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Las solicitudes de nuevos ingresos no
fueron aceptadas por ninguno de los
jefes invasores. Sin embargo, más tarde,
por recomendación de Concepción, Camilo
incorporó a Arsenio Castro Oliva1,
conocido por Manín por ser un joven
dinámico y con perspectivas de buen
combatiente. Fue el práctico de la
próxima jornada. Con él ya sumaban 75
los integrantes de la Columna No. 2
Invasora Antonio Maceo.
La evidencia de que el enemigo tuvo
alguna señal del plan invasor es el
siguiente párrafo de un “ASUNTO” , con
fecha 5 de septiembre, que el jefe de
operaciones del Regimiento 2 de Camagüey
envió a su superior:
“Como quiera que se ha podido comprobar
que las ratas que operan más allá de los
límites con Oriente, algunos han
penetrado en territorio de este
Regimiento, retirándose posteriormente y
otros o en conjunto pretendan hacerlo,
me permito sugerirle a esa Superioridad
la necesidad de situar emboscadas,
responsabilizando a los Jefes de Esc. y
Puestos con su instalación y
comprobación:
1- Puente principal del Río Sevilla/ 2-
Bifurcación del camino que entra en
batey de/ la finca “La Federal” y camino
Jobabo, (en la/ caña)/ 3- En el Río “Las
Cabreras”, camino que conduce/ del batey
Melilla, zona del Puerto Manatí, a
Aguas/ Nuevas, Zona de Opns de Santa
Lucía.”
Es posible que de haber escuchado el
informe de Fidel por Radio Rebelde el 18
y 19 del pasado agosto sobre la
derrotada ofensiva, el mando batistiano
debió sacar ciertas conclusiones de su
plan invasor.
Ya atardeciendo, salió la Columna de Che
y a continuación, la de Camilo. Luego de
unas tres horas de camino, la tropa se
detuvo en el bohío de Antonio Recomón.
Allí tomaron café y consiguieron
animales de monta que aumentaron la
caballería de la Antonio Maceo.
Continúan la marcha hasta los montes de
la finca Santa Ana, a donde arribaron al
amanecer del 6. El campamento se
encontraba a una hora de viaje —en
carro— de Las Tunas y un camino cercano
facilitaba el acceso a esa ciudad. Era
necesario redoblar las precauciones,
pues de ser descubiertos, la situación
podría tornarse verdaderamente difícil
para los invasores.
Para comprender por qué se tomaron esas
medidas, es imprescindible conocer
algunas cosas de antes. En aquel lugar
se habían repetido las atenciones a los
insurrectos que por aquella zona
operaban, a pesar de que no era
territorio controlado por ellos. Por esa
razón fue necesario suspender la salida
de los pobladores de los bateyes o de
los residentes en las cercanías de los
campamentos rebeldes, y los que llegaban
quedaban retenidos. A todos se les
explicó la razón de tal medida y la
entendieron.
CHE: “Septiembre 6.- Al amanecer
acampamos en la arrocera “Leonero” donde
sentamos las bases de un sindicato
obrero que los propietarios jamás han
permitido.”
En la bodega compraron botas, víveres y
otros artículos. Aquel día, en Leonero,
Che conversaba con los otros dos médicos
cuando de pronto cayó desplomado al
suelo. Sus dos interlocutores se
llevaron un gran susto, pues
consideraron que a su jefe le había
pasado algo grave. Por suerte, la caída
se produce porque simplemente se había
quedado dormido de pie. De la O me contó
que se asustaron, creyendo en un infarto
cardiaco. Pero lo más relevante de ese
momento fue la labor política y la razón
de lo que dice Joel en su libro:
“Durante la mañana, el Che le comunicó a
los dueños de la arrocera... que
tendrían que pagar impuesto al Ejército
Rebelde y aumentar el jornal a los
obreros. La conversación se desarrolló
en términos no muy amistosos, pues
plantearon que ya habían pagado
impuestos a la tiranía y además varias
cosechas habían sido malas y no podían
pagar más impuestos, ni aumentar el
precio del corte del arroz... El Che les
planteó que después podrían conversar y
dejó pendiente el asunto.
Desde temprano comenzamos a crear las
condiciones para la continuación de la
marcha. Una constante era la búsqueda de
bestias de monta. Según testimonio de
los moradores de la zona, el dueño de la
hacienda ordenó que se escondieran los
caballos... A partir de ese momento,
durante nuestra estancia las relaciones
en ese lugar fueron tensas con los
terratenientes.
No obstante, por la gestión solidaria de
los trabajadores y vecinos del lugar
aparecieron algunas bestias, y nuestra
permanencia en dicho sitio fue bastante
buena.
El Che, al apreciar la situación con
respecto al abuso con los obreros, dio
orientaciones para que se reuniera a los
trabajadores... A las 6:30 de la tarde
avisaron...
La reunión comenzó refiriéndose el Che a
la ayuda que habíamos recibido en aquel
lugar por parte de los vecinos; se
interesó por los problemas fundamentales
de los obreros; preguntó si tenían allí
organizado algún sindicato: se les
explicó que no, puesto que eran
dirigidos únicamente por los patronos;
aconsejó entonces que debían
constituirlo y les orientó la forma en
que podían organizarse, haciendo énfasis
en que sería beneficioso para todos los
obreros un sindicato que respaldara sus
derechos.
En uno de los momentos del diálogo con
los trabajadores, estos le plantean al
Che que la chapea del dique se estaba
pagando muy barata (a 25 centavos la
hora). Este les pregunta: ¿si no se
chapean los diques, el arroz se quedaría
sin cosechar?, y los obreros le responden
que sí. Pregunta entonces: ¿si se chapea
se da?, vuelven a contestar
afirmativamente... El Che les planteó
que esa no era la hora de apretar al
patrón. Porque si lo apretaban en aquel
momento, este no sembraba y quienes
sufrirían serían los obreros; entonces
enfatizó que la hora de apretarlo sería
la hora de la recolección, planteando
—¡O me pagas lo que vale, o se te
pierde!—
De acuerdo con los testimonios
de los participantes en la reunión,
también el compañero invasor Pablo Rivalta (Moisés Pérez), por su
conocimiento de las luchas obreras, hizo
uso de la palabra...
"...Che habló de los objetivos de la
Revolución, e hizo algunas anécdotas de
la lucha librada hasta aquel momento,
así como también planteó algunos
obstáculos que habíamos afrontado
durante el tramo recorrido desde la
Sierra Maestra.” (Del libro de Joel
Iglesia, pp. 117,118.)
En aquella reunión con obreros
agrícolas, Che manifestó su decisión y
la del MR-26-7 de luchar a favor de los
trabajadores de todos los sectores, y
también les indicó o lo que deben de
hacer y el momento de hacerlo. El jefe
guerrillero demostró conocer cómo
enfrentarse a los patronos explotadores.
Finalizado el encuentro, comieron y
prepararon la marcha. Además de los
animales de monta conseguidos,
utilizaron dos carretas tiradas por
tractores. La vanguardia va a caballo.
Con Eduardo Espinosa como guía partieron
alrededor de las 20:00 horas. Poco
después comenzaron las descargas
eléctricas, seguidas de la lluvia.
1 Aparece en la página 216 del libro
Camilo, Señor de la Vanguardia como
desafecto y condenado a prisión. Pero
luego se pudo comprobar que fue un
infiltrado y se le reconocieron todos
sus meritos públicamente.
Continuará… |