Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

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Adiós a George Labica

Un buen amigo de Cuba

Paquita Armas Fonseca • La Habana

 Fotos: Cortesía de la autora

 

Una breve nota en Internet da cuenta de la muerte de George Labica. Ocurrió  el jueves 12 a causa de una hemorragia cerebral. Si el mundo de la información fuera justo, hoy deberían encontrarse múltiples textos, fotos, reportajes refiriéndose al francés que nacido en Toulon, en 1930, dedicó toda su existencia a la lucha contra el capitalismo.

Profesor  emérito de varias universidades francesas, se doctoró en Historia de la Filosofía y en  Letras, ha sido miembro del Centro Nacional de Investigación Científica y también  Profesor Emérito de la Universidad del Pueblo en Pekín.

Se especializó en Filosofía política, incluida la Historia de la teoría marxista y sobre esos asuntos realizó una importante labor docente además de participar en incontables talleres, seminarios, conferencias y congresos de numerosos países.

Militante anticolonialista y antimperialista, fue un conocedor del mundo árabe y luchó con tenacidad por resolver los graves problemas del Oriente Medio, siempre desde la óptica de defender las causas más justas.

En su haber figuran abundantes obras como Democracia y revolución, Teoría de la violencia y La obra de Marx, un siglo después y codirigió el Diccionario del Marxismo.

Precisamente sobre ese cuerpo filosófico aseveró hace algún tiempo: “Yo creo que no hay ningún pensamiento que pueda reemplazar al marxismo para comprender el mundo de hoy, la razón es sencilla, es que ahora nosotros estamos viviendo en el capitalismo como el propio Marx, la estructura permanece, hay modificaciones eso está muy claro, esas modificaciones que son cambios de la manera de la cual la gente se representa la sociedad, se representa la historia; todo eso va a inducir necesidad de modificar las reglas del juego del punto de las doctrinas, entre comillas y de inventar un discurso nuevo, de impulsar mucho más que antes luchas democráticas, no en favor de una democracia ideal, sino de prácticas democráticas concretas, pero el pensamiento que puede analizar la sociedad es el marxismo, no hay otro. El modo de producción no ha cambiado y por otra parte usar las doctrinas, las teorías de la economía política no permiten comprender nada, los economistas en el mundo de hoy son como los curas, vale decir, como profetas son nulos, son incapaces de prever un accidente como la crisis asiática, son como los meteorólogos que te pueden decir el tiempo que pasó ayer pero no el tiempo de mañana, y yo creo que en el mundo de hoy la determinación que parece vulgar, elemental de las relaciones económicas, de la política, de la cultura, etc., es una cosa que no necesita demostración, se impone cada una, cuando falta el trabajo toda la vida del individuo se encuentra modificada, no piensa de la misma manera, no vive, no tiene relaciones sociales con su propia familia, el desempleo provoca ruptura entre padres e hijos, provoca divorcio, etc.”

Al preguntarle si el mundo de hoy es similar al descrito en la obra cumbre de Marx, dijo: “De muchos puntos de vista se puede decir, sin exagerar, que  el mundo de hoy es peor. Los economistas dicen que El Capital es un excelente libro para caracterizar la sociedad del siglo XIX con el trabajo de los niños en Gran Bretaña, dicen que ahora no existe. Esto es mentira, hay centenares de miles de niños que trabajan y hablamos de Gran Bretaña hoy. Por otra parte, Marx no conocía la gente de América Latina que vende sus propios órganos a laboratorios farmacéuticos de EE.UU. para sobrevivir a las necesidades de sus familias. Hay cosas tremendas. Marx no conocía masacres y genocidio en masa como nosotros, en Europa, en África la muerte de millones y millones de seres humanos...”

Para Labica la filosofía tiene un importante desempeño en el mundo de hoy para debatir y estudiar: “Primero, el tema de la democracia como problema de reflexión. Todo es la democracia: las prácticas democráticas siempre como una exigencia permanente, desde los actos más pequeñitos hasta los principios utópicos, yo creo que por ahí podemos defender la vinculación entre esas prácticas en lo concreto y una visión utópica porque ahora se necesita una visión utópica global”.

 Tuve el placer de conocer y entrevistar a Labica en  1995 cuando por el centenario de la muerte de Federico Engels se organizó un encuentro internacional en La Habana. Aquel año era tremendo para nuestro país, pero Labica vino a compartir ideas y regalar solidaridad. En el 2003, cuando atravesamos una guerra mediática sin precedentes también acudió a la cita habanera convocada para hablar de Carlos Marx en el siglo XXI y celebrar el aniversario 145 de su natalicio.

El especialista francés estuvo en Cuba, sin embargo, por primera vez en 1962. Vino a estudiar las experiencias de la campaña de alfabetización, pero cuando trató de aplicarlas en otro país faltaba algo: motivos y amor. 

Uno de los planteamientos más interesantes que le escuché a este investigador es que el socialismo hay que construirlo con alegría, con fiesta, con humor y no disfrazados de bastón y levita.

Cuando lo volví a entrevistar, nueve años atrás, en su español bastante galo, me habló de los criterios esenciales que postula:

“I- El carácter estructural de la violencia es imputable al capitalismo globalizado.

II- El discurso del terrorismo, codificado en ocasión de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en los EE.UU., sirve de legitimación a la voluntad de hegemonía mundial de la superpotencia. Toda tentativa de desarrollo autónomo es desde ahora castigado. Se pretende que el conjunto de los recursos energéticos esté bajo control total de los poderosos. La referencia al Derecho y a las garantías institucionales internacionales desapareció ante la afirmación del viejo derecho del más fuerte. La guerra de agresión a Iraq bastaría para ver la realidad del capitalismo.

III-  El (neo) liberalismo que se jactaba a la caída del muro de Berlín, de traer al mundo a la democracia y prosperidad, ha revelado con rapidez su verdadera naturaleza: crecimiento de las desigualdades, dictadura de los mercados y de las ganancias financieras, autoritarismo político. Enfrente de la nueva etapa capitalista, las otras “alternativas” asimismo han quebrado, no solo en el modelo del socialismo “realmente existente”, también los que se ofrecían como sustitutos del liberalismo y del estalinismo, ya sea socialdemocracia, reformismo o “terceras vías”.

IV- La alternativa revolucionaria se presenta, a pesar de los saltos ideológicos bien sea de derecha o de izquierda, como la única solución posible. Es menester que vuelva al radicalismo de los tiempos de los clásicos marxistas. Conviene insistir fuertemente en el hecho que la democracia representa la vía, los medios y la vialidad del proceso revolucionario. Tal concepto vale para todas las situaciones. Se trata de establecerla, defenderla, mantenerla, extenderla o ampararla. La conciencia de los trabajadores, instruida por la experiencia de las luchas, parece encontrarse en estado de hacer frente a la globalización, que por su lado, ahondó las diferencias y agravó las formas de explotación.

V- Las formas de luchas múltiples, diversas y a veces contradictorias que el capitalismo está suscitando contra las grandes mayorías, conducen a considerar, ante todo, que el cuadro nacional, donde se manifiesta la soberanía popular, sigue siendo el lugar privilegiado de la expresión democrática. Hay que apreciar la globalización desde ese punto de vista y evaluarla con el criterio de lucha de clases a escala internacional. La situación por fin engendrada por las divergencias geoestratégicas sobre la cuestión de la guerra contra Iraq suscita una nueva apreciación de las contradicciones interimperialistas.”

Ya no nos volveremos a ver, pero siempre recordaré al galo de ojos claros que con pasión defendió en los más variados espacios al marxismo y a cuanta causa justa conocía, incluida la cubana.

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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