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Los dúos son uno de los pilares
de la Trova cubana. Durante los
tres siglos por los que la Trova
ha paseado sus versos y acordes
en esta Isla, nunca han faltado,
ocasionales o permanentes, las
uniones a dueto para hacer
canción. Ahora, aprovechando una
presentación en la capital
cubana, tuvimos la oportunidad
de conversar con ese par
excelente que son los
integrantes del dúo Cofradía y
descubrir también a los pinos
nuevos que llegan, en una unión
llamada Aire y Madera. Así,
pues, a cuatro voces y a varias
preguntas conocemos un poco de
las historias de unos, de los
andares de los otros y de los
muchos proyectos y trabajos de
todos.
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Sobre el aire, con madera
Lo primero que sorprende de
estos muchachos es su juventud,
Sin embargo, al escucharlos en
escena, se descubre que la poca
experiencia para nada se traduce
en carencias. Aire y Madera,
integrado por Lucimila Rodríguez
del Rey y Yassel López, suenan
muy bien y desde ya es posible
augurarles un buen futuro si
continúan esa buena senda.
Combinando una amplia gama de
texturas sonoras, en especial
desde la guitarra y con un
agradable empaste de voces donde
Luci es la vela guía, el dueto
se mueve en un registro matizado
y abierto, donde textos y
acordes denotan soltura,
diversidad de temáticas y
ritmos, búsqueda en ascenso.
Ambos tienen estudios musicales,
Canto y Guitarra Clásica entre
ellos; lucen como compenetrada
pareja y, sin embargo, refieren
ser como hermanos, pues se
conocen desde la niñez, y sobre
la escena dejan el grato sabor
de querer escuchar más de sus
obras.
Sin embargo, y es un comentario
al que se han habituado por lo
reiterado, y que ya empiezan a
remediar, llama poderosamente la
atención el parecido con el
trabajo de un par que sentó
cátedra en la música trovera más
contemporánea: El dúo de Gema
Corredera y Pavel Urquiza,
actualmente trabajando en el
exterior de la Isla. Algunos
acentos en la guitarra, algunos
pasajes a dos voces, pues sus
tesituras tienen alguna
semejanza al empaste del dueto
mencionado, algunos temas y
giros dentro de las canciones,
apremian el parecido. La
sorpresa se hace mayor cuando
descubrimos que los muchachos de
Aire y Madera no conocían esas
canciones al comenzar a componer
y que los escucharon luego de ya
llevar un tiempo en la
carretera. Al respecto, Yazle me
comenta:
No habíamos escuchado a Gema y
Pavel cuando empezamos a
trabajar, y fue gracias a
Cofradía que conocimos el
trabajo de ese dúo. Sí te cuento
que el asombro ha estado porque
hay un par de veces que me han
comparado con Martín Rojas y
otras con Pavel Urquiza. Es una
gran casualidad porque con este
último sí hay parecidos en
determinadas intenciones en la
guitarra, en algunos acentos de
nuestras canciones. Y lo más
maravilloso es que nunca había
escuchado nada de esos músicos.
Me parecen geniales los dos.
Incluso, la música que estamos
haciendo ahora ya no es tan
parecida; por supuesto, que
tuvimos que cambiar un poco,
buscar más nuestro sello,
nuestra propia voz.
A veces se confunde imitaciones
con influencias. Por eso
prefiero, Yassel, que me hables
de los sonidos de los que se
pueden alimentar. Además,
saltando ya la sorpresa de los
parecidos.
Mis influencias son complicadas.
En principio estudié Guitarra
Clásica y entonces trato de
vincular desde la guitarra la
música clásica con los ritmos
más populares. Eso, por
supuesto, es muy trabajoso y lo
vamos logrando poco a poco. Y en
las canciones, el dúo Cofradía
es mi paradigma. Yo soy trovador
y cuando descubrí a ese par de
“animales” decidí hacer el dúo y
seguir esos pasos.
Compones y diriges. En medio de
todo eso, ¿por cuáles caminos
pretendes mover tu trabajo?
En ese sentido me interesa
seguir nuestros estilos; el mío
y el de Lucimila. Porque Luci
viene de un proyecto de jazz, de
otras historias, además de que
nos conocemos desde niños, y yo
compongo pensando en ella, en su
voz, en sus capacidades, en su
modo de cantar. Hago la línea
melódica y después pienso en la
segunda voz. Respecto a la
guitarra me interesa mucho
mezclar lo clásico y lo popular
y experimentar lo más que pueda.
Aire y Madera tiene solo dos
años de fundado y es importante
consolidar nuestro sello, dar a
conocer nuestro modo de
trabajar. Sobre todo hay que
seguir trabajando, eso es lo más
importante.
¿Grabaciones, demos, planes?
Hace muy poco hicimos el
concierto del proyecto Verdadero
Complot, que graba y edita luego
este concierto en disco y
estamos esperando a que se
imprima. Y hay conversaciones y
demás para grabar, pero todavía
no queremos adelantar nada.
Y tú, Lucimila, ¿cómo llegas
hasta este dúo?
Lo primero está en que yo vengo
de una familia donde no hay
ningún músico profesional, pero
todos cantan, todos tocan
guitarra... Ya sabes que Sancti
Spíritus es una tierra muy
prolífica en cuanto a la Trova.
Y yo crecí con mis abuelos y doy
gracias a Dios todos los días
porque ellos me mostraron el
filin y me enseñaron mucha
música cubana. Luego me fui a
estudiar a la provincia de Santa
Clara y ahí comencé a cantar con
un proyecto de música
tradicional. Te imaginarás que
eso me nutrió mucho; la música
tradicional es la raíz, es lo
fundamental.
De regreso a Sancti Spíritus, me
uní con unos buenos amigos de la
Escuela Nacional de Arte en un
proyecto de jazz. El jazz es un
universo de sonidos, de colores,
de todo, y está ahí para que uno
cree y haga todo lo que quiera
dentro de eso. Eso me dio otras
perspectivas para crear y para
escuchar la música, me amplió
mis conocimientos musicales.
Entonces, al unirme a Yassel,
nos adaptamos el uno al otro en
las formas de cantar y de
componer de cada uno. De ahí
sale una química que me parece
positiva y sobre todo la
versatilidad, la variedad de
géneros que usamos, me parece
que es lo que más nos enriquece.
A nosotros mismos y a nuestro
trabajo.
¿Por qué Aire y Madera como
nombre?
En una gira nacional de varios
poetas y trovadores, en un
concierto que dimos en Santiago
de Cuba, se nos acercó una
escritora, Legna Rodríguez, de
Camagüey, y nos dio la idea.
Ella nos dijo que tenía varios
nombres pero uno le gustaba más
que los otros. Entonces explicó
que la voz de Luci era nuestro
aire y que la combinación con la
guitarra daba la madera; que
nosotros éramos Aire y Madera. Y
nada, lo pensamos y se quedó.
Eso somos: Aire y Madera.
En la cofradía de Cofradía
En el panorama trovadoresco
nacional, donde los duetos no
son ahora mismo la tónica
dominante, llama poderosamente
la atención la existencia de un
proyecto como el de los
muchachos de Cofradía.
Integrado por Liamer Llorente y
por Eusebio (Pachi) Ruiz, los
Cofradía, son una de las
muy buenas cotas de calidad en
lo que a la canción
contemporánea cubana se refiere.
Desde hace algunos años, desde
la espirituana localidad de
Trinidad, este dúo se mantiene
trabajando. A pesar de las
sabidas limitaciones de la
difusión y del fatalismo
geográfico de quienes bregan con
su arte lejos de las capitales,
gracias al esfuerzo y en
especial a la calidad de la
propuesta de este dueto, Lía y
Pachi se han hecho acreedores
del respeto y del reconocimiento
del público trovero que los
conoce. Para quienes no han
tenido el placer de escucharlos,
ojalá estas líneas le sirvan de
semilla para hacerles florecer
la curiosidad. Para los
degustadores de la buena
canción, las obras de Cofradía
son un excelente plato de alta
cocina, lograda poesía y mejores
acordes. Y vale apuntar, ahora
que más de un proyecto se
viabiliza para que los
trovadores accedan a grabaciones
y disqueras, que el trabajo de
este dúo ya amerita que empiecen
a llegar los discos y las
propuestas para registrar sus
obras, fonograma mediante.
De modo que aprovechando la
visita de Lía y de Pachi a la
capital, con fines de trabajo,
por supuesto, vamos allá
preguntas en mano para
actualizarnos sobre la labor más
reciente del dueto y tender un
puente más hacia saber de la
Trova que existe, y con sobrada
salud y vigor ahora mismo, más
allá de los límites capitalinos.
Como encima del escenario, Lía y
Pachi contestan a veces a dúo, a
veces completando una u otro las
frases de su pareja y añaden
algún dato, algún comentario.
Así, como si sumaran una voz
escrita a una de sus canciones,
terminamos a trío la rueda de
interrogantes y contestas.
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¿Qué han hecho los Cofradía en
estos tiempos?
Estuvimos en el Festival del
Mercosur, en Argentina, en los
finales de 2007, casi dos meses
dando conciertos por allá. Fue
una gira de varias ciudades
argentinas y nos fue muy bien.
De verdad no esperábamos una
acogida así. Además disfrutamos
mucho de todo el movimiento
trovadoresco que hay en
Argentina, de toda esta canción.
Incluso hubo un festival de
teatro cuya apertura nos tocó
hacer junto con otras dos
agrupaciones. Y fue un concierto
para diez mil personas, te
podrás imaginar. En verdad
impresionante. Después estuvimos
en municipios, en escuelas en
universidades. Y no solo se
hicieron conciertos, sino además
talleres, conversatorios,
conciertos didácticos sobre la
Trova cubana, con obras nuestras
y con muchas cosas de la Trova y
de la música cubana en general.
Hay mucha avidez por conocer qué
ha pasado en Cuba, pues después
de Silvio, Pablo y Santiago
Feliú, no se conoce mucho más
por allá.
Lo más importante de esa
experiencia fue el intercambio
con público de habla hispana,
pero además con mucho interés
sobre Cuba. No solo de la
cultura sino de todo lo demás. Y
ante lo silenciada que está a
veces nuestra Isla, pues
Cofradía era una suerte de
portavoz de todo lo que pasa
acá.
¿Cómo andan para el dúo las
posibilidades de grabar?
Seguimos la espera de esta
posibilidad. Ya tenemos una
maqueta preparada para ofrecer a
las disqueras. Incluso hay
algunos músicos de Trinidad que
se han interesado en colaborar
con nosotros y eso me parece
genial. Creo que nuestro trabajo
soporta bien, e incluso mejora,
crece, con un background
instrumental detrás, más allá de
la guitarra. Eso enriquecería
mucho nuestro sonido.
¿Me hablas de usar un formato
mayor para un disco o para
presentaciones en directo?
Mira, en lo particular creo que
la trova no es un fenómeno para
estudio. Por eso, confío en un
concierto en vivo, con todas las
de la ley claro está, para
grabarlo. De todas maneras vale
la pena recordar que hay una
grabación, el concierto a
guitarra limpia en el Centro
Cultural Pablo de la Torriente
Brau, que debe estar lista
pronto para salir como disco.
Igual, si viene la oportunidad
de grabar en estudio, pues
adelante, no la vamos a
desaprovechar.
Tengo entendido que han estado
trabajando en otras varias
ideas.
Quiero hablar de un espacio que
estamos haciendo en el Museo
Romántico de la ciudad. Un
espacio muy lindo, una peña que
estamos haciendo con mucho
esfuerzo y que hemos logrado
mantener contra viento y marea.
Por allí han pasado Frank
Delgado, Inti Santana, Ray
Fernández, varios trovadores...
Y ese espacio lo estamos
compartiendo con esos muchachos
geniales de Aire y Madera,
que son no solo excelentes
músicos, sino fantásticas
personas. Incluso hay un par de
ideas de hacer con ellos algún
trabajo a cuatro voces y a dos
guitarras. Ya lo hicimos en un
concierto en el Teatro Nacional
del Museo Nacional de Bellas
Artes y lo estamos pensando para
planificarlo mejor.
Lo otro que quiero mencionar es
que con el Telecentro de Sancti
Spíritus tuvimos la oportunidad
de grabar un video clip. Y
quiero que resaltes nuestro
agradecimiento a todas las
personas que nos ayudaron, en
especial a Pachi, a Aparicio y a
la mano amistosa y de tremendo
apoyo de Cecilio, director de la
Casa de la Música. Todos ellos
hicieron lo imposible por que
saliera el trabajo y así fue.
Y la idea de las cuatro voces y
las dos guitarras la estamos
cocinando con Aire y Madera. La
vamos a probar en nuestra
provincia; la pensamos llevar
después a Cienfuegos y Villa
Clara y si algún socio nos tira
un cabo a lo mejor lo hacemos
acá en la capital. La idea en
general es hacer una gira por el
centro del país, con los dos
proyectos, haciendo nuestros
temas, haciendo ellos los suyos,
mezclando ambos y haciendo trova
espirituana y de todos los demás
y de todos los tiempos, como ha
sido hábito de Cofradía.
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