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Quisiera comenzar
explicando desde donde
realizo mi análisis.
Formo parte del Centro
Memorial Dr. Martin
Luther King Jr., allí
realizamos desde hace
muchos años una labor de
promoción de valores
emancipadores en Cuba y
en el resto del mundo,
con énfasis en América
Latina. Como parte de
ello desarrollamos un
programa de formación
para la participación
consciente, organizada y
crítica de las personas
en la determinación de
sus vidas, a partir de
la concepción
político-pedagógica de
la Educación Popular.
Desde esta plataforma
conceptual y práctica
abordamos la
comunicación y nos la
planteamos desde la
noción de comunicación
popular. Desplegamos así
no solo una labor
editorial, la
publicación de revistas
y boletines en soporte
de papel o en versiones
electrónicas, la
realización de
producciones
audiovisuales, la
existencia de un
servicio de información
y documentación o la
presencia en la Web con
el sitio institucional
www.cmlk.org o el
sitio de información
www.ecaminos.org
sino que también
formamos parte activa de
diversas iniciativas
para fortalecer las
capacidades
comunicativas de los
movimientos sociales de
nuestra región y de
diversos proyectos
comunitarios o
institucionales en
nuestro país.
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Realizamos así el Taller
Latinoamericano de
Comunicación Popular,
que este año tendrá su
segunda edición, donde
confluyen comunicadores
de diversos movimientos
y organizaciones
populares de América
Latina y cubanos y
cubanas que en diversas
experiencias aplican
estas concepciones y
prácticas. Formamos
parte también de una
importante iniciática
denominada Minga
Informativa de
Movimientos Sociales
que es un espacio de
integración y
articulación de diversas
redes, movimientos y
organizaciones para
potenciar las
posibilidades de
comunicación de los
sectores populares. Se
realizan desde esta
iniciativa, coberturas
conjuntas de los grandes
eventos altermundistas y
acciones de protesta, se
intercambian
permanentemente
informaciones para ser
utilizadas en los
diversos medios de
comunicación de las
organizaciones y
movimientos, se cuenta
con un portal
informativo que agrupa
los sitios Web de
movimientos, redes y
campañas continentales
contrahegemónicos (www.movimientos.org) y se realizan diversas
acciones de formación de
comunicadores populares.
Intentamos juntos
construir no ya un
espacio
contrainformativo o
medios alternativos,
sino una verdadera
alternativa de
comunicación
contrahegemónica, que
tiene como base un
modelo comunicativo que
rompe radicalmente con
los modelos transmisivos
propios de la dominación
y que tiene como
horizonte el diálogo, la
participación, la
construcción de visiones
compartidas, la
generación de procesos
políticos–pedagógicos
que subviertan las
formas tradicionales del
ejercicio del poder y de
la comunicación
hegemónicos.
No se trata, según
nuestra perspectiva, de
competir con los medios
establecidos como parte
de un sistema de
dominación hegemónico,
reproduciendo sus
nociones sobre qué es
comunicar, ni sus
lenguajes y técnicas
sino aportar otra visión
de la comunicación que
tenga en cuenta
realmente a los sectores
populares y no solo las
ideas y propósitos de
los medios y los
intereses que están
detrás de estos. Damos
cuenta críticamente
cómo, inclusive desde
los proyectos y
movimientos
emancipadores se tiende
en la generalidad de los
casos a reproducir el
modelo comunicativo
hegemónico y con ello
nuevas formas de
enajenación y
dominación.
Trabajamos por que se
entienda la necesidad de
comunicarnos a partir de
un paradigma dialógico
que nos hace mucho más
coherentes y nos conduce
poco a poco a vivir en
la lucha, el mundo que
queremos construir. Nos
permite además reconocer
en la práctica y
aprovechar la gran
sabiduría popular,
enriquecer nuestras
agendas de lucha y las
vías y formas exitosas
de esta. Nos permite
unirnos mejor al
aprender como decía
Freire a “convivir con
el diferente para juntos
luchar contra el
antagónico”. Una
comunicación dialógica
es la que posibilita una
verdadera participación
popular y con ella un
real sentido de
pertenencia y compromiso
con las luchas.
Asumir esta perspectiva
no significa abandonar
los recursos de
información,
movilización,
explicación que resultan
imprescindibles para
organizar las luchas,
sino todo lo contrario,
enriquecerlas con
aportes diversos que
permitan construir
verdaderas visiones
compartidas que
fortalecen la cohesión.
Por supuesto, el diálogo
en una conversación, en
una reunión y asamblea
es mucho más factible
que cuando hablamos de
la comunicación mediada
tecnológicamente. No es
tan evidente dialogar
desde una emisora de
radio y de televisión o
a través de un boletín o
un periódico pero puede
intencionarse una
voluntad de diálogo
cuando construimos la
agenda de temas no
encerrados en una
redacción, sino en el
contacto vivo con los
interlocutores o
destinatarios del medio,
cuando no solo se
expresan en el medio los
periodistas, sino cuando
se da acceso
directamente a las voces
de la gente. Cuando
hablamos no solo de lo
que creen y piensan los
dirigentes de las
organizaciones o los
comunicadores, sino que
también incorporamos los
temas y las visiones de
aquellos a los que nos
estamos dirigiendo. Esta
es la esencia de lo que
llamamos comunicación
popular.
Esto presupone además
cambios en las técnicas
comunicativas, en los
lenguajes, en las formas
de elaboración y
presentación pública de
los mensajes. No podemos
ceder a la tentación de
reproducir sin
discernimiento crítico
las “técnicas exitosas”
de la comunicación que
estamos acostumbrados a
ver, a escuchar o a leer
en los medios
tradicionales. Tampoco
se trata de negarnos a
conocer y a utilizar
creadoramente muchos
elementos que pueden
resultar de utilidad
pero hay que hacerlo
desde la perspectiva de
que no nos interesa
manipular, ni tan
siquiera persuadir, sino
que nuestra comunicación
tiene como fin construir
visiones compartidas,
aprender unos de otros,
sin que nadie se
autoerija en vanguardia
esclarecida, sino a lo
sumo alguien que quiere
compartir sus visiones y
propuestas en una
comunidad de intereses
que en este caso son los
intereses comunes y a la
vez diversos, pero no
incompatibles, de los
sectores populares. Por
supuesto, esas maneras
de ver el mundo, esos
sueños compartidos, esas
propuestas de cambios,
esos llamados de lucha
que emerjan de los
intercambios colectivos
queremos compartirlos
con otros y otras, pero
siempre con la humildad
que da la comprensión de
que nunca lo sabemos
todo y de que todos y
todas tienen algo que
aportar. Cada llamado
debe ser también una
invitación a formar
parte y a tomar parte,
no solo a sumarse a la
propuesta ya hecha.
Pensamos que las redes
digitales y los sitios
Web constituyen
instrumentos muy útiles
para esta alternativa
popular, ellos ayudan a
globalizar las luchas, a
intercambiar
experiencias, a
coordinar esfuerzos, a
visibilizar causas y
temas de las agendas de
los diferentes sectores,
sus posibilidades para
la interactividad
facilitan el diálogo;
pero debemos estar muy
claros que el acceso a
estos medios es
minoritario y que
corremos el riesgo de
quedar atrapados en un
“ghetto digital” por eso
insistimos
permanentemente en crear
articulaciones entre los
nuevos medios y los
medios diversos de que
disponen los sectores
populares, radios
comunitarias, boletines,
asambleas, fiestas
populares, teatro
popular, entre otros
muchos para expandir la
información compartida
en las redes y para
alimentarlas con las
voces de los sectores
populares. Es importante
que el propio accionar
de las organizaciones y
movimientos en su
interior asuma también
la participación
democrática y el diálogo
como asuntos de
principio, como las vías
reales de construir otro
mundo que para que sea
realmente otro tiene
que acabar con el
autoritarismo, la
imposición, la
enajenación, y dar paso
a la emergencia, como
sujetos, de las
personas y los
diferentes agrupamientos
humanos.
Entonces la comunicación
es contrahegemónica no
solo por sus contenidos,
sino por el modelo que
asume, por el sentido
que le da al proceso de
comunicar, por los
procesos de
concientización, de
cambio cultural que
genera, de lo contrario,
de alguna forma,
inconscientemente no
llegamos a ser realmente
una alternativa a la
dominación sino una
nueva forma de esta.
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