Las obras que obtuvieron el
Premio Casa de las Américas 2008
fueron presentadas este martes
en la sede de la prestigiosa
institución en La Habana.
La argentina Samanta Schweblin,
quien confesó haberse dedicado a
la literatura porque prefiere
escribir antes que hablar,
decidió que su obra lo hiciera
por ella y leyó “Mariposa” el
cuento más corto del libro de
relatos La furia de las
pestes, premiado en la
modalidad de cuento.
Otro tanto hizo su coterránea
Laura Yasán, Premio de Poesía,
al leer cuatro poemas de la
llave marilyn. Un libro que
tiene la peculiaridad de no
llevar mayúsculas ni siquiera en
el título, pues según su autora:
“yo no pongo mayúsculas ni
ningún signo de puntuación en mi
poética, porque considero que la
poesía debe violentar la
gramática, y mi mayor desafío
consiste en no usarlos”.
Por el Premio de Ensayo se
presentó el título El
etnotexto: las voces del
asombro, del colombiano Hugo
Niño, quien en 30 años de
investigaciones en la Amazonia
pudo constatar que “el proceso
de descolonización en América no
terminó en el siglo XIX, sino
que el colonialismo ha seguido
en otras formas aviesas y
abyectas”.
El estudioso reconoció que
escribió este texto buscando
señas de identidad con las
cuales poder vincularse con
certeza, en tiempos donde la
cultura hegemónica europeizante
aún ejecuta mecanismos de
dominación similares a los de la
colonia con el guiño cómplice de
muchos gobernantes de la región,
pues “nuestro modelo político ha
operado más como una franquicia,
que como un modelo autónomo”.
Fueron presentados, además, la
novela Los dioses viajan de
noche, del haitiano Louis
Philippe D’Alembert y el ensayo
La globalización de la
naturaleza y la naturaleza de la
globalización, del brasileño
Carlos Walter Porto-Gonçalves.
También se hizo el lanzamiento
de tres Premios Especiales que
Casa de las Américas otorga
desde el año 2000 a aquellos
textos que, a pesar de haberse
editado con anterioridad o
pertenecer a autores de otras
regiones, sus temáticas se
centran en el conflicto
latinoamericano. A casi diez
años de creados, los Premios
José Lezama Lima, de poesía;
José María Arguedas, de
narrativa; y Ezequiel Martínez,
de ensayo; se han convertido en
importantes reconocimientos a la
labor de los intelectuales que
posan su mirada en el
continente.
En esta ocasión las obras
reeditadas fueron: En un
abrir y cerrar de ojos, del
destacado poeta chileno de la
llamada Generación Trilce, Oscar
Hahn, también Premio Casa de
Poesía en el año 2006; la novela
El ejército iluminado,
del mexicano David Toscana; así
como el ensayo Elogio de la
diversidad. Globalización,
multiculturalismo y etnofagia,
del doctor en Ciencias Sociales
de origen dominicano y radicado
en México, Héctor Díaz Polanco.
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