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Nicolás Guillén hizo
varias visitas a Brasil
(1948, 1953, 1959 y
1961) y, en la segunda,
1953, ocurre un hecho
que une esa tierra a
nuestra poesía para
siempre: allí, en la
ciudad de Brodowski,
terminó el poeta
antillano su monumental
poema “El apellido” que,
como apunta Ángel Augier1
había comenzado, en
París, dos años antes.
El vínculo directo de
Nicolás con esas tierras
del Sur —sobre todo
Buenos Aires y Río de
Janeiro—, por las que
confesó siempre
apasionado amor,
perennes en su memoria
tanto factual, como
poética, comenzaron en
1948 en la capital
argentina cuando traba
firme amistad allí con
el brasileño Cándido
Portinari, futuro y
fiel anfitrión del autor
de Sóngoro Cosongo.
¿Tenía premeditado
Nicolás terminar la
famosa elegía en aquel
país austral2
que tiene también un
pasado doloroso de
esclavitud? Pues, como
ha señalado Nancy
Morejón, Brasil tiene en
común con Cuba “la
experiencia histórica de
ser descendientes de
esclavos africanos” y,
agrega “Los poemas
‘Llegada’ (Sóngoro
Cosongo) y ‘El
apellido’ (La paloma
de vuelo popular) le
confieren a Guillén una
irreductible
trascendencia americana
por encarnar en esos
textos el trauma vivido
en países americanos
como Brasil, los EE.UU.
y las Islas del Caribe”3.
Brodowski:
Cuna (compartida) de “El
apellido”
El nacimiento de la
ciudad de Brodowski, a
337 kilómetros de la
capital del estado Säo
Paulo —estado— se deriva
de los proyectos de
expansión de la Compañía
Mogiana de Caminos de
Hierro a fines del siglo
XIX, que fue levantando
estaciones a su paso por
las ricas haciendas
cafetaleras de Batatais,
Ribeirão Preto, Serrana,
Altinópolis,
Jardinópolis y otras
regiones del inmenso
territorio paulistano.
Fue entonces que el
hacendado Lucio Eneas de
Melo Fagundes cede parte
de sus tierras para la
construcción de un
paradero apoyado por los
vecinos. Y tocó al
entonces inspector
general de la Compañía
Mogiana, el ingeniero
polaco Alexander
Brodowski la
responsabilidad de
encaminar las vías y la
edificación del
apeadero, que recibió su
apellido en su homenaje.
Pronto, alrededor del
andén ferrocarrilero
comenzó a crecer un
vecinaje que, a poco, se
convirtió en el poblado
de Brodowski que recibe
categoría de municipio
el 22 de agosto de 1913.
Y aquí nace, el 30 de
diciembre de 1903, el
pintor Cándido Portinari.
Portinari, que vivía en
Río de Janeiro —Cosme
Velho 103—, en una de
esas visitas a su natal
Brodowski, Sâo Paulo, y
como en anteriores y
posteriores ocasiones,
se llevó a Nicolás
Guillén a pasar una
temporada junto a sus
padres (Batista
Portinari y Dominica
Torcuato), quienes
igualmente habían
anudado íntima amistad
con el poeta cubano en
hospedajes anteriores.
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Guiada de la mano de
Adriano Biava,
incondicional de la
poesía guilleana,
viajamos hasta a la
simpático ciudad de
Brodowski —con parada en
la vecina Batatais donde
la iglesia atesora otras
importantes obras del
pintor— para visitar la
casa natal del célebre
muralista, sita en la
calle central Floriano
Peixoto 298, frente a la
Plaza Cándido Portinari
y la capilla decorada
también por Canducho
—como cariñosamente le
llamaba Nicolás—, para
apreciar el sitio donde
cobró forma definitiva
“El apellido”,4
magistral texto de la
lírica en lengua
castellana que nos
permite asomarnos a
nuestros orígenes
ancestrales, a los
componentes de nuestra
identidad, nuestra
cultura que, ya, desde
sus primeros versos son
sobrecogedores:
Desde la escuela
y aun antes… Desde el
alba, cuando apenas
era una brizna yo de
sueño y llanto,
desde entonces,
me dijeron mi nombre. Un
santo y seña
para poder hablar con
las estrellas.
Tú te llamas, te
llamarás…
Luego me entregaron
Esto que veis escrito en
mi tarjeta
Esto que pongo al pie de
mis poemas
Las trece letras
que llevo a cuestas por
la calle,
que siempre van conmigo
a todas partes.
¿Es mi nombre, estáis
ciertos?
(fragmento)
Notas:
1-
Nicolás Guillén, notas
para un estudio
biográfico-crítico,
Universidad Central de
Las Villas, 1964.
2- En Brasil ya Nicolás
Guillén era conocido a
través de la publicación
de poemas y estudios
sobre su obra de Jorge
Amado, Manuel Bandeira,
Osvaldo Alves, entre
otros.
3- Nancy Morejón, prólogo
a la Valoración
múltiple de Nicolás
Guillén, Casa de las
Américas, La Habana,
1974.
4- Con 5 más, “El
apellido” forma Las
elegías, segunda
parte del libro La
paloma de vuelo popular,
aparecido en Buenos
Aires en 1958. |