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Alfredo Grimaldos podría ganarse
el título de unos de los
periodistas e investigadores más
polémicos de España de los
últimos tiempos. Licenciado en
Ciencias de la Información por
la Universidad Complutense de
Madrid, ha publicado títulos
como Contra el Pacto de la
Moncloa, La sombra de Franco en
la transición y Zaplana, el
brazo incorrupto del PP. Además
ha sido redactor de los diarios
Liberación y La Tarde de Madrid
y dirigió la revista Área
Crítica. Ha escrito numerosos
artículos relacionados con
distintos aspectos de la
Transición en revistas como
Interviu, Actual, Motivos de
Actualidad o Artículo 20, desde
1990 es colaborador de El Mundo
y crítico flamenco de este
diario, algo que a muchos
pudiera parecer contradictorio
pero que a él le parece muy
natural, porque “soy un
personaje popular enraizado en
mi barrio y en mi cultura”.
El autor español desarrolla en
su libro la idea de que la CIA
entró en España al final de la
II Guerra Mundial y apostó por
Franco en primer lugar por la
ubicación geográfica de la
península Ibérica, y en segunda
instancia porque Franco, a pesar
de ser un dictador, les ofrecía
más garantías que las
democracias de Francia o Italia.
Luego, según la investigación,
intervinieron en la Transición
refundando el Partido Socialista
Obrero de España en el 74, en
Suresnes y convirtiendo a Felipe
González en una alternativa
controlada. Es este texto,
publicado por el sello editorial
Ciencias Sociales, el que trae
en Alfredo Grimaldos a la XVIII
Feria Internacional del Libro de
La Habana.
Esta es la primera edición
internacional de La CIA en
España y usted ha resaltado
el hecho de que se haga en Cuba,
un país con una sensibilidad
especial sobre el tema de la
relación con la CIA, por todo lo
que ha significado en estos 50
años para los cubanos…
De hecho cuando me enteré que
Ciencias Sociales estaba
interesado en el libro, para mí
fue una alegría enorme, que
efectivamente estos trabajos se
hacen para que lleguen al
público, digamos a sus
destinatarios naturales. En
España tuvo muchas dificultades
de difusión, tuvo bastante
boicot en los medios de
comunicación, poco a poco
intentamos ir rompiendo ese
telón que siempre se pone a los
libros que resultan incómodos,
porque como decía en la mesa
redonda en televisión, la
libertad de expresión y la
pluralidad informativa en España
es una entelequia, quiero decir
que eso es una consigna que no
existe en la práctica, en todos
los temas de fondo, económicos,
políticos, de sumisión al
imperio, los grandes medios de
comunicación coinciden, o sea,
que pueden tener sus roces entre
unos y otros por el reparto del
pastel, pero en este caso cuando
lo que se cuestiona es esa
supuesta transición modélica y
pacifica del franquismo a la
democracia o a eso que tenemos
en España, ahora, ir dándole la
vuelta, pues no encuentras donde
te cobijen informativamente. Yo
sabía que aquí en Cuba, aunque
hablo de personajes que quizá
aquí unos serán conocidos, otros
no sonarán mucho, pero digamos
que todo lo que es el
planteamiento, la red, la trama,
cómo mueven los hilos, cómo
consiguen manejar a los
políticos y cómo dirigen y
tutelan todo el proceso, es
ilustrativo y de alguna manera,
el pueblo cubano que tiene una
cultura política grande y sobre
todo ha sufrido la agresión y la
sigue sufriendo, de EE.UU. y de
su servicio de información
durante todo este tiempo, está
especialmente preparado para
entender lo que yo contaría
aunque algunos nombres y
personajes, digamos que no
resulten familiares.
Es coherente este
cuestionamiento de la democracia
y la libertad de información
proveniente de alguien como
usted que ha sufrido la censura
en carne propia, empezando por
el libro de Zaplana, retirado de
El corte inglés…
El libro de Zaplana, como ha
dicho mi compadre Carlos Tena,
lo retiraron de El corte inglés
de forma fulminante por
presiones del biografiado, pero
no solo eso, o sea, ya teníamos
concebidas salas en centros
importantes para hacer las
presentaciones y en el último
momento nos levantaron de ahí y
no pudimos presentarlos. Pero no
solo eso, la censura viene
además complementada, tal como
está establecido el sistema
judicial ahí, es decir,
personajes que tienen mucho
dinero te pueden acosar
jurídicamente y aniquilarte
aunque no ganen el pleito,
simplemente te arruinan; es
decir, que para Zaplana ―que
ahora de asesor en una empresa
pública privatizada sin hacer
absolutamente nada le regalan
100 millones de euros al año―
ponerme a mí ―que estoy siempre
en la cuerda floja― un pleito,
sería muy fácil.
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También usted estuvo entre el
equipo de investigación de la
serie de televisión Crónica
de una Generación que
tampoco salió.
No, no salió. Eso se hizo en los
años 2001 y 2002 y ahí se
entiende también cómo funciona
este tinglado, la serie la hizo
El Mundo Televisión, que
está vinculada al diario El
Mundo en el que yo todavía
sigo siendo crítico de flamenco.
Se puso en marcha el
departamento de televisión y en
aquella época Antena 3 ―una gran
cadena de televisión― estaba en
manos de Telefónica, el
director de Telefónica y
el director de El Mundo
eran amigos y se empezó a
trabajar en una serie muy
ambiciosa, con bastante dinero,
y el dinero para hacer un
trabajo de investigación en
España es fundamental, pues
debes moverte mucho, tienes que
dedicarle mucho tiempo, viajar.
Si aparece un personaje extraño
a lo mejor hay que darle lo suyo
para que cante, y trabajamos con
todo tipo de facilidades y a lo
grande.
Quienes estábamos en el equipo
de investigación éramos
periodistas con años de
experiencia y conseguimos
algunas cositas interesantes. En
el montaje que se hizo en la
propia productora, quitaron lo
que más molestaba, pero todavía
quedaban cosas, entonces se lo
presentaron al director de los
informativos de Antena 3 —que
era un anticubano y un fascista
que se llamaba Ernesto Sáenz de
Buruaga, familiar de un general
golpista del año 36— y cuando él
vio la serie, dijo esto no es
una serie sobre la transición,
es una serie contra la guardia
civil. Siempre recuerdo que en
esa transición “pacífica y
modélica” hubo cientos de
muertos en la calle en
manifestaciones, muchos de ellos
murieron a manos de la guardia
civil, o sea, la guardia civil
en la serie aparece en el golpe
del 23 F del 81, en el asesinato
de tres jóvenes en Almería, en
un montón de matanzas de esos
años. Nosotros no tenemos la
culpa de que maten tanto. Al
final eso que había costado un
dineral, que ya estaba montado,
en 26 capítulos de una hora, los
archivaron y los metieron en
cajón. Esa es la libertad de
expresión.
Muchos “politólogos” actuales
le proponen a Cuba el modelo de
la Transición en España como el
modelo a seguir, pero usted ha
afirmado que esta resultó
finalmente una gran estafa. ¿Qué
opina de estas sugerencias?
La transición española fue una
operación diseñada desde dentro
del propio aparato franquista,
supervisada y dirigida desde más
arriba por los servicios
norteamericanos como cuento en
el libro, pues toda la
transición estuvo siempre
controlada perfectamente por los
franquistas que veían la
necesidad de modernizar el
régimen, de actualizarlo,
blanquearlo, para perpetuarse
ellos en el poder.
Ocurrió que los principales
dirigentes de los partidos de la
oposición se dejaron comprar
enseguida y se encargaron de
desmovilizar a las fuerzas
populares y de desestructurar
todo un movimiento, político,
sindical, vecinal, muy sólido e
importante que se había ido
construyendo en la lucha contra
el fascismo. Entonces la
similitud entre el caso español
y el cubano no tienen nada que
ver, es una pamplina: primero
porque el modelo que se está
vendiendo es mentira, ni fue
pacífica, ni fue modélica ni
nada. Fue una farsa que nos dejó
al rey designado por Franco en
el trono, un rey que no tenía ni
un duro en aquella época, hoy es
una de las principales fortunas
de Europa y lo nombró Franco,
nadie lo ha botado, y 33 años
después sigue él chupando del
bote y toda su familia que ya
son unos cuantos, una
barbaridad.
Usted ha encontrado en Internet
un espacio alternativo para
evadir estas censuras, a su
juicio qué papel desempeña
Internet en estos momentos
dentro de la izquierda mundial,
y la organización de los
movimientos contrahegemónicos.
A mí, periodista de la vieja
escuela, de papel impreso y olor
a tinta, me ha costado meterme
en la historia de Internet, de
hecho sigo sin consultarlo
demasiado, para lo que debería
hacerlo; sigo siendo más de
coger el papel y sentarme a
leer; pero desde luego, mis
libros, empezando por el de
La sombra de Franco en la
transición y todos los
demás. Si no hubiese sido porque
han aparecido ya en la época de
Internet habrían pasado
desapercibidos, sin penas ni
glorias, porque cuando se retiró
mi libro de El corte inglés el
escándalo que se armó en
Internet fue tremendo. Al final
les salió el tiro por la culata,
gracias a todas esas páginas, a
toda esa contrainformación, a
toda esa circulación de
información que se mueve en
ámbitos de izquierda y por
Internet, mi libro se conoció
mucho más.
Yo le debo mucho en ese sentido
a Internet para romper el
bloqueo que me han hecho los
medios informativos oficiales.
Pero con Internet hay que tener
cuidado porque hay mucha
información que no es fiable, lo
digo desde el punto de vista
profesional, como investigador,
como periodista de
investigación, no te puedes fiar
demasiado de Internet, tienes
que contrastar mucho las
fuentes.
¿Pero no cree que en ese
sentido Internet ha heredado
alguno de los problemas de la
investigación y el periodismo,
solo que lo ha ampliado a gran
escala?
Ahora, por ejemplo, en España y
en Europa el periodismo se está
muriendo, está desapareciendo,
en ese sentido soy bastante
catastrofista. Yo tenía un
veterano maestro que decía: el
periodismo son tres palabras:
papel, lápiz y calle. Eso ha
desaparecido, es decir, ahora el
periodismo en España se ha
convertido en estar sentaditos
sin moverse todo el día frente
al ordenador con Internet, sea
bueno, malo o regular,
comunicados oficiales, notas de
prensa y ruedas de prensa; la
información la sacan de ahí y si
sales a la calle siempre hay más
posibilidades de que tu
subjetividad te convierta en un
periodista crítico.
Esto podría significar
también, de algún modo, la
pérdida de la diversidad en las
opiniones.
Eso es clarísimo, dicen que
El País es de izquierda y
El Mundo es de derecha y lo
cierto es que todos son de
derecha. Son periódicos que
defienden los mismos intereses
económicos de distintas bandas,
es decir, que se pegan entre
ellos, pero en el fondo, en lo
fundamental, en lo económico,
política internacional, sumisión
al imperio, en todo, no hay
mucha diferencia entre unos y
otros. El País que se
presenta como un periódico más
progresista, a mi juicio es el
más siniestro, el más
intoxicador, y en el caso de
Cuba y Venezuela el más
beligerante.
¿Cómo se explica en España
este juego de cuerdas donde los
periódicos se presentan como
paladines de la libertad de la
información para luego manejar
la información a su
conveniencia?
Porque la mentira ya está en el
sistema, considerar que el PSOE
(Partido Socialista Obrero de
España) es un Partido de
izquierda y el PP (Partido
Popular) de derecha ya es falso.
El PSOE es un Partido de derecha
que defiende al sistema
capitalista, a los banqueros y a
lo que dicen los yanquis y el PP
también. El PP tiene un
componente ultraderechista,
herencia sociológica del
franquismo, y es más clerical.
Luego llega José Luis Rodríguez
Zapatero y le da a la iglesia
española ―que es todavía la
iglesia del nacional
catolicismo― más dinero del que
le han dado Franco o Aznar.
Zaplana por ejemplo,
supuestamente es un tipo que ha
sido la bestia, el terrible del
PSOE, cuando era portavoz del
Partido Popular en el
parlamento, tenía al frente al
portavoz del PSOE que era Pedro
Rubalcaba que estaba en el
Ministerio del Interior, luego
los dos se iban a tomar copas al
Palco del Real Madrid, porque
los dos son madrilistas y tan
amigos, es una ópera bufa, una
escenificación para que los
ciudadanos se crean que están
ahí ante dos posibilidades
políticas diferentes,
encontradas, pero ellos son lo
mismo. De hecho Zaplana cuando
lo han defenestrado en el PP por
problemas internos de ellos lo
ha recogido el PSOE, y le han
dado un puesto tremendo con un
dineral en una empresa pública
privatizada.
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¿Qué visión se lleva Alfredo
Grimaldos de la Feria del Libro
de La Habana?
Me ha gustado mucho. Para mí ha
sido impresionante, el recinto
me encanta, pero sobre todo el
ambiente de la gente, ver venir
a las familias enteras con los
niños a pasar el día y sobre
todo el culto al libro que
existe. Me he emocionado, y
hemos hecho muchas fotos, con
los chavalitos y chavalitas
pequeñas que salen entusiasmados
con sus libros, y nada más salir
de los lugares donde se los han
comprado los padres, se sientan
a leer y se quedan enfrascados.
Eso se está perdiendo en España,
valorar la cultura por la
cultura, la formación, el
conocimiento, la propaganda es
tan terrorífica, en el sentido
de que lo único que vale es el
consumo, que se está perdiendo
eso tan fundamental para la vida
y para la convivencia.
Sin embargo, España está
considerada el segundo país en
producción editorial en el
mundo…
Porque se editan miles y miles
de libros pero no se leen
tantos. Sobre todo las nuevas
generaciones leen menos todavía,
además hay una diferencia
tremenda en lo que se lee. A
finales de mayo y principios de
junio será la Feria del Libro en
El Retiro en Madrid, y lo que
más se venden son bestsellers
de valor ínfimo.
Una cosa que nunca cuento es que
yo fui durante ocho años el que
hacía en El Mundo la
lista de los libros más
vendidos, y la hacía con un
sistema que unos sociólogos
amigos míos me contaron cómo
podía funcionar, entonces tenía
50 librerías concertadas y con
un sistema de ponderación si
vendían más o vendían menos,
pues le daba 3 ó 4 puntos, era
una cosa de la cual no me
acuerdo muy bien, después de
tanto tiempo. Casi no me hacía
falta ni que me mandasen las
listas, escuchando la radio,
viendo los periódicos, cuando
uno salía cuatro días seguidos,
pensaba. Esto va a subir 7
puntos. La gente se come lo que
le vendan y eso lo ves. Sin
embargo, aquí la calidad de los
títulos, la selección, el
criterio que hay, es otro mundo. |