Profesor de estudios
latinoamericanos y caribeños en
Mount Holyoke College,
Roberto Márquez (Puerto Rico,
1942)
es además
ensayista, crítico literario,
traductor y editor. Su labor
como Jurado para el Premio
Extraordinario de Estudios sobre
los Latinos en los EE.UU. está
sustentada por numerosas
publicaciones en diferentes
capacidades, y en
reconocimientos a su labor. Su
obra como editor y traductor le
valió en 2002 la Medalla
Conmemorativa por el Centenario
de Nicolás Guillén, por la
publicación de colecciones de
poesía de Nicolás Guillén, entre
ellas,
Patria o Muerte: The Great Zoo
and Other Poems,
Man-Making Words: Selected Poems
(with D.A. McMurray) y
My Last Name. Ha
recibido, entre otros premios
importantes, el Premio Antonia
Pantoja (2001) de la Pioneer
Valley Latino Scholarship
Association, que reconoce sus
aportes a la educación y al
mejoramiento académico del área
de los estudiantes latinos, así
como su dedicación a la justicia
social y el apoyo comunitario.
En 2006 fue honrado con el
Premio Luis Reyes Rivera por la
obra de una vida. Su obra de
traducción también cuenta con la
edición bilingüe de la antología
Latin American Revolutionary
Poetry (1974), así
como con la edición y traducción
de
Puerto Rican Poetry: An
Anthology from Aboriginal to
Contemporary Times
(2007), primera colección de
este tipo disponible en inglés y
Premio de traducción del New
England Council of Latin
American Studies (NECLAS) en
2008. Acaba
de concluir el volumen
A World Among These Islands:
Essays, Reviews, and
Commentaries on Literature,
Race, and National Identity in
Antillean America.
En
su aniversario 50, ¿qué opina
del Premio Casa y de su papel
como jurado de una competición
recién estrenada?
Me he sentido muy honrado y muy
agradecido por la invitación,
sobre todo por el hecho de que
en el aniversario 50 sea
también el año en que inicia el
Premio Especial de Estudios de
los Latinos en EE.UU. Me da un
particular orgullo ser
participante en este momento que
me parece crucial. Es de gran
importancia este reconocimiento
a un tema clave dentro de
América y el estímulo que
seguramente va a darles a estos
estudios en los años venideros.
¿Qué importancia tiene este
Premio Extraordinario? ¿Abrirá
fronteras a las obras escritas
en ambas regiones?
No es cierto que haya fronteras,
recuerda que la comunidad latina
en EE.UU. se remonta, en
dependencia de como uno lo
enfoque, a los mismos principios
del país. La literatura
latinoamericana también tiene
sus raíces ahí, en el sentido de
que, por ejemplo, el mismo
Heredia escribe “El Niágara” en
Nueva York, donde también fue
publicado. Martí estuvo desde el
80 hasta el 95 viajando de un
lado a otro del país. O sea, el
premio puede ser nuevo, pero la
experiencia no lo es. Los
contextos han cambiado, pero el
tema de la presencia
latinoamericana, y en particular
la presencia caribeña, en EE.UU.,
viene de largo.
Lo que sí es algo sin
precedentes es que ha cambiado
la importancia global de esa
presencia en varios sentidos.
Primero, en el demográfico:
cuántos estamos ahí. Desde ese
punto de vista somos el grupo
minoritario en aras de ser el
más importante, con más
potencial de crecer y de obtener
importancia política en los años
venideros. Me parece que por esa
razón no es casual que de
repente los países
latinoamericanos se van
interesando. Por eso digo
“reconocimiento”, porque la
realidad siempre ha estado ahí.
Es ahora que se empieza a
reconocer porque los números se
hacen insoslayables. Ya no es un
problema de EE.UU.: ha sido y
sigue siendo un problema de
Latinoamérica. En cierto modo la
diáspora es un reto para ambos,
de distintas maneras y con
diferentes énfasis y acentos tal
vez, pero igualmente importante.
Recordemos que los que salen son
los que pueden salir, y que la
confección social y el
estimulante varían de país en
país según sus circunstancias
particulares.
El hecho de los latinos en EE.UU.
ya no se puede ignorar. Este es
un reconocimiento al crecimiento
de la conciencia y la
articulación que han dado los
estudios latinos en sus diversas
variantes. Vienen en auge en los
últimos 30 años y ya tienen su
sitio en EE.UU. Últimamente va
expandiéndose también en otros
sentidos y me parece que el
Premio de Casa de las Américas
declare un premio especial y
proponga un programa de estudios
sobre este tema, consistente y
sostenido, es de alta
importancia y hay que
celebrarlo.
Sin embargo, el premio se
circunscribe a estudios
académicos...
El premio está despegando y como
es de “estudios” actualmente,
los géneros de novela, ensayo,
poesía, etc., en esta tanda no
han podido entrar. No quiere
decir que en ocasiones futuras
no sea posible. Segundo, la
riqueza de esos géneros en EE.UU.
hubiera dado un saldo mucho más
grande, pero uno empieza
modestamente y paso a paso se va
lejos.
En sus últimos libros sobre
las Antillas y sobre la poesía
puertorriqueña, ¿qué importancia
tiene la identidad cultural?
El libro que mencionas sobre la
poesía puertorriqueña va a sus
orígenes, desde el areito hasta
nuestros días. En la
presentación de esa rica
tradición, porque es una
selección, los temas de la
articulación y la contestación
de lo que es la nación, quién la
encarna, cuándo y a base de qué,
son los temas principales.
¿Trabaja en algún proyecto
nuevo?
Estoy a punto de entregar una
colección de ensayos sobre
literatura e historia de todo el
Caribe, es decir, pancaribeña.
Lo he dividido en tres partes:
en la primera lo enfoco desde
una óptica no balcanizante, es
decir, que enfoque el Caribe
como un todo histórico-cultural,
más allá de sus lenguas. Incluye
a Haití y Jamaica, que son parte
consustancial del Caribe, además
de Puerto Rico, Dominicana y
Cuba. Que conste que esos son
los países de donde vienen las
olas de los emigrantes. La
realidad de la emigración es que
el grupo históricamente más
nutrido y sostenido que ha
venido a EE.UU. de las Américas
ha sido del Caribe. En el
segundo tema me enfoco en
asuntos específicamente
puertorriqueños, de la
literatura tanto en la Isla,
como en Nueva York. El último
tercio del libro se enfoca en la
literatura de países de habla no
española como Martinica. |