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Los nuevos Estudios de Animación
del Instituto de Arte e
Industria Cinematográficos (ICAIC) se inauguraron hace
solo cinco años. Desde su
fundación ―entre 1959 y 1960―
estos estudios han promovido el
desarrollo de los animados
cubanos o “muñequitos” ―como se
le conoce popularmente en
nuestro país; para este año
prometen cerrar su producción
con más de 500 minutos, todo un
récord en la animación nacional.
Desde las primeras experiencias
la animación en Cuba ha
transitado por la técnica
tradicional, hasta llegar en los
últimos años al stop motion,
la animación digital y en 3D.
Pero no solo debemos hablar de
un adelanto en el acceso y uso
de las tecnologías; en la
actualidad varios realizadores
comienzan a establecer sus
propias estéticas influidas por
diferentes estilos.
La presencia de la animación y
estética manga en las obras de historietistas, ilustradores y
realizadores cubanos comienza a
ser, más que un hecho aislado,
un acontecimiento que merece ser
atendido. Iván Alain Pérez
Barrero es un animador
autodidacta que lleva 12 años
trabajando en los Estudios de
Animación del ICAIC. La
siguiente entrevista se acerca a
su historia en el animado y
algunas de sus consideraciones
sobre el manga en la Isla.
¿Cuándo te interesas en la
animación y la estética manga?
Primero debo decirte que soy
graduado de Técnico Medio en
Termoenergética y toda mi
formación en la historieta ha
sido autodidacta. El primer paso
que di en este mundo fue cuando
en 1996, a través de un amigo,
me enteré de un Curso de
Animación para niños. Imagínate,
mi amigo y yo éramos los únicos
adultos en aquel lugar, nosotros y los profesores.
Otra cosa importante que sucedió
en ese año, 1996, fue que la
madre de otro amigo le envió
desde España una copia del filme
Akira, además de los
tomos de la historieta. Hasta
ese momento lo que yo había
visto era El Castillo de
Kaliostro, Voltus V, Los
ositos polares, películas
que a lo mejor ya ni las
personas recuerdan.
Pero en Akira ocurre un
giro, algo que nos sorprendió a
todos ―me refiero al grupo de
muchachos que nos reuníamos para
dibujar. Imagínate que teníamos
hasta el making de la
película, la colección completa,
12 libros que leí más de 20
veces y llegué a aprenderme de
memoria. Esa época fue
abrumadora y cambió mi vida.
También, había terminado el
servicio y trabajaba en una
termoeléctrica, pero no me
sentía bien allí, no tenía nada
que ver conmigo. Cuando vi esa
película, me di cuenta de
aquello era lo
que quería hacer:
animar, hacer historietas.
A los dos meses de terminar mi
primer curso de animación pasé otro, me aceptaron en los
Estudios de Animación del ICAIC
y ya llevo trabajando aquí 12
años. Claro, empecé limpiando
los dibujos, luego pasé a
asistente de animación y en
estos momentos soy Animador
Principal.
¿Qué género dentro de esta
estética prefieres?
A veces, por desconocimiento, se
asocia todo lo que es manga a
los ojos grandes, y al animado
japonés clásico. Pero el manga
es mucho más. Por ejemplo, la
Matrix es una película manga
porque tiene una estructura que
propicia el lenguaje manga, que
es la forma de narrar una
historia, no importa cómo crees
a tus personajes, si tienen los
ojos grandes o rasgados como los
japoneses.
Otro estereotipo pudiera ser la
reducción de los mangas a la
reproducción de la violencia.
Pero no creo que sea tan así; lo
que pasa es que en los mangas
y animes es casi una constante
el uso de una dinámica a partir
de situaciones extremas,
persecuciones, la representación
de un mundo apocalíptico,
futurista, casi siempre al borde
de la destrucción, donde los
personajes encuentran muchísimos
obstáculos a lo largo de la
trama, etcétera.
También, los japoneses han
logrado una diversidad muy
importante. Ellos realizan
series y películas para todos
los públicos, eso sí, vale
aclarar que no les interesa
comercializar sus producciones.
Una de las cosas que nos decía
Nobuyuki durante su visita, es
que casi todo lo que ha llegado
―excepto los animados
transmitidos por las cadenas de
televisión― a América Latina,
EE.UU., Europa, ha sido a través
de la piratería, pues a las
productoras japonesas no les
interesa el mercado mundial. Lo
importante es el consumo local,
por eso existen series y
películas para todos los
públicos, niños, jóvenes,
ancianos, en fin.
Además, logran captar la
atención del público a través de
un diseño exhaustivo de los
personajes, amén que el
protagonista tenga un mayor peso
en la historia, el resto de los
personajes secundarios está muy
bien delineado y cada uno por
separado posee un atractivo
particular que va a enganchar a
alguien.
Todo esto ha hecho que me
interese en el manga. La forma
de narrar la historia me
engancha y me encanta el
desarrollo de los escenarios,
los fondos; a veces el dibujo no
es tan importante como los
fondos, que levantan la historia
maravillosamente.
Tienes una historieta inédita.
¿De qué trata?
La historia es futurista y
aparece la arquitectura de La
Habana Vieja. Pudiera ocurrir en
cualquier país, en cualquier
ciudad, pero me gusta mucho la
mezcla y la variedad de estilos
arquitectónicos de esa parte de
nuestra ciudad, por eso quise
dar una imagen de lo
apocalíptico tropicalizado. En
breve: se narra la historia de
una muchacha que es médium y a
partir de su capacidad de
predecir el futuro ayuda a la
policía en la resolución de
diferentes crímenes.
Pero, como puedes ver, esos son
dibujos de hace muchos años, los
hice en 1998. Hoy es casi un
proyecto abandonado.
¿Por qué?
Esto es algo que desalienta
muchas veces a los mangakas
cubanos ― aclaro, mangakas son
en Japón quienes se dedican al
manga y al anime. Existen muy
pocos espacios donde uno pueda
desarrollarse, dar a conocer su
trabajo, ver el fruto de lo que
uno hace, que es cuando las
personas tienen en sus manos una
historieta.
Yo nunca hubiera llegado a ser
historietista si en los estudios
de animación no me hubieran
aceptado. Muchos historietistas
como yo han pasado a la
animación, pero ha sido un
cambio forzado.
El desarrollo de la historieta
es pobre en nuestro país, y no
sé por qué. Yo quisiera saber la
cantidad de historietas que se
venden en la Feria del Libro de
La Habana, a los niños, a los
jóvenes y a los adultos les
gusta; para llegar a
determinados públicos con temas
específicos la historieta es
ideal.
Por ejemplo, un niño y hasta un
joven puede encontrar más
atractivo, más asequible a su
dinámica, el libro El Quijote
en historieta, pues no pueden
descifrar su lenguaje, además de
su volumen. Y así con muchas
personas que consumen la
historieta, que las prefieren y
si se logra hacer adaptaciones
de libros históricos,
literarios, o de otro tipo, pues
ellos la devoran.
Y por supuesto, se estimula el
interés no solo por la lectura
sino también por el dibujo, algo
que si no cuidamos podemos
perder.
¿Crees que el acceso a la
información sea otra dificultad
de los historietistas cubanos?
Hoy creo que la información es
bastante asequible. Cuando empecé no era así, aunque tuve
suerte: a través de amigos me llegaron
libros de mangas, películas,
series. Ahora cualquiera puede,
en una memoria flash, copiar una
serie de animes, a través de
internet la información es más
que abundante.
Lo que pasa es que entras en el
conflicto, ¿qué vas a hacer con
toda esa información?, te
conviertes en un consumidor. Si
eres realizador te preguntas qué
puedes hacer con todo eso. La
gente ha perdido el interés en
dibujar porque no hay dónde
exponer esos dibujos.
Algo que sí nos afecta es la
falta de bibliografía sobre la
técnica de la animación manga,
pues lo que más abunda en Cuba
es la animación a lo Disney, ya
que esos son los libros que nos
han llegado. Yo, en particular, he
aprendido viendo cuadro a cuadro
las películas, de una manera
autodidáctica y bastante
primitiva y difícil, pero así el
trabajo también sale, poniéndole
más bomba.
Una de tus realizaciones aquí en
los Estudios de Animación del
ICAIC, donde puede verse tu
estética particular a partir de
la influencia del manga, es en
el video clip "La gotica de
agua". ¿Cómo lo concebiste?
Primero partiendo de que a mí me
encanta la lluvia, ver a través
de una ventana cómo llueve, y
eso era algo que yo quería
lograr. Al principio la idea
estaba concebida para el campo.
En ese video se reconocen las
influencias de Miyazaki,
especialmente en los fondos o
background.
Con Rogelio Sierra, diseñador de
fondos, trabajamos los bosques,
para él fue un reto, todo un
aprendizaje, buscando nuestro
propio estilo.
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ANIMADO: Cae una gotica de agua
(3,22)
Intérprete: Roxana. Dir.: Iván Alain Pérez.
Texto y música: Teresita Fernández
(Estudios de Animación
ICAIC) |
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Uno de los planos que aparece en
ese video clip, es igual a uno
que aparece en la película La
princesa Mononoke que es en
realidad un guiño, cierto
homenaje al trabajo de Miyazaki
y también demostrar, por qué no,
que nosotros podemos hacer cosas
con esa calidad. Fue un trabajo
en equipo donde aprendimos
todos, los animadores ―Sergio
Villanueva, Alexei Paneque,
Carlos Michel Perdomo, Ernesto
Smith― y yo, por supuesto;
también la ayuda de Carlos
Primelles fue esencial. La
verdad me siento satisfecho.
Sé que ahora te encuentras
preparando un corto de ficción…
Sí, está en planes que el
próximo año salga un corto de
ficción basado en un libro de
anécdotas sobre las guerras de
independencia del siglo XIX.
Pero eso aún es un proyecto que
se inicia.
¿Seguirás trabajando con la
misma estética?
Definitivamente.
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