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Tania
Moreno pertenece a la generación que
fecundó con sus vidas (entre el audio
siempre malo y los modestos tragos, como
diría Gerardo Alfonso) a la legendaria
Casa del Joven Creador en la Avenida del
Puerto y que hoy es sede del Museo del
Ron. No estoy muy seguro de si es de ahí
que parte mi conocimiento acerca de la
obra de esta trovadora o de alguna
descarga en la vivienda de nuestro común
amigo Ricardo Bolado, donde por cierto,
escuché por primera vez una de las
guajiras más bellas que he oído en mi
vida y que fuera compuesta por el
pinareño Jesús Cruz e inspirada en la
persona de Tania.
Como
creadora, Moreno fue miembro de un
proyecto organizado en la Asociación
Hermanos Saíz por Omar Mederos,
denominado “Te doy otra canción”. Por
entonces, ella proponía en su
cancionística complejas más hermosas
estructuras melódicas y a la par
transitaba por los senderos de hacer
música para niños.
Después de un período en que no había
vuelto a tener noticias de Tania,
gracias a mi amigo el pintor Jorge Luis
Mata (recordado por su pertenencia al
grupo Tribuna, junto con el escritor
Leonardo Eiriz y el artista plástico
Eric Rojas) tengo un disco libro
publicado en este año por Linkgua
Ediciones S.L. y que da cuenta de 16
canciones para niños, compuestas e
interpretadas por Moreno. De entrada hay
que decir que resulta un verdadero
acierto haber dado a la luz este
material con un formato en el que,
además del CD con las piezas, se
recogen los textos de las melodías y
varias ilustraciones hechas por Mata y
Marco Hernández, cosa que facilita la
interacción con la grey infantil. En
este sentido, hay que mencionar el
trabajo de edición a cargo de Radamés
Molina Montes (¿alguien se acuerda
todavía de “Naranja Dulce”?).
Como
fonograma, la ópera prima de Tania,
titulada Cantando te cuento, la
corrobora como una de nuestras más
importantes cantautoras del presente.
Este álbum no solo es una auténtica
gozada para cualquier pequeño, sino que
es absolutamente disfrutable para los
mayores y está hecho sin la menor
concesión a la ñoñería con la que no
pocas veces se conciben las canciones
para niños. Uno de los méritos del
disco, aparte de la calidad que poseen
las composiciones aquí recogidas, está
dado por el nivel de su producción
musical, a cargo de Tino Di Geraldo, uno
de los bateristas de mayor prestigio en
la escena del jazz español y europeo de
la actualidad.
Intervienen también como instrumentistas
en la grabación el bajista Peter Oteo,
el pianista Iñaki García (su trabajo es
excelente, sobre todo en el plano
armónico) y el pinero Nam-San Fon a la
guitarra. Asimismo, la trovadora
matancera tuvo el acierto de invitar a
dos viejos amigos suyos para que
interpretasen un par de temas. Son ellos
Kelvis Ochoa, que se luce al cantar la
pieza “Mulata”, a la que le inyecta la
sabrosura de que él suele hacer gala, y
Raúl Torres, que en “Maribel” hace un
dúo con Moreno de esos que son para no
olvidar. Otros temas a los que
recomiendo poner suma atención son “Payacito”,
“Cocuyos”, “Tren”, “Lágrimas de
cocodrilo” y “A soñar”. Solo he de
objetar a esta magnífica obra que el
orden de los cortes en el disco no se
ajusta al que se da en el sumario del
libro. Por lo demás, felicitar a Tania y
a todos los que han hecho realidad un
trabajo como Cantando te cuento. |