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Buenos Aires, 3 de setiembre de
2008.
Candidato a la Presidencia de
los EE.UU.
Senador Don Barack Obama
Reciba el fraterno saludo de Paz
y Bien.
En ocasión de encontrarnos en
Los Ángeles junto con otros
Premios Nobel de la Paz en una
reunión y reflexión sobre la
situación internacional, le
entrego la presente carta para
compartir la realidad de América
Latina y el mundo. Espero que le
ayude a comprender y valorar los
lazos de unidad de los pueblos y
encontrar nuevos caminos y
paradigmas en bien de la
humanidad.
Lo que ocurre en los Estados
Unidos de Norteamérica tiene
repercusión en el mundo, y sus
decisiones influyen en las
relaciones entre los pueblos,
muchas veces alteradas y
confrontadas, poniendo en
peligro la Paz mundial,
generando la inestabilidad y
conflictos en diversas
regiones.
Después de la caída del Muro de
Berlín en 1989 y el fin de la
Guerra Fría, muchos pensamos que
las relaciones internacionales
serían de cooperación y
solidaridad entre los pueblos,
que nuevos aires de integración
y entendimiento para la paz
llegaban después de largos años
de confrontación entre los dos
bloques dominantes.
Nos equivocamos. Se agudizaron
las tensiones y surgieron nuevas
guerras y muros de intolerancia
y enfrentamientos: las guerras
en Afganistán e Iraq, en
África, China, que comete
genocidio y etnocidio contra el
pueblo tibetano. La grave
situación del Medio Oriente,
guerra que lleva más de 50 años
entre Israel y Palestina, y la
necesidad del estado Palestino
de superar las graves
violaciones a los derechos
humanos cometidas por Israel.
Y están las violaciones a los
derechos humanos por parte de
EE.UU. en la base militar que
mantiene en Guantánamo, Cuba, y
en las cárceles de Iraq, en Abu
Graib, un país invadido y
destruido, siendo víctima del
despojo de lo que es patrimonio
cultural de la humanidad. He
estado doce días en Bagdad y
pude ver las atrocidades
cometidas contra ese sufrido
pueblo.
A pesar de esto, que señalo
brevemente, y que usted conoce,
hoy se abre una esperanza en
EE.UU., y es que Ud. pueda
llegar a ser el próximo
presidente de Norteamérica. De
ser así, se abren nuevas
posibilidades para caminos de
paz y para un cambio en la
situación actual de destrucción
y muerte que impuso el gobierno
del presidente Republicano
George Bush, basado en la
mentira y en la violencia.
Es necesario lograr cambios
hacia sociedades más justas y
fraternas y ver qué ocurre en lo
interno en su país y a nivel
internacional. EE.UU. que vive
en pleno auge del
neoliberalismo, a pesar de ser
un país rico y desarrollado, no
ha podido garantizar a sus
ciudadanos un nivel de
desarrollo humano
satisfactorio.
Usted bien sabe que hoy existe
en EE.UU. 32 millones de
personas con una esperanza de
vida inferior a los 60 años; 45
millones de personas viven bajo
el nivel de pobreza y 52
millones de ciudadanos y
ciudadanas son analfabetos.
(informe Nouveau Siècle-I.
Ramonet). Sin embargo, se gastan
millones de dólares en armas, y
se generan conflictos armados
que poner en serio peligro la
paz mundial.
EE.UU. fue un país pionero en la
Declaración Universal de los
Derechos Humanos proclamados por
las Naciones Unidas en 1948,
lamentablemente hoy olvidados y
violados sistemáticamente. Es
urgente restablecer el
equilibrio y “desarmar las
conciencias armadas” y generar
políticas de integración entre
los pueblos. En este sentido, me
permito transmitirle las
preocupaciones y necesidades de
nuestro continente
latinoamericano.
Las bases militares de EE.UU.
en A. Latina no contribuyen a la
Paz y la seguridad continental,
al igual que la reactivación de
la IV Flota en mares del
continente latinoamericano. Son
una amenaza y generan
preocupación en la región. Otra
grave situación es la violencia
del terrorismo de Estado en
Colombia, las guerrillas, los
paramilitares y el narcotráfico.
Su solución es política y no
militar.
Un viejo problema vigente y no
resuelto hasta el presente, es
el bloqueo de casi 50 años,
inmoral e injusto, a Cuba, lo
que pone en evidencia la
política de agresión impuesta
por EE.UU., violando las
resoluciones y recomendaciones
de las Naciones Unidas.
La democracia se basa en la
participación del pueblo y en el
derecho e igualdad para todos y
no para algunos. Y no puede ser
la que impone EE.UU. a otros
países que han elegido su propio
camino y decisión soberana. Es
necesaria la pluralidad y el
respeto al derecho de los
pueblos a su autodeterminación.
Cuba no es una amenaza para los
EE.UU. ni para ningún pueblo del
mundo. Senador Obama, analice
objetivamente la política del
pueblo cubano que envía médicos,
técnicos, educadores
contribuyendo con los pueblos
más necesitados. Siendo Cuba un
país con pocos recursos y
bloqueado por EE.UU., no ha
dejado de contribuir a la Paz y
Solidaridad con los pueblos.
Si asume la Presidencia de los
EE.UU. es necesario que cambie
la política de dominación y
respete las decisiones de las
Naciones Unidas y el derecho
soberano que tiene el pueblo
cubano y su gobierno. Un paso
importante es la liberación de
los cinco prisioneros cubanos a
quienes no han podido comprobar
delito alguno y someten a
prisión durante diez años,
negándoles el derecho a la
defensa y a que sus familias
los puedan visitar. Esos actos
son inhumanos y violatorios de
los Pactos y Protocolos
Internacionales y de los
derechos humanos proclamados por
las Naciones Unidas.
Es urgente y necesario levantar
el bloqueo a Cuba a través del
diálogo y acuerdos políticos y
sociales. EE.UU. y Cuba pueden
vivir en paz, en proyectos de
cooperación y respeto mutuo.
Los pueblos del continente
latinoamericano van asumiendo su
propia voz en el concierto de
las naciones e integración
regional. Es un derecho
indelegable y que EE.UU. puede
compartir fraternalmente, en
bien de todos.
La humanidad está sujeta a la
dinámica y decisiones
transformadoras. Las ciencias y
tecnologías han provocado
cambios profundos, han llevado a
la aceleración del tiempo y
espacio y cambiado los ritmos en
la vida y por lo tanto hay que
recuperar el equilibrio entre la
persona y los pueblos. Es una
dinámica que provoca, por un
lado avances positivos y por
otro la agudización de
conflictos y violencia.
Es urgente encontrar el
equilibrio para la preservación
del medio ambiente, lo que en
América Latina llamamos nuestra
Madre Tierra, nuestra
Pachamama, hoy violentada y
sometida a la destrucción
masiva y sistemática. Los
intereses económicos y políticos
privilegian el capital
financiero sobre la vida de los
pueblos. Es necesario generar
un código de conducta y
prevención, sanciones a empresas
que no cuiden el medio
ambiente.
Es necesario desarrollar
políticas claras y contundentes
para preservar el Planeta, su
biodiversidad, el agua, los
recursos naturales, los bosques,
antes que sea tarde. Los
recursos naturales no son
infinitos y si no se asumen
políticas claras y realistas
sobre su cuidado y preservación
está en peligro la vida misma
del planeta. EE.UU. se han
negado sistemáticamente a firmar
los Acuerdos de Kyoto y esa
actitud es perjudicial para la
humanidad y para el mismo pueblo
de los EE.UU.
Las Naciones Unidas y la FAO han
lanzado un angustiante llamado a
la soberanía alimentaria por la
falta de alimentos en el mundo.
La FAO señala que por día mueren
en el mundo más de 35 mil niños
de hambre. Es un genocidio
silencioso que afecta a la
humanidad y queda en la total
impunidad.
Evidentemente, senador Obama, es
necesario asumir estos desafíos
como muchos otros que tienen que
ver con las relaciones entre los
pueblos. Sería importante su
acercamiento y diálogo con los
pueblos y gobiernos del
continente latinoamericano.
Tenemos necesidad de la unidad y
cooperación y no de las
imposiciones por la fuerza y la
violencia.
El mundo necesita de la Paz. Es
la gran revolución del siglo
XXI. Debemos trabajar por un
nuevo paradigma de Vida. Espero
que esta carta ayude a la
reflexión y compromiso que
lleven a una sociedad más justa
y fraterna. Si usted asume la
presidencia, ojalá se afirme la
esperanza de comenzar un nuevo
amanecer para los pueblos del
mundo basado en la diversidad y
la unidad. Le reitero el
fraterno saludo de Paz y Bien
deseándole mucha fuerza y
esperanza.
Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz 1980
Buenos Aires, 3 de septiembre de
2008
Esta carta no pudo ser entregada
personalmente, por razones de
agenda del Sr. Obama. La recibió
su representante. |