Año VII
La Habana
2008

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 CRÓNICAS DE LA REVOLUCIÓN  (15 Parte)
Crónicas de la Revolución 
William Gálvez • La Habana

Las solicitudes de nuevos ingresos no fueron aceptadas por ninguno de los jefes invasores. Sin embargo, más tarde, por recomendación de Concepción, Camilo incorporó a Arsenio Castro Oliva1, conocido por Manín por ser un joven dinámico y con perspectivas de buen combatiente. Fue el práctico de la próxima jornada. Con él ya sumaban 75 los integrantes de la Columna No. 2 Invasora Antonio Maceo.
 
La evidencia de que el enemigo tuvo alguna señal del plan invasor es el siguiente párrafo de un “ASUNTO” , con fecha 5 de septiembre, que el jefe de operaciones del Regimiento 2 de Camagüey envió a su superior:
“Como quiera que se ha podido comprobar que las ratas que operan más allá de los límites con Oriente, algunos han penetrado en territorio de este Regimiento, retirándose posteriormente y otros o en conjunto pretendan hacerlo, me permito sugerirle a esa Superioridad la necesidad de situar emboscadas, responsabilizando a los Jefes de Esc. y Puestos con su instalación y comprobación:

1- Puente principal del Río Sevilla/ 2- Bifurcación del camino que entra en batey de/ la finca “La Federal” y camino Jobabo, (en la/ caña)/ 3- En el Río “Las Cabreras”, camino que conduce/ del batey Melilla, zona del Puerto Manatí, a Aguas/ Nuevas, Zona de Opns de Santa Lucía.”

Es posible que de haber escuchado el informe de Fidel por Radio Rebelde el 18 y 19 del pasado agosto sobre la derrotada ofensiva, el mando batistiano debió sacar ciertas conclusiones de su plan invasor.

Ya atardeciendo, salió la Columna de Che y a continuación, la de Camilo. Luego de unas tres horas de camino, la tropa se detuvo en el bohío de Antonio Recomón. Allí tomaron café y consiguieron animales de monta que aumentaron la caballería de la Antonio Maceo. Continúan la marcha hasta los montes de la finca Santa Ana, a donde arribaron al amanecer del 6. El campamento se encontraba a una hora de viaje —en carro— de Las Tunas y un camino cercano facilitaba el acceso a esa ciudad. Era necesario redoblar las precauciones, pues de ser descubiertos, la situación podría tornarse verdaderamente difícil para los invasores.

Para comprender por qué se tomaron esas medidas, es imprescindible conocer algunas cosas de antes. En aquel lugar se habían repetido las atenciones a los insurrectos que por aquella zona operaban, a pesar de que no era territorio controlado por ellos. Por esa razón fue necesario suspender la salida de los pobladores de los bateyes o de los residentes en las cercanías de los campamentos rebeldes, y los que llegaban quedaban retenidos. A todos se les explicó la razón de tal medida y la entendieron.

CHE: “Septiembre 6.- Al amanecer acampamos en la arrocera “Leonero” donde sentamos las bases de un sindicato obrero que los propietarios jamás han permitido.”
 
En la bodega compraron botas, víveres y otros artículos. Aquel día, en Leonero, Che conversaba con los otros dos médicos cuando de pronto cayó desplomado al suelo. Sus dos interlocutores se llevaron un gran susto, pues consideraron que a su jefe le había pasado algo grave. Por suerte, la caída se produce porque simplemente se había quedado dormido de pie. De la O me contó que se asustaron, creyendo en un infarto cardiaco. Pero lo más relevante de ese momento fue la labor política y la razón de lo que dice Joel en su libro:

“Durante la mañana, el Che le comunicó a los dueños de la arrocera... que tendrían que pagar impuesto al Ejército Rebelde y aumentar el jornal a los obreros. La conversación se desarrolló en términos no muy amistosos, pues plantearon que ya habían pagado impuestos a la tiranía y además varias cosechas habían sido malas y no podían pagar más impuestos, ni aumentar el precio del corte del arroz... El Che les planteó que después podrían conversar y dejó pendiente el asunto.

Desde temprano comenzamos a crear las condiciones para la continuación de la marcha. Una constante era la búsqueda de bestias de monta. Según testimonio de los moradores de la zona, el dueño de la hacienda ordenó que se escondieran los caballos... A partir de ese momento, durante nuestra estancia las relaciones en ese lugar fueron tensas con los terratenientes.

No obstante, por la gestión solidaria de los trabajadores y vecinos del lugar aparecieron algunas bestias, y nuestra permanencia en dicho sitio fue bastante buena.

El Che, al apreciar la situación con respecto al abuso con los obreros, dio orientaciones para que se reuniera a los trabajadores... A las 6:30 de la tarde avisaron...
 
La reunión comenzó refiriéndose el Che a la ayuda que habíamos recibido en aquel lugar por parte de los vecinos; se interesó por los problemas fundamentales de los obreros; preguntó si tenían allí organizado algún sindicato: se les explicó que no, puesto que eran dirigidos únicamente por los patronos; aconsejó entonces que debían constituirlo y les orientó la forma en que podían organizarse, haciendo énfasis en que sería beneficioso para todos los obreros un sindicato que respaldara sus derechos.

En uno de los momentos del diálogo con los trabajadores, estos le plantean al Che que la chapea del dique se estaba pagando muy barata (a 25 centavos la hora). Este les pregunta: ¿si no se chapean los diques, el arroz se quedaría sin cosechar?, y los obreros le responden que sí. Pregunta entonces: ¿si se chapea se da?, vuelven a contestar afirmativamente... El Che les planteó que esa no era la hora de apretar al patrón. Porque si lo apretaban en aquel momento, este no sembraba y quienes sufrirían serían los obreros; entonces enfatizó que la hora de apretarlo sería la hora de la recolección, planteando
¡O me pagas lo que vale, o se te pierde! De acuerdo con los testimonios de los participantes en la reunión, también el compañero invasor Pablo Rivalta (Moisés Pérez), por su conocimiento de las luchas obreras, hizo uso de la palabra...

"...Che habló de los objetivos de la Revolución, e hizo algunas anécdotas de la lucha librada hasta aquel momento, así como también planteó algunos obstáculos que habíamos afrontado durante el tramo recorrido desde la Sierra Maestra.” (Del libro de Joel Iglesia, pp. 117,118.)

En aquella reunión con obreros agrícolas, Che manifestó su decisión y la del MR-26-7 de luchar a favor de los trabajadores de todos los sectores, y también les indicó o lo que deben de hacer y el momento de hacerlo. El jefe guerrillero demostró conocer cómo enfrentarse a los patronos explotadores.

Finalizado el encuentro, comieron y prepararon la marcha. Además de los animales de monta conseguidos, utilizaron dos carretas tiradas por tractores. La vanguardia va a caballo. Con Eduardo Espinosa como guía partieron alrededor de las 20:00 horas. Poco después comenzaron las descargas eléctricas, seguidas de la lluvia.

1 Aparece en la página 216 del libro Camilo, Señor de la Vanguardia como desafecto y condenado a prisión. Pero luego se pudo comprobar que fue un infiltrado y se le reconocieron todos sus meritos públicamente.

Continuará…

 
 

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La Habana, Cuba. 2008.
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