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De tarde en tarde, Ángel
Quintero se aleja de los
escenarios y los medios de
difusión. Su presencia es como
por ciclos. Ahora está pasando
por uno fértil, mientras celebra
20 años de vida musical
profesional.
Ausentarse de la difusión y
grabar esporádicamente discos es
uno de los caminos más fértiles
hacia el olvido popular. Sin
embargo, el trovador, de
apariencia sosegada, parece
seguro de que, como dejó escrito
el sabio Hemingway, las cosas
son como son y no como deben
ser.
Quintero arrancó aplausos, a lo
largo de la Isla, en los años
80, con una ópera, Donde
crezca el amor, y una
canción, "Corazón y ventana",
entre otras piezas. Cultiva el
teatro musical, y da la
impresión de ser un hombre
sediento de creación.
Cubanow fue a su encuentro, para
conocer cómo piensa el actual
Ángel Quintero sobre música y
otros temas que siempre rodean a
un creador cubano.
¿Estás en una etapa creativa
fecunda?
Desde el momento en que nace,
toda creación es fecunda. Su
proceso es mágico y su tiempo de
vida depende de muchos factores.
Algunas obras resisten el paso
de los años. Otras viven solo
el soplo de una mariposa.
Al principio escribía mucho y
tuve momentos en que componía
hasta dos canciones en un mismo
día. Con los años pienso que ido
madurando y, por eso, ahora me
tomo mi tiempo. Prefiero la
calidad a la cantidad.
Vivimos un tiempo en el que los
acontecimientos obligan. Todavía
hay mucho por decir y cantar. Si
fecunda es esa vida que nos
rodea, ¿por qué no cantarla? Las
canciones viven a mi alrededor.
Están en la gente. Solo las
escribo y las interpreto.
Dijiste que iniciaste tu disco
Paisano en EE.UU. ¿Lo que
iniciaste allí fueron las
composiciones? ¿Estabas allí
invitado a cantar?
Viví temporalmente en EE.UU.
como también lo hice en
Guatemala y México. Mi ex
esposa, ya fallecida, fue
corresponsal de la cadena
televisiva CNN y por esa razón
tuve que trasladarme un tiempo a
ese país. De la experiencia
surgió el disco Paisano.
La mayoría de sus temas fueron
escritos en las ciudades de
Miami, Alexandria y Washington
D.C. y, aunque no fui invitado a
cantar, lo hice sin que me
invitaran.
Eres un creador versátil,
ambicioso, y a pesar de ser
conocido, y de que algunas de
tus piezas han sido importantes
y muy difundidas en su momento,
no eres de los trovadores
cubanos más populares, incluso
te ausentas de los medios de
difusión durante largos tiempos.
¿Te alejas porque quieres?
Los artistas no se ausentan de
los medios: son los medios
quienes se deben de ocupar y
seguir el trabajo de sus
artistas. A veces ocurre y a
veces no.
En una época se cantaron mucho
mis canciones. He seguido
trabajando y escribiendo.
Trovando aquí y trovando allá.
Viviendo la vida que me toca
como lo haría cualquiera. Si hay
momentos en los que he
desaparecido quizá se deba a
que, por largos períodos, estuve
fuera del país. Pero, ahora
estoy aquí y trabajo.
La Nueva Trova les ha hecho
creer a los jóvenes creadores
que todos pueden hacer poesía y
textos profundos, y además
entendibles y estimulantes. Ha
habido y hay jóvenes trovadores
con una postura muy noble hacia
la canción, pero incapaces de
comunicarse con el público. ¿No
sería saludable, a estas
alturas, intentar desmitificar a
la trova como fórmula perfecta y
única de llegar a la canción
pensante?
La Nueva Trova no solo fue y es
una alternativa, como también lo
puede ser ahora el rap o el
reguetón. La diferencia radica
en que, la misma es continuadora
de una antiquísima tradición que
se remonta al siglo XIX.
Desde sus inicios la trova
siempre ha tenido grandes
exponentes. Sindo Garay, Manuel
Corona, Alberto Villalón,
Rosendo Ruiz, El trío Matamoros,
entre otros muchos grandes cuya
lista sería interminable.
La canción evolucionó, tomó
otras vertientes como el
felling. En ese movimiento
está Angelito Díaz, Portillo de
la Luz, José Antonio Méndez,
Martha Valdés y otros más que
hicieron lo suyo y aún lo
continúan haciendo. Luego
llegaron Silvio, Pablo, Noel,
Vicente y Augusto Blanca. Luego,
junto a ellos, llegamos otros
entre los que me incluyo. Y la
lista sigue y sigue. Cada quien
en su momento y a su hora. La
nómina, por suerte, es extensa.
Pero estoy de acuerdo en que el
lenguaje ha cambiado. Ahora se
escribe más cercano al
periodismo y a la crónica. El
discurso es más directo y no
solamente en Cuba sino en otras
partes. Hay un Serrat, pero
también un Sabina. Sus
propuestas son diferentes, pero
se acercan a un mismo concepto:
la canción inteligente.
Allá los que se crean que pueden
ser “fulanos y menganos”. La
Nueva Trova me ha ofrecido una
alternativa estética dentro de
la música. Alternativa que hice
mía “con todos y para el bien de
todos”, pero sabiendo que soy
yo.
He aprendido a decir mis
canciones y si me pareciera a
alguien solo pudiera ser a:
Ángel Quintero ¡claro que he
tenido influencias!: todos las
tenemos, pero las he ido
limando.
Hasta en los intentos
humorísticos he tratado de
diferenciarme del referente más
cercano que en este caso es
Alejandro García (Virulo).
Él comenzó utilizando la
parodia, el son y la guaracha.
Luego encontró su propio modo de
expresión.
Por mi parte, me he acercado más
hacia el teatro y hacia la
opereta. Dialogo asumiendo cada
personaje con los recursos del
cómic y de los animados. Digo
lo que digo, como lo digo. Trato
de ser yo y cada día me sumerjo
más en la cubanía.
Entre los jóvenes trovadores he
notado ese mismo espíritu. Ellos
buscarán y también encontrarán.
Puede que algunos en mayor
medida y otros en menos. Hay
casos evidentes de
diferenciación y continuidad. No
hace falta citar nombres. Ahí
están.
A lo mejor la Nueva Trova no es
la fórmula perfecta, pero entre
tanta banalidad y
superficialidad en este mundo
que nos rodea, es ella ―y solo
ella― quien me ha ofrecido la
dosis de espiritualidad
necesaria.
Ángel, tu respuesta es
abundante en explicaciones y
diáfana, pero no responde mi
pregunta: te la hago de otra
manera: ¿pertenecer a la Nueva
Trova significa tener talento?
¿Tocar una guitarra y hacer
poesía
―los que lo logran― es lo mismo
que hacer buenas canciones? Me
parece honesto aceptar, de una
vez, que hay quienes no son
trovadores y hacen muy buena
música y letra, como ha habido y
hay ―ahora mismo― trovadores
mediocres, incapaces de sacudir
al oyente.
Siempre han existido grandes
artistas y también otros que,
por el hecho de no ser tan
grandes, dejan de ser
importantes. La mediocridad no
abarca solamente el arte. La
genialidad tampoco. Pertenecer a
la Nueva Trova no significa
necesariamente un título de
talento o una patente de corso.
Más allá de lo que algunos vean
o crean, la Nueva Trova
significa: “una actitud política
y estética ante la canción y la
sociedad”. Para mí. Un
verdadero trovador “es aquel que
vive y sangra con su país y su
cultura esté donde esté”. “Que
ame lo que somos” y “que con su
arte inteligente lo defienda”.
“Algunos le ponen mas amor,
“otros le ponen mas cabeza”
“pero tiene que haber arte”
Lo demás “es irrelevante”.
¿Cuál ha sido tu postura frente
a la canción? Antes de empezar a
escribir los textos, ¿qué te
propones?
Pienso en la idea y la proceso.
Trabajo. Desarrollo melodías y
juego con la guitarra pensando
en ella; cuando me considero
listo, comienzo a escribir el
texto. Muchas veces derivo hacia
otra y me pierdo para
encontrarme en la canción
insospechada que nada tuvo que
ver con aquella primera.
La creación es un laberinto y lo
divino es perderse, pero más aún
encontrarse en el hecho mismo de
la creación. Solo me dejo llevar
por el instinto de mi corazón.
¿Cómo es la difusión de tu
música más allá de La Habana?
No tengo certeza ni forma de
saberlo, pero me consta que, a
veces, mis temas son
transmitidos por la radio
nacional. No obstante, me
gustaría tener una mayor
presencia, ¿de quién depende? No
sé.
¿Cuántas giras nacionales has
hecho?
Varias. Últimamente he
intensificado el trabajo de
giras nacionales. Este año 2008
estuve por las provincias
orientales y el centro del país.
La experiencia fue linda y
enriquecedora y me sirvió para
descubrir a un público renovado
y fiel a mi trabajo. Espero que
se repita. Ojalá.
¿Consumes mucha música
trovadoresca, o escuchas más
otros géneros?
Escucho música de todo tipo; de
la trovadoresca, todo lo que me
cae en las manos y de otros
géneros también. Me gusta el
jazz y la fusión y escucho buen
rock y almaceno en la PC todo lo
que me parece interesante. Soy
un gran consumidor de música
cubana. La bailo poco, pero la
disfruto mucho.
¿Cuáles son tus escritores
favoritos?
Antes leía mucho y desde mi
adolescencia pude crear una
buena base. Me gusta la ficción
y la fantasía heroica: la novela
y el cuento. Cada vez que puedo,
leo buena poesía, pero ―si
tuviera que escoger a dos
autores para guardar sus libros
debajo de mi almohada― me
inclinaría por la poesía de
nuestro José Martí y la fantasía
de Mikel Ende.
¿Qué otras artes consumes mucho?
Además de las culinarias, me
gusta el ballet y el teatro.
Como te gusta el humor, incluso
hacerlo, ¿pudiera saber cuáles
son las cualidades que creas que
debe tener un buen humorista?
Martí decía que el humor y la
sátira deben de ser para la
sociedad como “un látigo con
cascabeles en la punta”. El
humor ―además de entretener y
hacernos la vida más agradable―
debe ser útil para formar y
educar. Debe sembrar lo mejor
que se pueda sembrar en el alma.
Ayudar y no destruir. El humor
tiene que ser constructivo y no
destructivo. Debe ser,
igualmente, ingenioso e
inteligente.
Héctor Zumbado considera que,
para los demás escritores, el
humorista es el huerfanito, el
hermanito al que se mira con
gracia, pero sin considerarlo
mucho, como el caricaturista
para los pintores. ¿Qué opinas?
Zumbado ha sido uno de los
grandes que ha llenado a toda
una generación de hombres y
mujeres con “la pluma de sus riflexiones”.
Es un hombre muy culto que ha
vivido intensamente cada día de
su vida. Los cubanos somos una
raza que agradecemos la sonrisa,
el buen chiste y la ocurrencia
oportuna. Yo no lo veo tan así
como él lo dice: valoro a los
humoristas y a los
caricaturistas que, en apretada
síntesis, reflejan la vida
cotidiana.
¿Tienes algún proyecto a punto
de concluir, o de mostrar?
Claro que sí: el último sueño de
mañana. Pero, además, en breve
saldrán dos nuevas ediciones de
Alma y voluntad y El
Paisano ―remasterizados en
el estudio de Tony
Carreras― con diseños de portada
realizados por dos jóvenes
diseñadores (Katia Hernández y
Enrique Smith).
Me siento muy satisfecho con el
resultado de este trabajo
porque, en gran medida, creo,
resume y capta el espíritu de
esos discos que fueron hechos
hace unos años y que, ahora,
resurgen y se renuevan con nuevo
empaque. Preparo, también, un
nuevo proyecto de disco. |