribuir a
insertar a las personas en el
proyecto social e integrar
diferentes factores comunitarios
en el mismo.
|
 |
Inmersos en el propósito de
incentivar y perfeccionar las
tradiciones nacidas en el propio
pueblo, los instructores de
Cultura, Corazón Adentro, Misión
Socialista, propician el
aprendizaje de técnicas de
artesanía, pintura y escultura,
asesoran grupos de danza de
tambor, joropo, salsa y danzón,
conforman agrupaciones teatrales
y recuperan el patrimonio
popular de música venezolana.
|
 |
Desde que la Misión Cultura
comenzó a llegar a las
comunidades, muchas personas han
encontrado un espacio propio a
través de estas actividades:
niños sin escuela que se han
insertado en los talleres de
artes plásticas, danzas,
teatro...; grupos de ancianos
que han comenzado a desarrollar
la artesanía o la bailoterapia;
individuos con problemas de
alcoholismo en el pasado o que
dependían de actividades
económicas informales para
sobrevivir y hoy ocupan
responsabilidades de
coordinación y formación dentro
de estos talleres artísticos, e
incluso personas con
discapacidad que reciben hoy
atención tanto dentro de
escuelas especiales, como de
manera individual.
|
 |
A pesar de los escasos dos meses
transcurridos desde su inicio,
los resultados ya comienzan a
notarse. Allí donde los
instructores imparten los
talleres ha disminuido el nivel
de violencia, ha cambiado el
carácter de los juegos
infantiles y se han canalizado
a través de la música, el teatro
o las artes manuales, las
energías de niños con problemas
de conducta que han encontrado
en estas actividades una meta
para su futuro.
|
 |
El cambio de carácter de la
recreación en las comunidades
beneficiadas también se hace
sentir; habitualmente las zonas
más pobres de Caracas se
transformaban en el reinado del
alcohol cuando llegaba el fin de
semana, pues los millones de
habitantes que radican en
lugares empinados y remotos
carecen de ingresos que les
permitan acceder a los espacios
culturales tradicionalmente de
elite. Con el desarrollo de esta
misión, instructores y miembros
de los talleres de Cultura
Corazón Adentro organizan
actividades donde actúan
fundamentalmente miembros de las
propias comunidades, quienes han
encontrando de esta manera
nuevas variantes para su
recreación, donde pueden
apreciar la labor de sus vecinos
o convertirse ellos mismos en
protagonistas de su propia
cultura; pero también les
brindan la posibilidad de
apreciar en sus espacios
cercanos a artistas
profesionales, incluso de primer
nivel, que se han involucrado en
este proyecto y reciben sus
aplausos con la misma
satisfacción que si estuvieran
sobre un gran escenario.
|
 |
La cultura venezolana en sí
misma también ha salido
beneficiada; sacadas como de un
baúl y aprendidas masivamente
han sido canciones, técnicas
tradicionales de artesanía,
danzas, vestuarios. En una
sociedad como la venezolana,
donde la fuerza económica de las
trasnacionales logró imponer en
un trabajo de años una cultura
plástica que venera a los
“american´s idols”, a las
estrellas del reggaetón y a la
comida McDonald’s, este retorno
a las tradiciones es en cierta
manera una defensa de la riqueza
cultural que tiene un país tan
variado como Venezuela, de la
identidad nacional y del
proyecto de nación más justa que
muchos venezolanos se han
propuesto construir. |