Año VII
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La mañana del triunfo y los años nuevos

Enrique Sacerio-Garí •  Filadelfia, EE.UU.

 

Mi maestro me enseñó que la historia no se acumula por siglos ni décadas exactas. Cuando un siglo lleva nombre o se habla de una década fundacional sabemos que se trata de un período que no siempre llega a los cien o los diez años y a veces los excede. Pero hay fechas que nos fijan para siempre, secuencias que estremecen las gestas pasadas y los días futuros.

Con 13 años de edad salí a las calles recién baldeadas de año nuevo en Sagua la Grande y sentí que el 1ro de enero de 1959 era el día más feliz de mi vida. Habíamos logrado la victoria contra la dictadura. Con un proceso popular revolucionario quedaron derrotados los modos de dominación. Éramos un pueblo verdaderamente libre y sin miedo, lleno de ansias de paz con justicia. Otro gallo cantaría desde que el sol dio mañana.

En el traspatio de mi casa oí que mi tía gritaba “la paloma voló” por el otro lado de la cerca y supe que se refería a la huída del dictador. La infeliz comparación, producto de la costumbre de velarse las palabras, la corrigió una paloma blanca en La Habana durante el discurso de Columbia. Comenzaba una época gloriosa con el apoyo profundo de la gran mayoría y una política honesta al servicio de los pobres, decidida a alentar los pueblos pequeños.

No cesaron los tiroteos partidistas en las calles de La Habana, pero se equivocan los que señalan el 1ro de enero como el día en que se inicia una guerra civil en nuestra Isla. Fue la fecha de una nueva instancia en la larga lucha que ha de transformarse sin tregua para afianzar la soberanía y la independencia de Cuba, una Cuba que habría de realizar los anhelos de derechos nacionales de los fieles patriotas cubanos de todos los tiempos. Serán los derechos que, como siempre, se conquistan con sacrificios. Era la felicidad de la mañana de los mañanas, la continuación del centenario martiano.

Durante los próximos días sobraba el entusiasmo y no había suficientes costureras para bordar los brazaletes de los que lucharon o se identificaban con los grupos de la causa triunfante. Qué gran Día de Reyes el del 59 cuando Fidel habló pidiendo unión revolucionaria en Santa Clara. Fidel exaltaba al pueblo a “trabajar para hoy y para mañana, para esta generación y para las generaciones venideras”. La estrella marcaba el camino de todo lo difícil que quedaba por hacer, una ruta llena de calvarios, de faltas clásicas de juventud, de excesos de idealismo, y de agresiones externas.

Es indudable que los cubanos hemos sufrido y superado trabajosos contratiempos dentro y fuera de la Isla. Es cierto que han pasado cinco décadas, 50 años. El pueblo cubano ha cumplido sus faenas, ha sido modelo crucificado de resistencia antimperialista y sacrificios innumerables. Los miembros de las generaciones venideras vislumbradas en enero, dentro de Cuba y dispersos por el mundo, deben recoger los mejores frutos de los cambios sociales y reafirmar el camino de la reconciliación y la tolerancia, sin insignias extremistas y atentos siempre a los burdos obstáculos de los que venden a la patria. Se ha de buscar las vías que nos convergen en los años nuevos, mañanas que reiteran la identidad nacional.

La fortaleza de la identidad socialista en el nuevo contexto latinoamericano ya no tiene que inquietarse por ciertas antiguas amenazas regionales ni por las estáticas imágenes del Norte. Ello debe facilitar una dilatada hora de Cuba que cuenta su historia para verse de otro modo, un proceso cada vez más fiel a nuestra verdad. Con los símbolos de la nación y la tradición, la unidad de los cubanos y el texto de la Revolución a la mano, Cuba puede seguir descubriendo su unicidad en un mundo nuevo. De la noche a la mañana no se resuelve todo, pero la primera mañana del 59 funda la fecha que unió a todos los cubanos de buena voluntad, el día de los clarines del triunfo que despertaron un entusiasmo nunca muerto.

                                                                                    Filadelfia, 29 de diciembre de 2008

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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