Año VII
La Habana

22 al 28 de NOVIEMBRE
de 2008

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Entrevista con Iván Alain Pérez Barrero

Anime tropicalizado: la búsqueda de un estilo

Lirians Gordillo Piña • La Habana

 

Los nuevos Estudios de Animación del Instituto de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) se inauguraron hace solo cinco años. Desde su fundación ―entre 1959 y 1960― estos estudios han promovido el desarrollo de los animados cubanos o “muñequitos” ―como se le conoce popularmente en nuestro país; para este año prometen cerrar su producción con más de 500 minutos, todo un récord en la animación nacional.

Desde las primeras experiencias la animación en Cuba ha transitado por la técnica tradicional, hasta llegar en los últimos años al stop motion, la animación digital y en 3D. Pero no solo debemos hablar de un adelanto en el acceso y uso de las tecnologías; en la actualidad varios realizadores comienzan a establecer sus propias estéticas influidas por diferentes estilos.

La presencia de la animación y estética manga en las obras de historietistas, ilustradores y realizadores cubanos comienza a ser, más que un hecho aislado, un acontecimiento que merece ser atendido. Iván Alain Pérez Barrero es un animador autodidacta que lleva 12 años trabajando en los Estudios de Animación del ICAIC. La siguiente entrevista se acerca a su historia en el animado y algunas de sus consideraciones sobre el manga en la Isla.

¿Cuándo te interesas en la animación y la estética manga?

Primero debo decirte que soy graduado de Técnico Medio en Termoenergética y toda mi formación en la historieta ha sido autodidacta. El primer paso que di en este mundo fue cuando en 1996, a través de un amigo, me enteré de un Curso de Animación para niños. Imagínate, mi amigo y yo éramos los únicos adultos en aquel lugar, nosotros y los profesores.

Otra cosa importante que sucedió en ese año, 1996, fue que la madre de otro amigo le envió desde España una copia del filme Akira, además de los tomos de la historieta. Hasta ese momento lo que yo había visto  era El Castillo de Kaliostro, Voltus V, Los ositos polares, películas que a lo mejor ya ni las personas recuerdan.

Pero en Akira ocurre un giro, algo que nos sorprendió a todos ―me refiero al grupo de muchachos que nos reuníamos para dibujar. Imagínate que teníamos hasta el making de la película, la colección completa, 12 libros que leí más de 20 veces y llegué a aprenderme de memoria. Esa época fue abrumadora y cambió mi vida. También, había terminado el servicio y trabajaba en una termoeléctrica, pero no me sentía bien allí, no tenía nada que ver conmigo. Cuando vi esa película, me di cuenta de aquello era lo que quería hacer: animar, hacer historietas.

A los dos meses de terminar mi primer curso de animación pasé otro, me aceptaron en los Estudios de Animación del ICAIC y ya llevo trabajando aquí 12 años. Claro, empecé limpiando los dibujos, luego pasé a asistente de animación y en estos momentos soy Animador Principal.

¿Qué género dentro de esta estética prefieres?

A veces, por desconocimiento, se asocia todo lo que es manga a los ojos grandes, y al animado japonés clásico. Pero el manga es mucho más. Por ejemplo, la Matrix es una película manga porque tiene una estructura que propicia el lenguaje manga, que es la forma de narrar una historia, no importa cómo crees a tus personajes, si tienen los ojos grandes o rasgados como los japoneses.

Otro estereotipo pudiera ser la reducción de los mangas a la reproducción de la violencia. Pero no creo que sea tan así; lo que pasa es que en los mangas y animes es casi una constante el uso de una dinámica a partir de situaciones extremas, persecuciones, la representación de un mundo apocalíptico, futurista, casi siempre al borde de la destrucción, donde los personajes encuentran muchísimos obstáculos a lo largo de la trama, etcétera.

También, los japoneses han logrado una diversidad muy importante. Ellos realizan series y películas para todos los públicos, eso sí, vale aclarar que no les interesa comercializar sus producciones. Una de las cosas que nos decía Nobuyuki durante su visita, es que casi todo lo que ha llegado ―excepto los animados transmitidos por las cadenas de televisión― a América Latina, EE.UU., Europa, ha sido a través de la piratería, pues a las productoras japonesas no les interesa el mercado mundial. Lo importante es el consumo local, por eso existen series y películas para todos los públicos, niños, jóvenes, ancianos, en fin.

Además, logran captar la atención del público a través de un diseño exhaustivo de los personajes, amén que el protagonista tenga un mayor peso en la historia, el resto de los personajes secundarios está muy bien delineado y cada uno por separado posee un atractivo particular que va a enganchar a alguien.

Todo esto ha hecho que me interese en el manga. La forma de narrar la historia me engancha y me encanta el desarrollo de los escenarios, los fondos; a veces el dibujo no es tan importante como los fondos, que levantan la historia maravillosamente.

Tienes una historieta inédita. ¿De qué trata?

La historia es futurista y aparece la arquitectura de La Habana Vieja. Pudiera ocurrir en cualquier país, en cualquier ciudad, pero me gusta mucho la mezcla y la variedad de estilos arquitectónicos de esa parte de nuestra ciudad, por eso quise dar una imagen de lo apocalíptico tropicalizado. En breve: se narra la historia de una muchacha que es médium y a partir de su capacidad de predecir el futuro ayuda a la policía en la resolución de diferentes crímenes.

Pero, como puedes ver, esos son dibujos de hace muchos años, los hice en 1998. Hoy es casi un proyecto abandonado.

¿Por qué?

Esto es algo que desalienta muchas veces a los mangakas cubanos ― aclaro, mangakas son en Japón quienes se dedican al manga y al anime. Existen muy pocos espacios donde uno pueda desarrollarse, dar a conocer su trabajo, ver el fruto de lo que uno hace, que es cuando las personas tienen en sus manos una historieta.

Yo nunca hubiera llegado a ser historietista si en los estudios de animación no me hubieran aceptado. Muchos historietistas como yo han pasado a la animación, pero ha sido un cambio forzado.

El desarrollo de la historieta es pobre en nuestro país, y no sé por qué. Yo quisiera saber la cantidad de historietas que se venden en la Feria del Libro de La Habana, a los niños, a los jóvenes y a los adultos les gusta; para llegar a determinados públicos con temas específicos la historieta es ideal.

Por ejemplo, un niño y hasta un joven puede encontrar más atractivo, más asequible a su dinámica, el libro El Quijote en historieta, pues no pueden descifrar su lenguaje, además de su volumen. Y así con muchas personas que consumen la historieta, que las prefieren y si se logra hacer adaptaciones de libros históricos, literarios, o de otro tipo, pues ellos la devoran.

Y por supuesto, se estimula el interés no solo por la lectura sino también por el dibujo, algo que si no cuidamos podemos perder.

¿Crees que el acceso a la información sea otra dificultad de los historietistas cubanos?

Hoy creo que la información es bastante asequible. Cuando empecé no era así, aunque tuve suerte: a través de amigos me llegaron libros de mangas, películas, series. Ahora cualquiera puede, en una memoria flash, copiar una serie de animes, a través de internet la información es más que abundante.

Lo que pasa es que entras en el conflicto, ¿qué vas a hacer con toda esa información?, te conviertes en un consumidor. Si eres realizador te preguntas qué puedes hacer con todo eso. La gente ha perdido el interés en dibujar porque no hay dónde exponer esos dibujos.

Algo que sí nos afecta es la falta de bibliografía sobre la técnica de la animación manga, pues lo que más abunda en Cuba es la animación a lo Disney, ya que esos son los libros que nos han llegado. Yo, en particular, he aprendido viendo cuadro a cuadro las películas, de una manera autodidáctica y bastante primitiva y difícil, pero así el trabajo también sale, poniéndole más bomba.

Una de tus realizaciones aquí en los Estudios de Animación del ICAIC, donde puede verse tu estética particular a partir de la influencia del manga, es en el video clip "La gotica de agua". ¿Cómo lo concebiste?

Primero partiendo de que a mí me encanta la lluvia, ver a través de una ventana cómo llueve, y eso era algo que yo quería lograr. Al principio la idea estaba concebida para el campo.

En ese video se reconocen las influencias de Miyazaki, especialmente en los fondos o background. Con Rogelio Sierra, diseñador de fondos, trabajamos los bosques, para él fue un reto, todo un aprendizaje, buscando nuestro propio estilo.

ANIMADO: Cae una gotica de agua (3,22)
Intérprete: Roxana. Dir.: Iván Alain Pérez.
Texto y música: Teresita Fernández
 (Estudios de Animación ICAIC)

Uno de los planos que aparece en ese video clip, es igual a uno que aparece en la película La princesa Mononoke que es en realidad un guiño, cierto homenaje al trabajo de Miyazaki y también demostrar, por qué no, que nosotros podemos hacer cosas con esa calidad. Fue un trabajo en equipo donde aprendimos todos, los animadores ―Sergio Villanueva, Alexei Paneque, Carlos Michel Perdomo, Ernesto Smith― y yo, por supuesto; también la ayuda de Carlos Primelles fue esencial. La verdad me siento satisfecho.

Sé que ahora te encuentras preparando un corto de ficción…

Sí, está en planes que el próximo año salga un corto de ficción basado en un libro de anécdotas sobre las guerras de independencia del siglo XIX. Pero eso aún es un proyecto que se inicia.

¿Seguirás trabajando con la misma estética?

Definitivamente.
 

 

 

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La Habana, Cuba. 2008.
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