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El Teatro Auditorium Amadeo
Roldán fue el espacio escogido
por los jóvenes músicos Aldo
López-Gavilán Junco y Harold
López-Nussa para agasajar a un
público ávido de buena música
que se congregó allí en espera
de un Concierto a dos pianos,
caracterizado de principio a fin
por un despliegue total de
virtuosismo y dominio del
instrumento.
Por primera vez, tras largos
años de estudio, entrega al arte
y la cultura y no pocos premios,
estos jóvenes instrumentistas
organizaron un concierto en
conjunto donde pudieron
interpretar algunas de las obras
más reconocidas de su
repertorio, marcadas cada una de
ellas por la imbricación de
elementos clásicos, jazzísticos
y populares, la calidad
interpretativa y la complejidad
en las partituras.
Harold López-Nussa, graduado del
nivel medio de música en el
Conservatorio Amadeo Roldán, ha
obtenido, entre muchos otros
premios, los de Mejor
interpretación y del Público del
séptimo concurso organizado por
el Festival de Jazz de Montreux.
Además, ha compartido escenario
con personalidades de la talla
de Chucho Valdés, Elmer Ferrer y
Omara Portuondo y ha
representado la cultura cubana
en otras latitudes: Suiza,
Alemania, Francia, EE.UU.,
figuran en el listado de países
que han podido disfrutar de su
arte.
Aldo, por su parte, procedente
de una de las familias
emblemáticas de la cultura
cubana, hijo de Guido
López-Gavilán y Teresita Junco,
ha obtenido numerosos premios en
concursos nacionales e
internacionales. Dentro de su
discografía resaltan Talking
to the universe, Cuadros
de una exposición y En el
ocaso de la hormiga y el
elefante, que le mereció el
Gran Premio Cubadisco 2000.
La apertura de la noche estuvo a
cargo de Harold, quien con la
interpretación de la pieza
“Herencia” rindió homenaje a
todos aquellos que participaron
de algún modo en su formación
como músico, pero muy
especialmente la dedicó al
recientemente fallecido Harold
Gramatges, maestro de maestros
que constituyó un puntal
determinante en su vocación y
amor por la música.
Sin dudas, uno de los momentos
más esperados por la audiencia
que allí se reunió fue el
“Diálogo” entre los pianistas.
Durante aproximadamente cinco
minutos la improvisación cobró
protagonismo logrando un empaste
perfecto entre ambos sin dejar
de lado la estética que los
distingue como artistas.
En una noche llena de la
distinción que otorgan el
talento y la sencillez, se sumó
a la festividad en que devino
este concierto Ruy Adrián López-Nussa,
hermano de Harold, que intervino
en la interpretación de "La
jungla" haciendo gala de su
temprana pero sólida calidad
como percusionista y demostrando
la complicidad existente entre
los músicos, que lograron hacer
de la noche una “descarga” por
todo lo alto.
Así, entre acordes y
sentimientos, transcurrieron
piezas como "E'cha", "El pájaro
carpintero" y "Bossita rica",
resaltando todas por lo personal
del desempeño y por la
fluctuación rítmica que hacía de
cada intervalo un crisol de
impulsos y circunstancias.
Para cerrar, "De princesas,
castillos y puntos suspensivos",
de Aldito López-Gavilán, se
desdobló en un tejido de
sonoridades bordado a cuatro
manos que como los grandes
finales permitió que nos
lleváramos a casa el buen gusto
del talento joven y el deseo
irrefrenable de que esta
“primera vez” se multiplique por
mil.
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