Año VII
La Habana

22 al 28 de NOVIEMBRE
de 2008

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Ángel Quintero: va y viene como sus canciones

Mario Vizcaíno Serrat • La Habana

 Foto: Alain Gutiérrez

 

De tarde en tarde, Ángel Quintero se aleja de los escenarios y los medios de difusión. Su presencia es como por ciclos. Ahora está pasando por uno fértil, mientras celebra 20 años de vida musical profesional.

Ausentarse de la difusión y grabar esporádicamente discos es uno de los caminos más fértiles hacia el olvido popular. Sin embargo, el trovador, de apariencia sosegada, parece seguro de que, como dejó escrito el sabio Hemingway, las cosas son como son y no como deben ser.

Quintero arrancó aplausos, a lo largo de la Isla, en los años 80, con una ópera, Donde crezca el amor, y una canción, "Corazón y ventana", entre otras piezas. Cultiva el teatro musical, y da la impresión de ser un hombre sediento de creación.

Cubanow fue a su encuentro, para conocer cómo piensa el actual Ángel Quintero sobre música y otros temas que siempre rodean a un creador cubano.

¿Estás en una etapa creativa fecunda?

Desde el  momento en que nace, toda creación es fecunda. Su proceso es mágico y su tiempo de vida depende de muchos factores. Algunas obras resisten el paso de los años. Otras  viven solo el soplo de una mariposa.

Al principio escribía mucho y tuve momentos en que componía hasta dos canciones en un mismo día. Con los años pienso que ido madurando y, por eso, ahora me tomo mi tiempo. Prefiero la calidad a la cantidad.

Vivimos un tiempo en el que los acontecimientos obligan. Todavía hay mucho por decir y cantar. Si fecunda es esa vida que nos rodea, ¿por qué no cantarla? Las canciones viven a mi alrededor. Están en la gente. Solo las escribo y las interpreto. 

Dijiste que iniciaste tu disco Paisano en EE.UU. ¿Lo que iniciaste allí fueron las composiciones? ¿Estabas allí invitado a cantar?

Viví temporalmente en EE.UU. como también lo hice en Guatemala y México. Mi ex esposa, ya fallecida, fue corresponsal de la cadena televisiva CNN y por esa razón tuve que trasladarme un tiempo a ese país. De la experiencia surgió el disco Paisano. La mayoría de sus temas fueron escritos en las ciudades de Miami, Alexandria y Washington D.C. y, aunque no fui invitado a cantar, lo hice sin que me invitaran. 

Eres un creador versátil, ambicioso, y a pesar de ser conocido, y de que algunas de tus piezas han sido importantes y muy difundidas en su momento, no eres de los trovadores cubanos más populares, incluso te ausentas de los medios de difusión durante largos tiempos. ¿Te alejas porque quieres?

Los artistas no se ausentan de los medios: son los medios quienes se deben de ocupar  y seguir el trabajo de sus artistas. A veces ocurre y a veces no.

En una época se cantaron mucho mis canciones.  He seguido trabajando y escribiendo. Trovando aquí y trovando allá. Viviendo la vida que me toca como lo haría cualquiera. Si hay momentos en los que he desaparecido quizá se deba a que, por largos períodos, estuve fuera  del país. Pero, ahora estoy aquí y trabajo. 

La Nueva Trova les ha hecho creer a los jóvenes creadores que todos pueden hacer poesía y textos profundos, y además entendibles y estimulantes. Ha habido y hay jóvenes trovadores con una postura muy noble hacia la canción, pero incapaces de comunicarse con el público. ¿No sería saludable, a estas alturas, intentar desmitificar a la trova como fórmula perfecta y única de llegar a la canción pensante?

La Nueva Trova  no solo fue y es una alternativa, como también lo puede ser ahora el rap o el reguetón. La diferencia radica en que, la misma es continuadora de una antiquísima tradición que se remonta al siglo XIX.

Desde sus inicios la trova siempre ha tenido grandes exponentes. Sindo Garay,  Manuel  Corona, Alberto Villalón, Rosendo Ruiz, El trío Matamoros, entre otros muchos grandes cuya lista sería interminable.

La canción evolucionó, tomó otras vertientes como el felling. En ese movimiento está Angelito Díaz, Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Martha Valdés y otros más que hicieron lo suyo y aún lo continúan haciendo. Luego llegaron Silvio, Pablo, Noel, Vicente y Augusto Blanca. Luego, junto a ellos, llegamos otros entre los que me incluyo. Y la lista sigue y sigue. Cada quien en su momento y a su hora. La nómina, por suerte, es extensa.

Pero estoy de acuerdo en que el lenguaje ha cambiado. Ahora se escribe más cercano al periodismo y a la crónica. El discurso es más directo y no solamente en Cuba sino en otras partes. Hay un Serrat, pero también un Sabina. Sus propuestas son diferentes, pero se acercan a un mismo concepto: la canción inteligente.

Allá los que se crean que pueden ser “fulanos y menganos”. La Nueva Trova me ha ofrecido una alternativa estética dentro de la música. Alternativa que hice mía “con todos y para el bien de todos”, pero sabiendo que soy yo.

He aprendido a decir mis canciones y si me pareciera a alguien solo pudiera ser a: Ángel Quintero ¡claro que he tenido influencias!: todos las tenemos, pero las he ido limando.   

Hasta en los intentos humorísticos he tratado de diferenciarme del referente más cercano que en este caso es Alejandro García (Virulo). Él comenzó utilizando la parodia, el son y la guaracha. Luego encontró su propio modo de expresión.

Por mi parte, me he acercado más hacia el teatro y hacia la opereta. Dialogo asumiendo cada personaje con los recursos del cómic y de los animados.  Digo lo que digo, como lo digo. Trato de ser yo y cada día me sumerjo más en la cubanía.  

Entre los jóvenes trovadores he notado ese mismo espíritu. Ellos buscarán y también encontrarán. Puede que algunos en mayor medida y otros en menos. Hay casos evidentes de diferenciación y continuidad. No hace falta citar nombres. Ahí están.

A lo mejor la Nueva Trova no es la fórmula perfecta, pero entre tanta banalidad y superficialidad en este mundo que nos rodea, es ella ―y solo ella― quien me ha ofrecido la dosis de espiritualidad necesaria. 

Ángel, tu  respuesta es abundante en explicaciones y diáfana,  pero no responde mi pregunta: te la hago de otra manera: ¿pertenecer a la Nueva Trova significa tener talento? ¿Tocar una guitarra y hacer poesía ―los que lo logran― es lo mismo que hacer buenas canciones? Me parece honesto aceptar, de una vez, que hay quienes no son trovadores y hacen muy buena música y letra, como ha habido y hay ―ahora mismo― trovadores mediocres, incapaces de sacudir al oyente. 

Siempre han existido grandes artistas y también otros que, por el hecho de no ser tan grandes, dejan de ser importantes. La mediocridad no abarca solamente el arte. La genialidad tampoco. Pertenecer a la Nueva Trova no significa necesariamente un título de talento o una patente de corso.  Más allá de lo que algunos vean o crean, la Nueva Trova significa: “una actitud política y estética ante la canción y la sociedad”. Para mí.  Un verdadero trovador “es aquel que vive y sangra con su país y su cultura esté donde esté”. “Que ame lo que somos” y “que con su arte inteligente lo defienda”. “Algunos le ponen mas amor,  “otros le ponen mas cabeza” “pero tiene que haber arte” Lo demás “es irrelevante”. 

¿Cuál ha sido tu postura frente a la canción? Antes de empezar a escribir los textos, ¿qué te propones?

Pienso en la idea y la proceso. Trabajo. Desarrollo melodías y juego con la guitarra pensando en ella; cuando me considero listo, comienzo a escribir el texto. Muchas veces derivo hacia otra y me pierdo para encontrarme en la canción insospechada que nada tuvo  que ver con aquella primera.

La creación es un laberinto y lo divino es perderse, pero más aún encontrarse en el hecho mismo de la creación. Solo me dejo llevar por el instinto de mi corazón. 

¿Cómo es la difusión de tu música más allá de La Habana?

No tengo certeza ni forma de saberlo, pero me consta que, a veces, mis temas son transmitidos por la radio nacional. No obstante, me gustaría tener una mayor presencia, ¿de quién depende? No sé. 

¿Cuántas giras nacionales has hecho?

Varias. Últimamente he intensificado el trabajo de giras nacionales. Este año 2008 estuve por las provincias orientales y el centro del país. La experiencia fue linda y enriquecedora y me sirvió para descubrir a un público renovado y fiel a mi trabajo. Espero que se repita. Ojalá. 

¿Consumes mucha música trovadoresca, o escuchas más otros géneros?

Escucho música de todo tipo; de la trovadoresca, todo lo que me cae en las manos y de otros géneros también. Me gusta el jazz y la fusión y escucho buen rock y almaceno en la PC todo lo que me parece interesante. Soy un gran consumidor de música cubana. La bailo poco, pero la disfruto mucho. 

¿Cuáles son tus escritores favoritos?

Antes leía mucho y desde mi adolescencia pude crear una buena base. Me gusta la ficción y la fantasía heroica: la novela y el cuento. Cada vez que puedo, leo buena poesía, pero ―si tuviera que escoger a dos autores para guardar sus libros debajo de mi almohada― me inclinaría por la poesía de nuestro José Martí y la fantasía de Mikel Ende. 

¿Qué otras artes consumes mucho?

Además de las culinarias, me gusta el ballet y el teatro. 

Como te gusta el humor, incluso hacerlo, ¿pudiera saber cuáles son las cualidades que creas que debe tener un buen humorista?

Martí decía que el humor y la sátira deben de ser para la sociedad como “un látigo con cascabeles en la punta”.  El humor ―además de entretener y hacernos la vida más agradable― debe ser útil para formar y educar. Debe sembrar  lo mejor que se pueda sembrar en el alma. Ayudar y no destruir. El humor tiene que ser constructivo y no destructivo. Debe ser, igualmente, ingenioso e inteligente. 

Héctor Zumbado considera que, para los demás escritores, el humorista es el huerfanito, el hermanito al que se mira con gracia, pero sin considerarlo mucho, como el caricaturista para los pintores. ¿Qué opinas?

Zumbado  ha sido uno de los grandes que ha llenado  a toda una generación de hombres y mujeres con “la pluma de sus  riflexiones”. Es un hombre muy culto que ha vivido intensamente cada día de su vida. Los cubanos somos una raza que agradecemos la sonrisa, el buen chiste y la ocurrencia oportuna. Yo no lo veo tan así como él lo dice: valoro a los humoristas y a los caricaturistas que, en apretada síntesis, reflejan la vida cotidiana. 

¿Tienes algún proyecto a punto de concluir, o de mostrar?

Claro que sí: el último sueño de mañana. Pero, además, en breve saldrán dos nuevas ediciones de Alma y voluntad y El Paisano ―remasterizados en el estudio de Tony Carreras― con diseños de portada realizados por dos jóvenes diseñadores (Katia Hernández y Enrique Smith).

Me siento muy satisfecho con el resultado de este trabajo porque, en gran medida, creo, resume y capta el espíritu de esos discos que fueron hechos hace unos años y que, ahora, resurgen y se renuevan con nuevo empaque. Preparo, también, un nuevo proyecto de disco.
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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