Año VII
La Habana

4 al 10 de OCTUBRE
de 2008

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Más que un concierto, una descarga entre amigos

María Fernanda Ferrer • La Habana

 Fotos: Alain Gutiérrez

 

Vuelven a sorprenderse las yagrumas de Muralla 63: el concierto A guitarra limpia del trovador José Aquiles se desarrolló el pasado sábado 27 de septiembre, a pesar de la amenaza constante de lluvia y la severa afectación en la voz del santiaguero que llegó a La Habana “con un gran deseo de cantar”.

Santiagueras se tituló este recital, que también forma parte de las celebraciones por los diez años del espacio A guitarra limpia, promovido por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, y tal como lo dijo Aquiles, constituyó “más que un concierto, una descarga entre amigos en el patio de mi casa”.

Fue un enorme placer, dijo, “estar aquí junto a gente tan querida”, y aprovechó la ocasión para presentar A conquistar otro camino, su más reciente trabajo discográfico promocionado a inicios de septiembre en la provincia de Navarra, “un lugar en el que se aprecia y estima la música trovadoresca cubana”.

Santiagueras comenzó con “Amores que se fueron”, “Mira” y “Cantando, soñando”, de Aquiles, quien luego de estas tres canciones dio paso a sus numerosos invitados, que cantaron gustosos en franco gesto de “solidaridad trovadoresca”, como lo calificó alguien de pasada.

La trovadora Rita del Prado fue la primera. Interpretó dos temas de su autoría: “Mentor de la risa” y “Raspadura y panela”, y a continuación Rodolfo de la Fuente regaló “Mujer si la distancia es esa huella” y “Habanera No. 1”.

Norge Batista subió al escenario y cantó “Adolescencia” y “No soy”; Ihosvany Bernal, “Mi Habana sabe a mar” y “G, Café”, mientras que Augusto Blanca, uno de los fundadores del Movimiento de la Nueva Trova, compartió con Aquiles “A golpe de canción” y “Trovada uno”.

Santiagueras fue un concierto en el que se entrecruzaron las más disímiles estéticas e, incluso, generaciones de trovadores, pero que dejó, sinceramente, el sabor de la amistad, sentimiento que, al decir del poeta y cineasta Víctor Casaus, director del Centro Pablo, “ha inspirado y guiado todos los pasos de la institución”.

Casaus señaló que el proyecto A guitarra limpia, próximo a cumplir diez años, “no se ha convertido en la repetición de nombres sino, por el contrario, es el sitio para todos los trovadores del país”.

Ratificó que el próximo 22 de noviembre Silvio Rodríguez pondrá punto final a las festividades por los diez años de A guitarra… con un recital titulado Silvio y nosotros, recordando, dijo, el concierto Teresita y nosotros efectuado en el Museo de Bellas Artes en el ya lejano 1967. 

Esa presentación de Teresita Fernández constituyó, quizá, el primer concierto de trovadores que integraron, poco después, el llamado Movimiento de la Nueva Trova cubana. Silvio y nosotros, señaló Casaus, “será una suerte de salto en el tiempo y estará, como lo estuvo entonces, la poesía de nuestra generación”, enfatizó.

Instantes antes de comenzar el concierto, Virgen Gutiérrez, coordinadora de la Colección Palabra viva, que edita el Centro Pablo y que ya alcanza la cifra de medio centenar de CD, subrayó que ese trabajo es posible gracias a los magníficos archivos del periodista Orlando Castellanos.

Aseguró que concebir un disco a partir de varias entrevistas realizadas por Castellanos a Guillermo Rodríguez Rivera, “fue un verdadero gusto” porque “es la manera que hemos encontrado de festejar los 65 años del poeta y ensayista”, otro de los amigos cercanos de la institución.

Por su parte, Rodríguez Rivera agradeció al Centro Pablo “este homenaje” y subrayó que Palabra viva “ha prolongado y prorrogado el trabajo de Castellanos, quien fue capaz y supo recoger para la memoria los sentires y decires de escritores no solamente cubanos, sino de otras partes del mundo”.

Inmediatamente leyó el poema “Elegía por la ciudad”, en el que se evoca a los amigos de su generación, y significó que “el poema sigue teniendo validez” lo cual, dijo, demuestra que “ni nuestro mundo ni la amistad han cambiado tanto”.

Casaus regresó al micrófono para agradecer, también, a dos importantes artistas de la plástica: Alicia Leal y Juan Moreira, “eternos colaboradores” desde la fundación del Centro y a quienes, “igualmente, nos une ese sentimiento esencial que es la amistad”.

Y así, entre gente querible y querida, se creció Santiagueras, mientras que las yagrumas, sorprendidas, volvieron a ser testigos del milagro de la canción, a pesar de la mala pasada que intentó hacer la lluvia y un catarro indeseado: nuevamente pudo más la amistad.
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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