El destacado teólogo brasileño
Frei Betto, a quien los cubanos
reconocen en un primer
acercamiento por la entrevista
que le realizó a Fidel,
publicada bajo el título:
Fidel y la Religión,
encuentra espacio en la XVIII
Feria Internacional de Libro
Cuba 2009 para debatir acerca de
la necesidad de hallar y
mantener formas de desarrollo
endógenas opuestas a corrientes
colonizadoras en los países del
sur geopolítico y
particularmente en América
Latina.
Conocido como un teólogo de la
liberación posee una obra que
incluye alrededor de 50 títulos
de diversos géneros. Su intensa
producción editorial y la
profundidad con la cual aborda
las problemáticas sobre las
cuales discurre, le han merecido
en dos ocasiones —1985 y 2005—
el Premio Jabuti, uno de los más
importantes de su país.
Cuestionador, polémico,
controvertido… fue elegido en
1986 Intelectual del Año por la
Unión Brasileña de Escritores.
Presidente del jurado de la VI
edición del Concurso
Internacional Pensar a
Contracorriente, este humanista
apuesta por la posibilidad y la
voluntad de los pueblos de la
región para enfrentar los
desafíos del siglo XXI.
Los conflictos hacia el interior
de las corrientes políticas y
filosóficas de la izquierda,
resultan una de las grandes
preocupaciones de los pensadores
que se oponen a las tendencias
neoliberales, conservadoras,
colonialistas e imperiales.
Después del desplome del Muro de
Berlín, hay una izquierda que
tenía mucho contacto con las
teorías de izquierda pero no con
los pueblos, con los pobres que
están perdidos; era una
izquierda un poco confusa.
Asimismo existió siempre una
izquierda que tenía contacto con
los movimientos populares, con
las causas de los pobres y que
está construyendo proyectos
emancipatorios sobre todo en
América Latina. Entonces, es
verdad que una parte de la
izquierda ha cambiado proyectos
de liberación por proyectos de
poder y ha empleado métodos
propios de la derecha, con
corrupción, nepotismo,
malversación de los bienes
públicos... Sin embargo, hay
gente que sigue militando
siempre desde el compromiso
primero con los más pobres.
¿Cree que esto pone en crisis
las ideas de izquierda?
Claro que sí. Mucha gente dice:
“con esta izquierda no hay
necesidad de derecha”, porque
piensa que la izquierda ya no
lucha por la igualdad social, la
erradicación de la miseria, la
estructura burguesa. O sea, hay
gente que en nombre de la
izquierda comete equívocos que
son propios de la derecha. Eso
siempre ha pasado, no es una
novedad. Lo más grave ahora es
que luego del desplome del Muro
de Berlín y la URSS, hay
sectores de izquierda que
todavía no quieren volver al
trabajo de base, de organización
popular, de sindicatos. Para mí
esa es la preocupación.
Sin embargo, no se puede
generalizar porque hay sectores
de una izquierda efectiva. Se
trata de una izquierda
revolucionaria, combativa y
pedagógica.
Existe en América Latina un
movimiento de revalorización de
la izquierda. ¿Qué opina de los
casos particulares de Venezuela,
Ecuador y Bolivia?
Ellos son para mí como una
primavera democrática. Son
países que están resurgiendo de
sus fuerzas populares. El
desafío ahora es cómo van a
lograr organizar y mantener esas
fuerzas populares. Si esos
gobiernos cometen el error de
depender en su gobernabilidad de
la sola pierna que hace el
parlamento, no van a tener mucho
futuro. Hay que caminar con dos
piernas: la del parlamento que
es todavía en algunos casos un
instrumento de la
institucionalidad burguesa y la
de los movimientos sociales
populares.
¿Cómo define Frei Betto el
Socialismo del siglo XXI?
Lo sueño como un socialismo que
evite los errores que se
cometieron en el socialismo del
este de Europa y que incorpore
los valores de las luchas
populares que son una constante
en la historia de América
Latina. |