Año VII
La Habana

4 al 10 de OCTUBRE
de 2008

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Los Enigmas de Gólgota

Estrella Díaz • La Habana

 

El próximo jueves 9 en la galería La Acacia, enclavada a un costado del Gran Teatro y justo frente al Capitolio de La Habana, uno de los lugares más emblemáticos de la capital cubana, quedará inaugurada al muestra Enigmas del artista de la plástica Gólgota, creador que con esta exposición se suma a la edición 21 del Festival Internacional de Ballet de La Habana y a las celebraciones por el Aniversario 60 de la fundación de esta prestigiosa compañía danzaria. 

Gólgota, quien cuenta con un intenso recorrido dentro del universo de las artes visuales, en otras ocasiones ha centrado su mirada en el mundo de la música y sus hacedores, pero ahora parece que su pupila ¿acaso se ensancha?, ¿seguirá siendo, de algún modo, protagonista la música? 

“No siempre la música estuvo en los cuadros, pero sí en el ambiente, en el entorno de trabajo. El hombre, el ser humano, es el que siempre aparece: ese es el verdadero protagonista. Me gusta decir que es un error benévolo el vincular mi obra solo con la música: trabajé toda una etapa que se relaciona con el humano que hace la música y ahora me concentro en el humano que baila, pero, sobre todo, en la persona que siente y que sufre porque el ballet tiene mucho de desgarramiento tanto físico como psíquico.” 

En una reciente reflexión afirmaste: “Pensé ofrecer un festival de cuerpos y resultó una convención de almas”. ¿También ha sucedido en exposiciones anteriores?

En otros momentos iba, directamente, al alma de la gente, pero en este caso no. Desde que uno es estudiante en las Escuelas de Arte, el mito del cuerpo del bailarín es algo a alcanzar; todo el mundo quiere tener un bailarín como modelo para poder trabajar los movimientos, las formas y los músculos, precisamente, por toda la preparación física que ellos han ido cultivando a lo largo de su carrera. 

Cuando empecé en este proyecto quise disfrutar la anatomía, el movimiento de los cuerpos, el equilibrio, el contacto, pero a medida que fui conociendo el mundo del ballet —en su parte íntima y privada—, cuando me metí dentro de las aulas de ensayos, el escenario, las cortinas cerradas… comprendí de golpe que son muchachos y muchachas muy sensibles. 

Ponme un ejemplo…

Recuerda que son niños que dejan de serlo a los 9 años; abandonan una vida “normal” para convertirse en un destino muy, muy específico por el cual hay que apostar y darlo todo. Dejan de jugar y dejan de vivir, dejan de comer y toda una serie de restricciones que son muy duras. Además, es un grupo de personas que vive junto mucho tiempo y eso provoca sentimientos muy interesantes. 

¿Te refieres a la interrelación que se establece entre ellos?

Sí, estamos hablando de personas y no de artistas ni de obras. A medida que los fui conociendo, me metí en su amplísimo mundo espiritual. Los bailarines pueden parecer ángeles en escena, pero por lo general son muy encriptados, muy metidos en sí mismos. Esa es la primera impresión, después, con el trato uno descubre que son niños dormidos y que están pendientes de que alguien les haga algo, llegue hasta ellos, le ponga una mano en el hombro y le diga: te veo como algo más que un hada o que un niño bonito o una muchacha vestida de bailarina. Son seres humanos muy sensibles e intensos. 

Se desprende que ha sido una experiencia humana importante…

Tan intensa que me atrevería a decir que ha sido lo más gratificante desde el punto de vista no solo pictórico sino también social. Les agradezco porque es una grandísima oportunidad que la prima ballerina absoluta, Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba, me permitiera asomarme y penetrar en este mundo. 

Antes de llegar a lo que es hoy Enigmas hubo, sin dudas, un proceso de trabajo anterior…

Todo empezó en el 2006 con un ballet que se tituló Cuadros para una exposición en el que 11 pintores hicimos como una galería en la que ocurrían una serie de cosas... los cuadros cobraban vida. Fui, afortunadamente, uno de los convocados y ese constituyó mi primer encuentro con el ballet.

Trabajé un tiempo con la bailarina Aymara Vasallo como modelo y, poco a poco, fui familiarizándome con ella y con su esposo, que también trabaja en la compañía. A partir de esta relación comencé a apreciar el ballet desde otra perspectiva.

Un día en una función de ballet Pedro Simón me dice que se va a celebrar este año el Aniversario 60 de la compañía y el 65 de que Alicia Alonso, por primera vez, bailara Giselle; inmediatamente me dije: vamos hacer una exposición. Fui a ver a Alicia quien me abrió las puertas del ballet y me dijo: “usted puede sumarse” y eso hice. Quizá por eso todo lo que encontré fue sinceridad, pureza y trabajo real.

Sé que utilizas mucho la fotografía como apoyatura para tu obra pictórica ¿en este caso también?

La tecnología no se puede desechar, pero en este caso estoy hablando de sentimientos que no se pueden retratar y eso fue lo que me enamoró. Lo que me volvió loco fueron las pasiones, los sentimientos, las cosas que ocurren dentro de ese mundo… recuerdo una función del Lago de los Cisnes que disfruté desde dentro del escenario. Estaba sentado en una esquinita haciendo apuntes y describía cosas… ahora está pasando esto o lo otro y, después, llegaba a mi estudio, ponía la misma música que había acabado de escuchar y fluían toda una serie de imágenes, y el resultado es Enigmas

Por lo visto, Enigmas cuenta con una instalación…

Es una pieza que se llama “Retratos” y está hecha con zapatillas. No existe mejor retrato de un bailarín que sus zapatillas ¡la gente no se imagina lo que sufren los pies de un bailarín o bailarina! Esa pieza incluye zapatillas de varias generaciones: estoy hablando de bailarines como Aymara Vasallo, primera solista del Ballet, hasta Alicia Alonso, pasando por Aurora Bosch, Bárbara García y una serie de personalidades de todas las generaciones del ballet. 

Enigmas incluye unas 14 obras: “Bailarina”, inspirada en Viengsay Valdés; “El ángel de la danza” en Yoel Carreño y Yolanda Correa; “La Mariposa Azul” que nos nuestra una Alicia Alonso joven… ¿cómo yuxtapones los planos para dar esa sensación de movimiento? 

Lo que intento es que la gente vea al bailarín y al personaje en el mismo momento que está ocurriendo la acción. Me concentro en la persona, en el ser humano y en el personaje que está interpretando; todo al unísono. Es complicado de explicar.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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