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Compañeras, compañeros:
El sacerdote y sociólogo belga
François Houtart (1925) es una
de las figuras cimeras de lo más
avanzado del pensamiento
cristiano y socialista de la
segunda mitad del siglo XX y los
comienzos del siglo XXI.
Autor de más de 40 libros y de
un incontable número de
artículos, ponencias y ensayos
breves, su intensa vida, cargada
de creatividad teórica y de
compromiso, en el campo de la
fe, en el de las ideas
revolucionarias y en el de la
acción social, no se deja
comprimir en el apretado espacio
de unas breves cuartillas. Todo
lo que expresaremos a
continuación, por impresionante
que pueda parecer a quien lo
escuche, no pasa de un enunciado
de titulares.
Poco después de terminada la II
Guerra Mundial, ordenado ya
sacerdote y terminados sus
estudios de formación teológica,
sociológica y filosófica
inicial, Houtart realizó
estudios superiores de
sociología en la Universidad de
Chicago, donde publicó también
su primera obra de aliento: un
ensayo sobre la situación del
catolicismo en los EE.UU., la
cual todavía constituye un texto
de referencia en las
universidades católicas.
Houtart tuvo su primer contacto
con América Latina cuando visitó
Cuba en 1953, para el vigésimo
quinto aniversario de la Acción
Católica Cubana, y al año
siguiente realizó un viaje de
seis meses desde México a
Argentina, incentivado por el
deseo de profundizar en el
entorno latinoamericano las
experiencias de saber que ya
había iniciado en Norteamérica.
Su protagonismo en el campo de
los estudios socio-religiosos se
haría sentir muy rápidamente,
desde la cátedra que obtuvo en
la Universidad de Lovaina (UCL).
En 1958 participó en la
fundación de la Federación
Internacional de Estudios
Religiosos (FERES), de la cual
fue Secretario General por
muchos años, e igualmente en la
creación de la revista Social
Compass, de estudios
socio-religiosos, que dirigió
durante más de dos décadas.
Desde entonces el rigor de sus
análisis y el realismo de su
proyección despertaron el
interés en los sectores de la
jerarquía eclesiástica que
aspiraban a reformas. Alentado
por éstos redactó los resultados
de su experiencia
latinoamericana en un texto que
tituló L’église
latinoaméricaine a l’heure du
Concile, y que tuvo un
enorme impacto en la
configuración de una izquierda
cristiana latinoamericana.
Había comenzado a incidir, desde
el claustro, en la formación
sociológica de muchos sacerdotes
y laicos latinoamericanos que
jugarían un papel significativo
en la formación del los
movimientos cristianos
progresistas y en la Teología de
la Liberación, como Camilo
Torres, que dio la vida en la
guerrilla colombiana en 1966, o
como Jon Sobrino, conocido por
los aportes de su reflexión, y
muchos otros que sería imposible
listar aquí. Y más allá del
claustro, influyó de manera
decisiva en que figuras europeas
que hoy conocemos como
indispensables en la formación
de un pensamiento revolucionario
renovado y vital, como Franz
Hinkelammert o Armand Mattelart,
ligaran su destino intelectual a
la realidad latinoamericana.
Estaba por comenzar el Concilio
Vaticano II, y aquel sociólogo
de la Iglesia que apenas
alcanzaba los 40 años de edad,
fue llamado a incorporarse a las
tareas del acontecimiento que
debía marcar los rumbos del
catolicismo. El Concilio se
extendió de 1962 a 1965, y se
sabe que Houtart participó
destacadamente en la redacción
de un documento que se tituló
inicialmente La Iglesia en el
Mundo de hoy, que fue quizá
el más debatido por los padres
conciliares, que recorrió todo
el Concilio y tuvo 14 versiones,
para concluir en la constitución
pastoral Gaudium et Spes,
firmada por Pablo VI el 7 de
septiembre de 1965, que resume
las iniciativas y las
limitaciones de aquella reunión,
y que hoy forma parte orgánica
de la doctrina social de la
Iglesia.
Después del Concilio Houtart
dedicó su vida a llevar a la
práctica teórica y social el
ideario que había venido
madurando. El compromiso social
que se había propuesto no se
limita a la América Latina sino
que se extiende a todo el Tercer
Mundo. Invitado por las
autoridades locales, de
orientación comunista, en los
años 70 realizó investigaciones
sociológicas por varios años en
la provincia de Kerala en la
India, donde estudió a
profundidad el régimen de
castas, el entorno religioso y
los problemas sociales. Los
análisis que se vio en la
necesidad de efectuar
desembocaron en la redacción de
estudios puntuales, pero
sirvieron igualmente de base
para una de sus obras más
relevantes, Religión y modos
de producción precapitalistas,
además de los estudios
propiamente locales.
En Viet Nam, en el mismo
período, realizó una
investigación de terreno en la
comuna de Hai Van en 1973, la
cual pudo repetir en 1999, y
cuyos resultados comparados han
dado lugar a otra de sus obras
más significativas: Hai Van,
socialismo y mercado; la doble
transformación de una comuna
vietnamita. La victoria
sandinista en 1979 le permitió
instalarse en Managua y, junto a
su colaboradora Genevieve
Lemercinier, que compartió, con
sus investigaciones, su saber y
su reflexión, estudiaron la
realidad nicaragüense y centro
americana y contribuyeron a la
formación de decenas de
estudiosos de la región.
Houtart había centrado ya,
definitivamente, sus energías,
de la manera que descubrió más
plena, en la causa de los pobres
de la Tierra, urgidos de
construir un mundo mejor. Dedicó
a principios de los años 80 sus
modestos recursos y sus
incansables esfuerzos a la
fundación del Centro
Tricontinental (CETRI) en la
Universidad de Lovaina la Nueva,
donde ostenta el título de
Profesor Emérito, y desde allí
ha mantenido por el último
cuarto de siglo su portentosa
labor científica, formativa,
publicística, religiosa y de
activismo social.
Cuba ha figurado en innumerables
ocasiones como un punto obligado
en su itinerario
latinoamericano. Un punto
perenne y vital. Identificado
plenamente con el proceso cubano
de construcción revolucionaria,
ha contribuido con sus criterios
y su activa participación al
desarrollo de varias
instituciones, como son el
Centro de Estudios
Sociopolíticos y de Opinión, el
Centro de Estudios sobre
América, y el Centro de
Investigaciones Psicológicas y
Sociológicas. En 1986 impartió
en La Habana un curso de
Sociología de la Religión para
docentes e investigadores de la
Universidad de la Habana, el
Centro de Estudios sobre
América, que lo auspició, y
otras instituciones cubanas: las
conferencias impartidas están
recogidas en un libro que lleva
ese título y que se ha
convertido en una introducción
obligada a los estudios del tema
en nuestra región. Houtart es
una figura apreciada en toda su
magnitud por la dirección de la
Revolución y las instituciones
cubanas.
Houtart buscó, exploró sin
reservas, y desarrolló a lo
largo de su vida un camino
propio, inspirado también en su
fe cristiana, para encontrar
respuestas perfiladas hacia un
socialismo sin exclusiones, de
sólida cimentación en la obra y
la inspiración marxista, abierto
con realismo revolucionario y
crítica lúcida, creativo y
desprejuiciado, comprometido en
la teoría y en la praxis.
Con esta mirada creó en 1994 la
revista Alternatives Sud,
que dirige desde el CETRI, y que
constituye hoy uno de los focos
del pensamiento social más
avanzado en el mundo y, poco
tiempo después, fundó junto a
Samir Amin el Foro Mundial de
las Alternativas.
Fue a finales de los 90 que,
junto a otras organizaciones
sociales, Houtart y Samir
organizaron las protestas en
Davos contra las cumbres del
poder capitalista mundial, y
dieron una significativa
contribución a este movimiento
de protesta que se haría sentir
cada vez más hasta cobrar forma
propia en la convocatoria del
Foro Social Mundial, que tuvo
lugar en Porto Alegre, Brasil,
en 2001. El FSM centra hoy gran
parte de sus energías, que se
muestran inagotables a sus 83
años de edad, sin que por ello
deje de participar y brindar
atención al nutrido abanico de
relaciones creadas a lo largo de
su vida.
Houtart ha sabido mantener sin
tropiezos una activa vida
religiosa, una comunicación
franca y leal con personalidades
de la Iglesia, local y
universal. Es una figura
conocida y respetada en el
Vaticano, y en los episcopados
de todas las latitudes. Ostenta
el cargo de canónigo de la
diócesis de Malinas, la diócesis
primada de Bélgica. Cuenta con
un prestigio apreciable en las
instituciones del mundo
religioso.
Sus obras más recientes muestran
una atención más polarizada
hacia los temas polémicos y
difíciles que se levantan ante
el magno desafío de reinventar
el socialismo del siglo XXI. Tal
es el caso de La tiranía del
mercado y sus alternativas,
y de las más recientes,
Mercado y religión,
Deslegitmar el capitalismo.
Reconstruir la esperanza, y
otras auspiciadas por Ruth Casa
Editorial con la Editorial de
Ciencias Sociales de Cuba.
En los últimos años Houtart ha
sido fundador y permanente
animador de la Red de redes En
Defensa de la Humanidad, de
escritores, artistas y líderes
de movimientos sociales. Ha
participado en numerosos eventos
y realiza frecuentes
contribuciones a los medios
vinculados a la red. Es notoria
su insistencia en dotar al
movimiento En Defensa de la
Humanidad de una impronta más
activa, más práctica y más
eficaz.
Por el significado que nuestro
país y su proceso revolucionario
han tenido en su obra y en su
quehacer, por la presencia,
permanente y fructuosa, que ha
tenido la Universidad de La
Habana en su itinerario cubano,
por lo que ha aportado y aporta
a la búsqueda de un mundo de
justicia social y equidad en
América Latina y en todo el
entorno de los países
periféricos, por lo que nos lega
en materia de una reflexión
consecuente, teorizada con rigor
y claridad, para seguir caminos
sin errar el rumbo, el
otorgamiento del Doctorado
Honoris Causa a François Houtart
por parte de la Universidad de
La Habana rinde un justo
homenaje a su contribución y
honra a nuestra más alta casa de
estudios. |