|
Alguien me está dictando
Alguien me está dictando, quieta, calladamente,
sentado junto al aire donde duerme la muerte.
Se debate en la niebla su longitud helada
y se rompe los brazos entre hierbas ausentes,
entre cáñamos negros, doblándose vencidos,
junto a turbias raíces. Alguien que quiere hablarme
desesperadamente, con palabras armadas de
silencio y rocío, de singulares pausas, de tenue lluvia
tierna.
¿Qué quiere recordarme esta lava tan lenta,
quebrantada, dolida, que surge desde un fondo
de obstinada paciencia?
Alguien con agua construye
I
Alguien con agua construye
- quién sabe dónde será-
un hombre glacial que huye
por donde mi sangre va.
Si tiendo la mano esconde
una mano de azafrán.
si le llamo me responde
con silencioso ademán.
Si me adelanto, adelanta,
y si detengo mi andar
posa de piedra la planta
y me clava su mirar.
II
¿Quién con mi sangre tan lejos
viaja ahora mismo glacial
y enciende turbios espejos?
¿Quién con mi silencio canta
canto tan particular?
¿Quién va con mi muerte a cuestas
y piensa con mi pensar
manteniéndome despierto
y ocupando mi soñar?
III
Ahora mismo en otro lado
un carpintero falaz
corta con aires de acero
un árbol muy singular.
IV
Esta ceniza distante
que siento caliente en mí,
es mi muerte navegante.
Balada
de la Bella Durmiente
Inmóvil, en un sueño de recuerdos de rosas encerrada,
y en silencio helado de abandono sumergiendo palabras,
palabras ya sin color, sin nada
en sus alcobas finas de música , palabras
para salvar esos barrancos de niebla donde instala
su corredor la angustia y ese mainel de acero,
de silencio, de nada,
la mano que no sabe ya sostener jacintos.
Así sobre su sueño sosteniéndose ingrávida.
Dibujándose muertes para salir y viajes entre altas,
dobles, singulares rutas por tan áspera música aromadas,
la bella durmiente del bosque.
Duerme. Es un sopor inválido para los sueños
su dormir. La ciñe un penetrante olor a flor y llama
acre en su antigüedad. Ya no espera al guerrero ni a su
orden
de despertar.
Duerme solo. Sombras de crisantemo la protegen.
La bella durmiente del bosque, extrañamente pálida.
Raíces extraviadas le acarician la frente. Circundándola
vuela una escuadrilla de grises mariposas mutiladas.
Son las ahuyentadoras de los últimos sueños.
La bella durmiente del bosque ya no espera.
Se fuga y no se mueve.
Duerme solo.
Dejadla.
Es el ojo engañado
¿Es el ojo engañado,
la pupila extranjera,
quien miente este paisaje
de futuro pasado?
Es como un amigo muerto
a quien nunca conocimos,
que sonriendo regresa.
Como una calle vacía
que nadie, nunca atraviesa,
llena de una muchedumbre
de enmascaradas parejas.
¿Quién miente este paisaje
de futuro pasado?
¿Es el ojo engañado,
la pupila extranjera?
Verde ámbito remoto,
lección de tierra ajena
¿quién te saca de mí,
sueño sin existencia?
¿Es el ojo engañado,
la pupila extranjera
de un muerto dominado
que de pronto despierta?
Mano sola entre la hierba
Mano sola entre la hierba,
¿a qué isla le aprendiste
esa apariencia de piedra?
Son cinco lagartos duros
rodeando a una araña muerta.
¿Será cierto que es mi mano
esta mano entre la hierba?
Tan lejos está mi sangre
de esta sombra de existencia,
que tanto puede ser mía
como puede ser ajena
¡Oh tierno enemigo! ¿acaso
tu encerrada independencia
ha encontrado entre los muros
la sospecha de una puerta?
Era casi mano ajena
sola, mi mano, en la hierba.
Soledad
Soledad no suena a nada.
Se dice y queda en el aire
como un hueco sin palabra.
Soledad: trigo vacío.
Soledad: naranja blanca.
Le hizo un arquitecto muerto
su arquitectura callada.
¡Soledad!
Y nos parece
que aún no ha sido pronunciada.
Pero está, torre de espinas.
¡Soledad!
Y se hunde, doliente piedra
en un barranco sin fondo,
sin música, letra sólo.
Soledad no suena a nada.
Félix Pita Rodríguez: Nació en Bejucal, La Habana, el 18
de febrero de 1909 y falleció en La Habana el 19 de
octubre de 1990. Poeta, narrador, ensayista, autor
teatral, periodista, crítico literario, traductor,
escritor de radio y televisión, colaboró en las
principales publicaciones en las que se expresó el
vanguardismo en Cuba, como la Revista de Avance,
Social, Atuei y el suplemento literario del
Diario de la Marina.
Visitó París donde estuvo en contacto directo con las
principales figuras del movimiento surrealista, formó
parte de la delegación cubana al II Congreso de
Intelectuales para la Defensa de la Cultura que tuvo
lugar en Valencia, Madrid, Barcelona y París. En Cuba
ocupó la dirección del magazine dominical del periódico
Noticias de Hoy, órgano oficial del Partido Socialista
Popular. Se desempeñó como autor radial y fue electo en
1943 por la Asociación de la Crónica Radial e Impresa
como el mejor autor dramático, a la par que incursionó
en forma ocasional en nuestra vida teatral con su obra
El relevo. En 1946 obtuvo el Premio Internacional
"Hernández Catá" con su relato "Cosme y Damián". Fue
Vicepresidente de la Unión Nacional de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC) y Presidente de su Sección de
Literatura, miembro del jurado de los principales
concursos nacionales e internacionales convocados entre
nosotros, como el Premio Casa de las Américas y el
auspiciado por la UNEAC. Poemas y cuentos suyos han sido
traducidos a numerosos idiomas como el inglés, francés,
italiano, alemán, ruso, polaco, checo, chino, búlgaro,
húngaro y el vietnamita. Entre sus obras se encuentran:
Corcel de fuego, Las noches, Historia tan natural,
Tarot
de la poesía, San Abul de Montecallado, Tobías,
Cuentos
completos, Niños de Viet Nam, La pipa de cerezo y otros
cuentos, Aquiles Serdán 18, Viet Nam, notas de un
diario y Elogio de Marco Polo. |