Año VII
La Habana

17 al 23 de ENERO
de 2009

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Poemas a Luis Marré

 

 

Pasos de cuanto por la lomita

Juana García Abás

 

a Luis Marré
nos comemos la tierra.

L. M. B.
 

                                        Aguazales y estesudestes casas de palma

sobre fango; de caña, en los esteros,

 y de lodo glutinoso, apelmazado

 resucitando chozas (palos entretejidos

con cañas de bruma), sobre el agua.

Padecemos la tierra que nos padece

pesadilla del mejor sueño

(resplandor y virtud): estrapalucio y titubeos.

Presentimos ardides de ánima doble

ante el comportamiento restricto de la luz

¿equívoca elección

al tanteo de la fe?

Corte ubicuo a garganta y alma,

  sin bisectrices ni a la siniestra,

cuando el sino se nos hunde y renace

desde la misma grieta,

abstruso y desmurado por la onda

(¿cuerpo?) que burla y escapa hacia un foso polar 

atravesando campos inestables

hasta que implosiona este reverso del sonido

en su sombra aguijón

y abertura de bífida inocencia

al filo (equilibrio de antípodas)

y exprime cada bulto entre abismos,

pretendiendo olvidar, bajo las mieles,

la persistencia de la cadaverina

en las fórmulas equívocas del riesgo.

Luego asperjar el ser

con esta desgracia del estar

(vibración y sustancia) coleando,

con techo a tantas aguas

hacia cualquier cauce arrasacaminos

 andaribeles de incertidumbre

(ara o pedestal ante la hoz de siega,

o de mortaja) desde el cenital atractor,

al paso variopinto del cuanto

y de cuánto, señor,

nos comamos la tierra.

 

Octavo invierno del siglo XXI.
 



Pérdida del poema de amor llamado "niebla"

Luis Rogelio Nogueras


 

Ayer he escrito un poema magnífico

lástima

lo he perdido no sé dónde

ahora no puedo recordarlo

pero era estupendo

decía más o menos

que estaba enamorado

claro lo decía de otra forma

ya les digo era excelente

pero ella amaba a otro

y entonces venía una parte

realmente bella donde hablaba de

los árboles el viento y luego

más adelante explicaba algo acerca de la muerte

naturalmente no decía muerte decía

oscura garra o algo así

y luego venían unos versos extraordinarios

y hacia el final

contaba cómo me había ido caminando

por una calle desierta

convencido de que la vida comienza de nuevo

en cualquier esquina

por supuesto no decía esa cursilería

era bueno el poema

lástima de pérdida

lástima de memoria
 


El gran emperador

Carmen Serrano                                           
                                                                                   
                                                                                    A Luis Marré

Ahora que diriges el imperio

de todas las ciudades del poema,

has entrado a la mía, encendiendo hogares,

con la blanca pureza de tu barba.

Quizás no consideras que gobiernas,

que debes visitar los sitios a tu mando,

descubrir grutas para que todos entren

a conquistar la magia cotidiana,

donde los sátiros persiguen náyades

que contemplas si te bañas en el río

después de desmontar tu mula carbonera.

 

Vas tejiendo con hilos de seda las palabras,

luego sales a buscarle sonidos en el aire.

Llegas temprano a despertar las piedras,

a ensanchar las llanuras del silencio

para que se oigan los susurros

con que nombras las flores y llamas mariposas.

Alguien me dijo un día:

estas son las joyitas de Marré.

¡Madre, que edén, cuanta observancia

qué plenitud amena, deliciosa,

le sirve de escondite al Gran Emperador!

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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