Año VII
La Habana

22 al 28
de MARZO
de 2009

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La conciencia del testigo o tres ópticas para mirar

Margarita Ruiz • La Habana

Fotos: Kike (La Jiribilla)


Los nombres de Antonia Eiriz, Cabrera Moreno y Tomás Sánchez no solo están unidos por la muy destacada presencia de los tres en el panorama de la pintura y la gráfica cubanas, sino por cierta cercanía en los puntos de vista y una amistad que se tejió con respeto y admiración profesional. De ahí que una exhibición de obras suyas no sea solo una muestra para reencontrarnos con imágenes que han estado activas en nuestra visualidad, o descubrir aquellas que no son de amplio conocimiento por los correspondientes especialistas y estudiosos, sino a la vez un suceso que saca a la luz los vínculos de un trío de personalidades indispensables en todo estudio serio de nuestra historia artística. Es eso y mucho más, porque dependerá del modo de asumirla cada espectador, lo que ha de significar esta exposición de obras seleccionadas de los tres, que se inaugura hoy por este Museo, en los pórticos de la X Bienal de La Habana.
 

La llegada de Tomás a la Escuela Nacional de Arte constituyó una temprana puesta en crisis de la formación académica que traía de sus iniciales estudios de pintura y dibujo. Quienes eran estudiantes de plástica en la Cubanacán de entonces recuerdan con claridad el impacto que tuvo en su joven pupila el encuentro con Antonia y con su obra. Fue entonces cuando empezó a operarse en su percepción y conciencia estética un cambio de perspectiva, de referencias, que al conectarse con las posiciones imaginativas predominantes en el contexto docente donde se desenvolvía, desató visiones entre poéticas y expresionistas, entre costumbristas e irónicas, que de alguna manera interiorizaban la morfología de la Eiriz y abrían paso a una evolución que finalmente estableció en él el lenguaje dual, con acento en la "paisajística del espíritu", que lo caracteriza.

Algo similar ocurrió al interrelacionarse con Servando, quien como Antonia había sido profesor de la ENA. La naturaleza pedagógica implícita en Cabrera Moreno y la inteligente capacidad de succión ocular propia de Tomás llevaron a este último a captar cuanto de proverbial lección dibujística había en el artista que da nombre a este Museo, por lo que el novel creador pudo adquirir un sentido preciso de las sutilezas y variaciones de la línea, los espacios despejados y claroscuros, que a la postre funcionarían en la lógica constructiva de su obra.

Pero hay más: con esa doble identificación de Tomás con Antonia y con Servando, que implicaba también un diálogo sobre la vida y las predilecciones comunes, se formó el enlace fecundo que hoy sustenta la fusión de sus obras dentro de esta instalación.

Aunque debe decirse igualmente que entre Antonia y Servando, desde muy jóvenes, existió íntima comunicación y genuina amistad. No obstante las diferencias de carácter y expresión que ambos evidenciaban, existía entre ellos una concepción analítica y crítica de la existencia, una cultura que valoraba también las creaciones de lo popular-tradicional, una agudeza en la mirada y una entrega sustancial al trabajo profesoral en pos de los talentos emergentes, que los aunaba y explicaba las relaciones que establecieron con alumnos que hoy son figuras reconocidas de nuestro arte, entre ellos Tomás Sánchez.

No es necesario insistir en el aporte artístico de Servando y de Antonia. Sus nombres llenan por sí solos dos capítulos de nuestro mejor itinerario en el arte. Los grabados y pinturas de la Eiriz, incluso el movimiento comunal de papier maché que fundó en su barriada del Juanelo, integran nuestros signos mayores de universalidad y revelación estética. Los dibujos de Servando, e igualmente sus pinturas —cuajados de personales diálogos con la historia y el erotismo cubanos se cuentan entre lo más hermoso de la cultura nacional.

Ahora solo queda invitarlos a que compartan con nosotros, y muy especialmente con este capaz equipo del Museo, la experiencia de conocimiento y de placer que se inicia al quedar abierta esta exposición en la tarde de hoy.
 

Palabras de inauguración de la exposición La conciencia del testigo con obras de Servando Cabrera, Antonia Eiriz y Tomás Sánchez el 19 de marzo de 2009.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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