|
Un poco de historia
En las décadas de los años 60 y
70, el humor gráfico tomó dos
vertientes: una era Palante
y la otra Dedeté, que era
la conjunción de El Sable,
La Chicharra, Zig-Zag,
entre otros. El Dedeté
tuvo la virtud de ser una
publicación donde se conjugaron
una serie de personajes con
mucho talento y allí se
desarrollaron. Al potenciar ese
desarrollo, la publicación
creció y se convirtió en un
espacio aglutinador de nuevos
talentos que se iban nutriendo
por su valor plástico, estético
y editorial. Uno de los mayores
valores del Dedeté es
haber servido de educador y
movilizador de nuevos talentos,
de nuevas percepciones y nuevos
estilos. La publicación ha sido
un aglutinador de
personalidades, que dio cabida y
enseñanzas a todo el que tenía
deseos de hacer humor, no solo
gráfico sino también escrito,
pues por ahí pasaron hasta
Samuel Feijóo y Nicolás
Guillen.
El sello del Dedeté
El sello distintivo del
Dedeté en un principio debe
mucho a La Chicharra, El
Sable, que proponían un
humor hacia los jóvenes que
también viene de Mella;
pero en un momento el Dedeté
rompe con todo eso y su sello
distintivo es la crítica: la
crítica social, política,
estética y en todos los
sentidos. En el Dedeté se
delimitan todas las épocas. Si
ves una publicación vieja sabes
en qué año estás con solo leer
los chistes. El Dedeté
era una herramienta fundamental
de la gente de a pie para
burlarse de lo que estaba
ocurriendo.
El Dedeté para Torres
Es la felicidad más grande de mi
vida. Es mi obra real, la que
estoy haciendo ahora está por
ver si va a trascender, pero
esta ya lo hizo. |