Hace cincuenta años se sostenía
que en la América Latina de
patio trasero toda rebelión era
imposible o efímera. Parecíamos
una equivocación de la Historia:
repúblicas banana, con políticos
y braceros baratos, donde
Estados Unidos intervenía para
imponer al dictador de turno o
frustrar la esperanza del
momento.
La latinoamericanidad se trataba
como enfermedad vergonzosa, que
a falta de cura se debía
disimular con paños calientes o
reformas. En esta perspectiva
Cuba replantea el tema de la
Revolución.
Ideología revolucionaria
Lo dijo Lenin: No hay Revolución
sin partido revolucionario, no
hay partido revolucionario sin
ideología revolucionaria.
En La Historia me absolverá
planteó Fidel problemas que solo
admitían soluciones radicales.
El desembarco del Granma y la
defensa de Playa Girón son
momentos de definición y no de
reacomodo.
Si el Imperialismo viene por la
fuerza, el pueblo tiene el
derecho legítimo a la fuerza
revolucionaria. La lucha es de
clases, de campesinos contra
terratenientes, de explotados
contra explotadores, de
semicolonizados contra Imperio.
Vencer es expropiar los medios
de producción fundamentales y
desarticular y poner en fuga a
la clase dominante.
Ejército revolucionario
No hay revolución sin ejército
revolucionario. La cubana no
depende de la benevolencia o
tolerancia de fuerzas armadas
conservadoras. Forjó una nueva
milicia radical en lucha contra
una dictadura. El descrédito de
Batista quizá facilitó que la
contienda no fuera tan
prolongada ni sangrienta como la
de Colombia, Nicaragua,
Guatemala, El Salvador o Perú.
El ejército revolucionario se
templó en Playa Girón, la Crisis
de los Cohetes y la lucha en el
Escambray. Pero no son 38.000
efectivos con pertrechos
anticuados lo que ha disuadido a
la primera potencia militar del
mundo. Es la extensión de esa
milicia en más de un millón de
reservistas, incontables Comités
de Defensa de la Revolución y
redes de resistencia lo que hace
imposible asaltar Cuba sin
aniquilar su pueblo en armas.
Ética revolucionaria
No hay sociedad nueva sin Hombre
Nuevo. Más que proponerlo, el
Che lo ejemplificó. Fue el
primero en rechazar privilegios
y hacer trabajo voluntario. Cuba
revolucionaria prohibió los
casinos.
En el socialismo, cada quien
aporta según su capacidad y
recibe según su trabajo. A pesar
de ello, se han filtrado
privilegios y desviaciones; no
parecen ostentosos ni obscenos,
y se trata de corregirlos. Cito
casos que conozco. A la hija de
dos próceres de la Revolución le
faltaba medio punto para ser
admitida en la prestigiosa
Escuela Vocacional Lenin: ni fue
admitida, ni sus padres movieron
un dedo para lograrlo.
Un funcionario manejó indebidas
influencias para instalarle
baños de lujo a su residencia:
fue enjuiciado y condenado. Un
general se implicó en
narcotráfico: fue condenado a
pena capital. Erradicar toda
transgresión es imposible:
sancionar de manera frecuente y
ejemplar se cumple.
Cultura revolucionaria
No hay revolución sin cultura
revolucionaria. Toda rebelión es
anticipada, definida y defendida
por una vanguardia intelectual.
La de Cuba reivindica la
identidad, rescata las melodías
tradicionales y crea formas
musicales inéditas como la Nueva
Trova; con obras maestras en el
cine, en el afiche y sobre todo
en la literatura atrae el
interés europeo sobre América
Latina y facilita la maniobra
editorial del Boom. Cuba
disparó el auge de las
contraculturas en Estados Unidos
y en el mundo.
Hippies y yippies adoptaron
melenas y barbas guerrilleras;
los discriminados negros
lucieron caribeños afros y la
juventud intentó tomar el cielo
por asalto desde Los Ángeles a
París. La Revolución crea
institutos culturales y
multiplica ediciones y
festivales. Por momentos
funcionarios sin brillo
intentaron opacar una cultura
deslumbrante. La opacidad
terminó disolviéndose en su
propia nada.
Los jóvenes cubanos escriben
narrativa mordaz, vitriólica,
sin límites, los documentalistas
son invariablemente críticos, y
creo que el mismo aire de
libertad se respira en todos los
ámbitos de la cultura.
Praxis revolucionaria
En medio de privaciones,
austeridad y racionamientos,
Cuba garantiza para todos
Educación, Salud y Seguridad
Social. Para 2006, tiene 596
médicos por 100.000 habitantes;
la esperanza de vida para los
hombres es de 74,8 años y para
la mujeres de 78,7. Su
bloqueador Estados Unidos tiene
276 médicos por cien mil
habitantes; sus hombres esperan
vivir 74,3 años y sus mujeres
79,9.
Internacionalismo
revolucionario
Toda revolución se afirma en el
plano nacional para postular
principios universales. Cuba
inspiró democracias radicales en
República Dominicana, Panamá,
Chile y Granada, y luchas
armadas en Venezuela, Perú,
Uruguay, Argentina, Bolivia,
Nicaragua, Guatemala, República
Dominicana, El Salvador,
Honduras. La extensión y
duración de tales movimientos
demostró que tenían su propia
dinámica y razón de existir. La
solidaridad con Venezuela le
costó la expulsión de la OEA.
Su insularidad facilitó el
bloqueo del Imperio pero también
evitó la infiltración de contras
que demolió Nicaragua o la de
paramilitares que
progresivamente ocupa Venezuela.
Cuba tuvo un imperfecto apoyo
del bloque socialista; usó los
resquicios de la bipolaridad
para sobrevivir y consolidó su
autonomía, que demostró
sobradamente durante las décadas
negras de la unipolaridad.
Mientras tanto, fue motor
fundamental del movimiento
Tricontinental y vencedora del
racismo en Sudáfrica. Hoy ejerce
la solidaridad con Venezuela,
con los países del ALBA, con el
Tercer Mundo, con la Humanidad.
Solo me queda repetir las
palabras que el presidente Hugo
Chávez Frías me hizo
recientemente el honor de citar,
en el sentido de que el ejemplo
de Cuba "no hay forma de
calcularlo, es una revolución
que fue capaz de crearse a sí
misma y mantenerse como una
llama encendida en el horizonte
oscuro". La caída del
capitalismo que durante medio
siglo se estrelló contra Cuba
disipa la tiniebla. Si Cuba es
posible, otro mundo es
inevitable. |