Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

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ENTREVISTA CON ROBERTO MÁRQUEZ, JURADO DEL PREMIO EXTRAORDINARIO

Una fuerza que no se puede ignorar

Antonia Vidal • La Habana

Fotos: Cortesía de Casa de las Américas



Profesor de estudios latinoamericanos y caribeños en Mount Holyoke College, Roberto Márquez (Puerto Rico, 1942) es además ensayista, crítico literario, traductor y editor. Su labor como Jurado para el Premio Extraordinario de Estudios sobre los Latinos en los EE.UU. está sustentada por numerosas publicaciones en diferentes capacidades, y en reconocimientos a su labor. Su obra como editor y traductor le valió en 2002 la Medalla Conmemorativa por el Centenario de Nicolás Guillén, por la publicación de colecciones de poesía de Nicolás Guillén, entre ellas, Patria o Muerte: The Great Zoo and Other Poems, Man-Making Words: Selected Poems (with D.A. McMurray) y My Last Name. Ha recibido, entre otros premios importantes, el Premio Antonia Pantoja (2001) de la Pioneer Valley Latino Scholarship Association, que reconoce sus aportes a la educación y al mejoramiento académico del área de los estudiantes latinos, así como su dedicación a la justicia social y el apoyo comunitario. En 2006 fue honrado con el Premio Luis Reyes Rivera por la obra de una vida. Su obra de traducción también cuenta con la edición bilingüe de la antología Latin American Revolutionary Poetry (1974), así como con la edición y traducción de Puerto Rican Poetry: An Anthology from Aboriginal to Contemporary Times (2007), primera colección de este tipo disponible en inglés y Premio de traducción del New England Council of Latin American Studies (NECLAS) en 2008. Acaba de concluir el volumen A World Among These Islands: Essays, Reviews, and Commentaries on Literature, Race, and National Identity in Antillean America.

En su aniversario 50, ¿qué opina del Premio Casa y de su papel como jurado de una competición recién estrenada?

Me he sentido muy honrado y muy agradecido por la invitación, sobre todo por el hecho de que en el  aniversario 50 sea también el año en que inicia el Premio Especial de Estudios de los Latinos en EE.UU. Me da un particular orgullo ser participante en este momento que me parece crucial. Es de gran importancia este reconocimiento a un tema clave dentro de América y el estímulo que seguramente va a darles a estos estudios en los años venideros.

¿Qué importancia tiene este Premio Extraordinario? ¿Abrirá fronteras a las obras escritas en ambas regiones?

No es cierto que haya fronteras, recuerda que la comunidad latina en EE.UU. se remonta, en dependencia de como uno lo enfoque, a los mismos principios del país. La literatura latinoamericana también tiene sus raíces ahí, en el sentido de que, por ejemplo, el mismo Heredia escribe “El Niágara” en Nueva York, donde también fue publicado. Martí estuvo desde el 80 hasta el 95 viajando de un lado a otro del país. O sea, el premio puede ser nuevo, pero la experiencia no lo es. Los contextos han cambiado, pero el tema de la presencia latinoamericana, y en particular la presencia caribeña, en EE.UU., viene de largo.

Lo que sí es algo sin precedentes es que ha cambiado la importancia global de esa presencia en varios sentidos. Primero, en el demográfico: cuántos estamos ahí. Desde ese punto de vista somos el grupo minoritario en aras de ser el más importante, con más potencial de crecer y de obtener importancia política en los años venideros. Me parece que por esa razón no es casual que de repente los países latinoamericanos se van interesando. Por eso digo “reconocimiento”, porque la realidad siempre ha estado ahí. Es ahora que se empieza a reconocer porque los números se hacen insoslayables. Ya no es un problema de EE.UU.: ha sido y sigue siendo un problema de Latinoamérica. En cierto modo la diáspora es un reto para ambos, de distintas maneras y con diferentes énfasis y acentos tal vez, pero igualmente importante. Recordemos que los que salen son los que pueden salir, y que la confección social y el estimulante varían de país en país según sus circunstancias particulares.

El hecho de los latinos en EE.UU. ya no se puede ignorar. Este es un reconocimiento al crecimiento de la conciencia y la articulación que han dado los estudios latinos en sus diversas variantes. Vienen en auge en los últimos 30 años y ya tienen su sitio en EE.UU. Últimamente va expandiéndose también en otros sentidos y me parece que el Premio de Casa de las Américas declare un premio especial y proponga un programa de estudios sobre este tema, consistente y sostenido, es de alta importancia y hay que celebrarlo.

Sin embargo, el premio se circunscribe a estudios académicos...

El premio está despegando y como es de “estudios” actualmente, los géneros de novela, ensayo, poesía, etc., en esta tanda no han podido entrar. No quiere decir que en ocasiones futuras no sea posible. Segundo, la riqueza de esos géneros en EE.UU. hubiera dado un saldo mucho más grande, pero uno empieza modestamente y paso a paso se va lejos.

En sus últimos libros sobre las Antillas y sobre la poesía puertorriqueña, ¿qué importancia tiene la identidad cultural?  

El libro que mencionas sobre la poesía puertorriqueña va a sus orígenes, desde el areito hasta nuestros días. En la presentación de esa rica tradición, porque es una selección, los temas de la articulación y la contestación de lo que es la nación, quién la encarna, cuándo y a base de qué, son los temas principales.

¿Trabaja en algún proyecto nuevo?

Estoy a punto de entregar una colección de ensayos sobre literatura e historia de todo el Caribe, es decir, pancaribeña. Lo he dividido en tres partes: en la primera lo enfoco desde una óptica no balcanizante, es decir, que enfoque el Caribe como un todo histórico-cultural, más allá de sus lenguas. Incluye a Haití y Jamaica, que son parte consustancial del Caribe, además de Puerto Rico, Dominicana y Cuba. Que conste que esos son los países de donde vienen las olas de los emigrantes. La realidad de la emigración es que el grupo históricamente más nutrido y sostenido que ha venido a EE.UU. de las Américas ha sido del Caribe. En el segundo tema me enfoco en asuntos específicamente puertorriqueños, de la literatura tanto en la Isla, como en Nueva York. El último tercio del libro se enfoca en la literatura de países de habla no española como Martinica.

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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