Año VII
La Habana

4 al 10 de OCTUBRE
de 2008

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DOCTORADO HONORIS CAUSA A FRANÇOIS HOUTART

Pensar un mundo de justicia social y equidad

Fernando Rojas • La Habana

 

Compañeras, compañeros: 

El sacerdote y sociólogo belga François Houtart (1925) es una de las figuras cimeras de lo más avanzado del pensamiento cristiano y socialista de la segunda mitad del siglo XX y los comienzos del siglo XXI.

Autor de más de 40 libros y de un incontable número de artículos, ponencias y ensayos breves, su intensa vida, cargada de creatividad teórica y de compromiso, en el campo de la fe, en el de las ideas revolucionarias y en el de la acción social, no se deja comprimir en el apretado espacio de unas breves cuartillas. Todo lo que expresaremos a continuación, por impresionante que pueda parecer a quien lo escuche, no pasa de un enunciado de titulares.

Poco después de terminada la II Guerra Mundial, ordenado ya sacerdote y terminados sus estudios de formación teológica, sociológica y filosófica inicial, Houtart realizó estudios superiores de sociología en la Universidad de Chicago, donde publicó también su primera obra de aliento: un ensayo sobre la situación del catolicismo en los EE.UU., la cual todavía constituye un texto de referencia en las universidades católicas.

Houtart tuvo su primer contacto con América Latina cuando visitó Cuba en 1953, para el vigésimo quinto aniversario de la Acción Católica Cubana, y al año siguiente realizó un viaje de seis meses desde México a Argentina, incentivado por el deseo de profundizar en el entorno latinoamericano las experiencias de saber que ya había iniciado en Norteamérica.

Su protagonismo en el campo de los estudios socio-religiosos se haría sentir muy rápidamente, desde la cátedra que obtuvo en la Universidad de Lovaina (UCL). En 1958 participó en la fundación de la Federación Internacional de Estudios Religiosos (FERES), de la cual fue Secretario General por muchos años, e igualmente en la creación de la revista Social Compass, de estudios socio-religiosos, que dirigió durante más de dos décadas. Desde entonces el rigor de sus análisis y el realismo de su proyección despertaron el interés en los sectores de la jerarquía eclesiástica que aspiraban a reformas. Alentado por éstos redactó los resultados de su experiencia latinoamericana en un texto que tituló L’église latinoaméricaine a l’heure du Concile, y que tuvo un enorme impacto en la configuración de una izquierda cristiana latinoamericana.

Había comenzado a incidir, desde el claustro, en la formación sociológica de muchos sacerdotes y laicos latinoamericanos que jugarían un papel significativo en la formación del los movimientos cristianos progresistas y en la Teología de la Liberación, como Camilo Torres, que dio la vida en la guerrilla colombiana en 1966, o como Jon Sobrino, conocido por los aportes de su reflexión, y muchos otros que sería imposible listar aquí. Y más allá del claustro, influyó de manera decisiva en que figuras europeas que hoy conocemos como indispensables en la formación de un pensamiento revolucionario renovado y vital, como Franz Hinkelammert o Armand Mattelart, ligaran su destino intelectual a la realidad latinoamericana.

Estaba por comenzar el Concilio Vaticano II, y aquel sociólogo de la Iglesia que apenas alcanzaba los 40 años de edad, fue llamado a incorporarse a las tareas del acontecimiento que debía marcar los rumbos del catolicismo. El Concilio se extendió de 1962 a 1965, y se sabe que Houtart participó destacadamente en la redacción de un documento que se tituló inicialmente La Iglesia en el Mundo de hoy, que fue quizá el más debatido por los padres conciliares, que recorrió todo el Concilio y tuvo 14 versiones, para concluir en la constitución pastoral Gaudium et Spes, firmada por Pablo VI el 7 de septiembre de 1965, que resume las iniciativas y las limitaciones de aquella reunión, y que hoy forma parte orgánica de la doctrina social de la Iglesia.

Después del Concilio Houtart dedicó su vida a llevar a la práctica teórica y social el ideario que había venido madurando. El compromiso social que se había propuesto no se limita a la América Latina sino que se extiende a todo el Tercer Mundo. Invitado por las autoridades locales, de orientación comunista, en los años 70 realizó investigaciones sociológicas por varios años en la provincia de Kerala en la India, donde estudió a profundidad el régimen de castas, el entorno religioso y los problemas sociales. Los análisis que se vio en la necesidad de efectuar desembocaron en la redacción de estudios puntuales, pero sirvieron igualmente de base para una de sus obras más relevantes, Religión y modos de producción precapitalistas, además de los estudios propiamente locales.

En Viet Nam, en el mismo período, realizó una investigación de terreno en la comuna de Hai Van en 1973, la cual pudo repetir en 1999, y cuyos resultados comparados han dado lugar a otra de sus obras más significativas: Hai Van, socialismo y mercado; la doble transformación de una comuna vietnamita. La victoria sandinista en 1979 le permitió instalarse en Managua y, junto a su colaboradora Genevieve Lemercinier, que compartió, con sus investigaciones, su saber y su reflexión, estudiaron la realidad nicaragüense y centro americana y contribuyeron a la formación de decenas de estudiosos de la región.

Houtart había centrado ya, definitivamente, sus energías, de la manera que descubrió más plena, en la causa de los pobres de la Tierra, urgidos de construir un mundo mejor. Dedicó a principios de los años 80 sus modestos recursos y sus incansables esfuerzos a la fundación del Centro Tricontinental (CETRI) en la Universidad de Lovaina la Nueva, donde ostenta el título de Profesor Emérito, y desde allí ha mantenido por el último cuarto de siglo su portentosa labor científica, formativa, publicística, religiosa y de activismo social.

Cuba ha figurado en innumerables ocasiones como un punto obligado en su itinerario latinoamericano. Un punto perenne y vital. Identificado plenamente con el proceso cubano de construcción revolucionaria, ha contribuido con sus criterios y su activa participación al desarrollo de varias instituciones, como son el Centro de Estudios Sociopolíticos y de Opinión, el Centro de Estudios sobre América, y el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas. En 1986 impartió en La Habana un curso de Sociología de la Religión para docentes e investigadores de la Universidad de la Habana, el Centro de Estudios sobre América, que lo auspició, y otras instituciones cubanas: las conferencias impartidas están recogidas en un libro que lleva ese título y que se ha convertido en una introducción obligada a los estudios del tema en nuestra región. Houtart es una figura apreciada en toda su magnitud por la dirección de la Revolución y las instituciones cubanas.

Houtart buscó, exploró sin reservas, y desarrolló a lo largo de su vida un camino propio, inspirado también en su fe cristiana, para encontrar respuestas perfiladas hacia un socialismo sin exclusiones, de sólida cimentación en la obra y la inspiración marxista, abierto con realismo revolucionario y crítica lúcida, creativo y desprejuiciado, comprometido en la teoría y en la praxis. Con esta mirada creó en 1994 la revista Alternatives Sud, que dirige desde el CETRI, y que constituye hoy uno de los focos del pensamiento social más avanzado en el mundo y, poco tiempo después, fundó junto a Samir Amin el Foro Mundial de las Alternativas. 

Fue a finales de los 90 que, junto a otras organizaciones sociales, Houtart y Samir organizaron las protestas en Davos contra las cumbres del poder capitalista mundial, y dieron una significativa contribución a este movimiento de protesta que se haría sentir cada vez más hasta cobrar forma propia en la convocatoria del Foro Social Mundial, que tuvo lugar en Porto Alegre, Brasil, en 2001. El FSM centra hoy gran parte de sus energías, que se muestran inagotables a sus 83 años de edad, sin que por ello deje de participar y brindar atención al nutrido abanico de relaciones creadas a lo largo de su vida.

Houtart ha sabido mantener sin tropiezos una activa vida religiosa, una comunicación franca y leal con personalidades de la Iglesia, local y universal. Es una figura conocida y respetada en el Vaticano, y en los episcopados de todas las latitudes. Ostenta el cargo de canónigo de la diócesis de Malinas, la diócesis primada de Bélgica. Cuenta con un prestigio apreciable en las instituciones del mundo religioso.

Sus obras más recientes muestran una atención más polarizada hacia los temas polémicos y difíciles que se levantan ante el magno desafío de reinventar el socialismo del siglo XXI. Tal es el caso de La tiranía del mercado y sus alternativas, y de las más recientes, Mercado y religión, Deslegitmar el capitalismo. Reconstruir la esperanza, y otras auspiciadas por Ruth Casa Editorial con la Editorial de Ciencias Sociales de Cuba.

En los últimos años Houtart ha sido fundador y permanente animador de la Red de redes En Defensa de la Humanidad, de escritores, artistas y líderes de movimientos sociales. Ha participado en numerosos eventos y realiza frecuentes contribuciones a los medios vinculados a la red. Es notoria su insistencia en dotar al movimiento En Defensa de la Humanidad de una impronta más activa, más práctica y más eficaz.

Por el significado que nuestro país y su proceso revolucionario han tenido en su obra y en su quehacer, por la presencia, permanente y fructuosa, que ha tenido la Universidad de La Habana en su itinerario cubano, por lo que ha aportado y aporta a la búsqueda de un mundo de justicia social y equidad en América Latina y en todo el entorno de los países periféricos, por lo que nos lega en materia de una reflexión consecuente, teorizada con rigor y claridad, para seguir caminos sin errar el rumbo, el otorgamiento del Doctorado Honoris Causa a François Houtart por parte de la Universidad de La Habana rinde un justo homenaje a su contribución y honra a nuestra más alta casa de estudios.
 

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La Habana, Cuba. 2008.
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