Año VII
La Habana

7 al 13
de MARZO
de 2009

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TE PONGA EL PLATO?

 

¿Qué es para usted un libro?

 Félix Pita Rodríguez

 

Es siempre algo más. Es una puerta y una mochila. Un mirador y ese rincón recoleto del jardín, en el que nos sentamos para encontrar todo lo que no está, o lo que pasó, o lo que está lejos, o lo que tenemos ganas de que estuviera y nunca estuvo. Es la pequeña plaza de aquella ciudad visitada por primera vez, y que sin embargo nos resultó extrañamente conocida y familiar y que nos sobrecogió, porque no siendo posible, era. Y es aquel camino que comenzaba donde se nos estaba muriendo la infancia, y que tomaba forma de mujer. Y nada nos podía resultar más inquietador que imaginar lo que podía estar al otro lado de aquel camino, y nada también más acuciante y llamador.

Es eso, y es la mancha de humedad en la pared, por la que de pronto asoma Nostradamus su gran nariz de husmeador de tiempos a venir, y luego se va sin que sepamos por qué ni por dónde, y quien le monta el relevo a su guardia glacial es la reina Nefertite, a la que estamos amando desde hace tantos siglos. Y luego Nefertite se funde en algo que no podemos identificar, y nos quedamos tan  plácidamente solos, que si llegara el genio y nos preguntara: “¿Qué quiere?”, le diríamos alegremente: “Nada”.

Es eso y es siempre algo más. Por ejemplo, es a veces esa puertecita singular que tiene en su lugar más visible estas palabras: “Salida de emergencia”. Y la abrimos y la trasponemos, y todo queda, lejos, allá abajo, en alguna parte. Y puede ser esa brisa tan suave que nos llega en ondas casi musicales, y nos acaricia con las manos de esa muchacha que inventamos un día y ya nos persigue para siempre. Y puede ser también esa caja de colores que nada nos obliga a utilizar o de la otra manera, con la que componemos un paisaje que luego no sabemos dónde ubicar, porque nos damos cuenta de que no es de ninguna parte, conocida o no.

Y es también la llave que perdió a Barba Azul. Y si es posible que no sea la Bella Durmiente del Bosque, bien puede ocurrir que sea el sueño que ella estaba soñando cuando el Príncipe la despertó con un beso, y que después ella se lo reprochó a menudo, porque las cosas, dijo, eran más hermosas antes. Pero también puede ser lo contrario, porque todo fue más hermoso después.

Es eso, pero siempre puede ser algo más, pues Rilke dijo que “la belleza es el primer grado de lo terrible”, y otros aseguraron otras cosas con las que también estamos de acuerdo. Y todas nos ayudan cuando caminar por fuera de los libros se nos hace difícil, porque si es verdad que los hombres hacen los libros, es aún más verdad que los libros hacen a los hombres.

Es así como se produce el relámpago y sabemos, con nostalgia, y angustia y saludable lo sabemos, que los libros podían seguir estando aquí sin los hombres, pero, ¡qué tremenda invalidez, qué parálisis y qué muerte sin morir, los hombres sin los libros!

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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