Año VII
La Habana
2008

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Selección de poemas leídos en el concierto
Silvio y nosotros

( Sábado 22 de noviembres , Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau)

El ángel militante 

El ángel descendió sobre aquel país

con su traje de gala, de botones blancos

y sus alas guardadas en un estuche de violín.

Era ángel púber,

sin apenas vello

en los dos o tres lugares requeridos.

El ángel no era supersticioso

y su primera acción fue lanzar puñados de sal

desde lo alto de una escalera.

Al segundo día, recibió una amenaza de expulsión

por haber declarado a la prensa

su apoyo a una huelga de choferes.

 

Y como el ángel era colérico

y la policía le intoxicaba (igual que los mariscos)

rompió en mil pedazos el espejo del emperador

y pidió su ingreso en un partido de izquierda. 

Orlando Alomá


Poema 

El patio de mi casa

llueve en la memoria

y si sólo fuera el animal aposentado

de mi niñez

lo hubiera tenido en cuenta

ocuparía su lugar en los papeles

junto al abuelo

y la mesa donde no fue servido el tío

aunque parecía

un pedazo de pan sin fondo.

Quizás sería mejor comparar

los ruidos de los techos

de madera

la prematura tapa

y le vendería la baraja.

No quiero asunto con la muerte. 

Sigifredo Álvarez Conesa 


Las cosas de la vida
                                    A Nogueras 

Resulta que de pronto

Ud. no calza el dos y medio

ni juega a los escondidos con las niñas y los niños

Resulta que de pronto

se pone a jugar a los ceritos con la vida

y la melancolía comienza a poner huevos en su pecho

Resulta que tiene que inventar

el himno individual de su cuerpo

y sus pies sabihondos lo llevan a situaciones   

lezamianas y lo miran como flota

Resulta que ya no le paga un peso a una puta

para que le haga de todo

inclusive que haga el papel de romántica

Resulta que el viejo que lo lanzó a la vida

se duerme con la radio a toda voz

y se entretiene en boberías

y la vieja no oye cuando tocan a la puerta

y su corazón hermoso se le va quedando sin aire

Resulta que un día de estos

se queda solo con su nombre propio

y su biografía de tronao a toda costa

Resulta que Ud. no se acerca ni a lo bonito        

y su bolsillo honrado no cesa de zozobrar

y la mujer no le quiere entregar

sus dos bolsas cariñosas de las tardes

y anda por ahí con su horcón mayor lleno de hasta cuándos

tirándoles burbujas alcohólicas a las estatuas

Resulta que la humanidad reclama insumos

y Ud. no debe quedarse ahí mirando como se le caen

las hojas de parra a los malos y los buenos

Resulta que tiene que salir a escena

sabiendo que la escenografía es pasajera

y que la sonrisa que Ud. escondió por años

será desvelada de un momento a otro

Resulta que va a salir a escena

con la manía de vivir o morir a ratos

no con su papalote

no con su tiraflechas

no con su cuchilla que descuartizó

a más de una lagartija

sino como un hombre de estos tiempos

con sus monstruos acabados de domesticar

Resulta que Ud. entendió a Perrault

y ahora tiene que entender a Marx y su comitiva

y a las cosas que no explicaron Marx ni Perrault

Resulta que Ud. salió a escena y fue registrado

Tiene que ver de que manera

Ud. cuaja en esta vida

sin molestarse demasiado. 

Iván Gerardo Campanioni  


Elogio de la locura

 

Los locos  esos amorosos personajes

conocieron siempre las bondades de la lluvia

en el asfalto  la claridad en la botella

el brillo extraordinario de los ojos

los locos echaron a andar alguna vez el universo

se detuvieron raramente para observar los progresos

        alcanzados

fueron amistosos y rebeldes como nadie

amaron a pesar  a mansalva y a destiempo

fueron impresionantes  enormes o mínimos  los locos

fueron pacíficos pero libraron guerras y conflictos

        parciales

liberando finalmente al hombre del hombre

        su enemigo de siempre

los grandes locos conocieron los misterios de la música

la pasión de los poetas  comprendieron a los hombres

        que manchaban lienzos hasta el alba

o fueron los hombres que manchaban lienzos hasta el alba

los locos  a través de miles de milenios salieron

        de las cuevas

habitaron las casas y ahora fabrican edificios

y vuelan en dirección a los astros  a veces

los locos mueren impresionantemente ante los fusiles

        enemigos

dando gritos que sin duda vivirán más que ellos  los locos estos

        ―fabulosos―

que prenden fuego en los cuatro costados del planeta

los grandes locos  los buenos locos

estos amorosos personajes

conocimos siempre las bondades de la lluvia 

Víctor Casaus


Que se quede tranquila esa mujer  

Que se quede tranquila esa mujer

Porque estoy mirando su rostro

Con fines poéticos

 

Que se quede quieta

Tranquila porque ella es la culpable

No de todos mis quebrantos ni de todas mis angustias

Yo era un tipo tranquilo y no fumaba tanto

Ayer yo era un creyente de la soledad

Que era la puerta más para salir que para entrar

Que quede muda acaso

Sin decir esta boca es mía

Porque lo voy a decir aquí por ella

 

Que se quede sin mover una palabra

Y así dé la impresión este poema

Que cuando sé ella se acerca

Lo que a mí me pertenece es su boca que no dijo

Absolutamente nada 

Félix Contreras


Canto por primera vez a mi padre 

Viejo

cómo me hubiera gustado decirte

tus palabras, cubicar

contigo el tiempo que vivimos, retratarnos,

ir a Galarraga, cambiar en una esquina de zapatos,

y hacer y coordinar de a viaje la ternura.

Eso sí,

Nada de que tú pagues la comida y el compartimiento,

Nada de que quieras darme un abrazo en el espíritu;

tú sabes que no creo en esas cosas.

Lo que sí quiero, viejo,

Es que andemos un rato respirando

juntos

para yo darle rienda suelta

a mis papeles,

a la camisa del domingo

y a todo un montón de chucherías. 

Froilán Escobar


No voy a silenciarme 

Absolutamente nada callaré a mi interlocutor

No voy a silenciarme hoy velando por mañana

para acoquinarme mañana por pasado

No voy a vivir en indigencia por temor a la indigencia

Diré  lo aclaro nuevamente hasta el último resquicio

(Tal vez luego aconseje otra cosa a mi hijo

y él me lleve la contraria). 

Félix Guerra 


Algunos prefieren quemarse 

Algunos prefieren quemarse

en el plasma de la revolución.

Otros economizan sus fuerzas,

olvidan a los muertos

en la fiesta de los vivos.

No es que yo crea que vivir

sea fácil ni difícil,

no soy quién. Pero creo

que la sociedad está dividida

en tres grandes clases:

Los explotadores.

Los que se queman.

Los que no prefieren quemarse. 

Jorge Fuentes 


HALT 

La artillería israelí sigue cañoneando

campamentos de refugiados palestinos

en el Sur del Líbano

(De la prensa) 

Recorro el camino que recorrieron 4 000 000 de espectros.

Bajo mis botas, en la mustia, helada tarde de otoño

cruje dolorosamente la grava.

Es Auschwitz, la fábrica de horror

que la locura humana erigió

a la gloria de la muerte.

Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de nuestra época.

Y ante los edificios desiertos,

ante las cercas electrificadas,

ante los galpones que guardan toneladas de cabellera humana,

ante la herrumbrosa puerta del horno donde fueron incinerados

padres de otros hijos,

amigos de amigos desconocidos,

esposas, hermanos,

niños que, en el último instante,

envejecieron millones de años,

pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó,

pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión,

que estupefactos, desnudos, ateridos

cantaron la hatikvah en las cámaras de gas;

pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino

desde las colinas de Judea

hasta los campos de concentración del III Reich.

Pienso en ustedes

y no acierto a comprender

cómo

olvidaron tan pronto

el vaho del infierno.

 

Luís Rogelio Nogueras (La Habana, 1945-1985)

Auschwitz-Cracovia,  octubre 21 de 1979


Infancia

Los niños, allá afuera

gritan, despedazan el césped,

ambicionan la esfera musculosa para patearla;

se escurren entre cercas, se golpean,

se abrazan fuera del tiempo

como si con eso entrelazaran los continentes.

 

Los niños, allá afuera

les van creciendo el corazón a travesuras,

a rasguños, a reírse de los mayores,

y se sienten felices de tirotear los pájaros. 

Antonio Conte


La bienvenida 

Sea pues

bien llegada la verdad con arma larga. 

Que son meras cuestiones habladas

los sucesos del último tiempo,

que no es un llanto inútil

lo que transcurre día a día.

Que sistemáticamente

levantamos  todo lo oculto.

Que hemos mostrado el camino,

que hemos enseñado donde cada cual

puede encontrarse,

y todo lo demás se lleva dentro,

y todavía se teme, y todavía

a veces no se puede.

Y todavía esta costumbre inveterada

de fingirnos, nos pega en el cuerpo.

Sea pues

bien llegada la palabra desnuda.

Que este silencio no roto vestido de miedo,

cese en su función.

Que la mano llorosa que tiendo

sepa tu idioma,

que el hombre no sea su enemigo

y no se persiga,

que todo lo que nos desborda mutuamente

sea confesado,

que no vague más en la ciudad abarrotada

solo. 

Sea pues,

repito,

bien llegada la palabra desnuda. 

José Yanes 


El huracán y la palma

                (Sindo Garay) 

En el principio

fue la miseria en la provincia,

el hambre que trataba

de engañarse con una canción,

aprendida en la guitarra de Pepe Sánchez.

Los trabajos más increíbles, la talabartería,

maromas en el circo de la vida.

El huracán zumbando

sobre su cabeza genial,

premonición de furias y derrumbes. 

Luego el viaje

al esplendor capitalino,

el cambio de saquito

raído

por la guayabera blanquísima.

De inmediato las noches de canto

en cines y parques,

trova que nacía

bajo el sombrero retratado por Chinolope. 

Y frente a los años,

desafiando lluvias y ciclones,

haciendo maromas sobre la miseria

y el miedo,

su canción, como una palma

erguida. 

Helio Orovio


Canta 

Canta, canta sin miedo.

Canta, que tienes en tu voz

el sonido de todos los desastres.

Canta que tus manos se han hecho

de alegría y dolor y tierra de tu tierra.

Como que has conocido las mañanas deslumbrantes

        de Oriente

y la niebla, blanca, envolviendo el palmar

y el golpe desolado del Caribe sobre la costa.

Canta, que tienes en tu alma polvo de todas las ciudades

y en los ojos, el inagotable deseo de las gentes de tu país

y has aprendido las antiguas canciones de tu pueblo

y has amado perdidamente, y te han amado.

Canta, que creciste en mitad de ese rayo

Que arrasó la injusticia del pecho de la patria.

Canta, que hasta la muerte vive junto a ti.

 

No le entregues la voz a los malos poetas,

abre la  boca y canta, canta, canta. 

Guillermo Rodríguez Rivera 


Che 

Che, tú lo sabes todo,

los recovecos de la Sierra

el asma sobre la yerba fría,

y hasta de qué se hacen

los frutos y las yuntas

 

No es que yo quiera darte

pluma por pistola

pero el poeta eres tú 

Miguel Barnet 


A un muchacho

 

Entre la espuma y la marea

se levanta tu espalda

cuando la tarde ya

iba cayendo sola.

 

Tuve tus ojos negros, como hierbas,

entre las conchas brunas del Pacífico.

 

Tuve sus labios finos

como una sal hervida en las arenas.

 

Tuve, en fin, su barbilla de incienso

bajo el sol.

 

Un muchacho del mundo sobre mí

y los cantares de la Biblia

modelaron sus piernas, sus tobillos

y las uvas del sexo

y los himnos pluviales que nacen de su boca

envolviéndonos sí como a dos nautas

enlazados al velamen incierto del amor.

 

Entre sus brazos, vivo.

Entre sus brazos duros quise morir

como un ave mojada. 

Nancy Morejón 


Arte poética

 

El día treinta y uno de agosto de mil novecientos sesenta y cuatro

el señor Ezequiel Sotomayor

leyó en la segunda página de Revolución el texto siguiente:

“Este río, como todos los anteriores y los que pasaríamos después

estaba crecido”.

 

Hecho esto dobló el diario

y comparó mentalmente lo anterior

con los versos de cierto poeta de decimoquinta fila,

consultó con temor su sensibilidad

y para asegurar su juicio hizo llamar

a su joven sobrina que estudiaba Letras.

 

Escrutaron minuciosamente ambos escritos;

se decidieron por el texto del periódico. 

Domingo Alfonso

 

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La Habana, Cuba. 2008.
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