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“Cuando nos cautiva una grandeza, cuando
el corazón se mueve de regocijo, cuando
muchas bellezas nos deslumbran se siente
amor, y esperanza, y orgullo por los
demás, y fe en la gloria. Las pasiones
malas huyen, los brazos se mueven
inquietos por el deseo de abrazar, y la
pasión buena, la fraternidad hermosa,
hace nido y morada de nuestro corazón”,
pensamiento que escrito por nuestro
Apóstol José Martí para la Revista
Universal de México en 1876, se
acopla armoniosamente al saldo que ha
dejado en nosotros el concierto de Liuba
María Hevia por sus 25 años de vida
artística.
Entonces, ante tanto desborde de
emociones para celebrar lo hermoso de la
vida, permítasenos imaginar cuánto
habría disfrutado de este espectáculo
quien no concebía el don de respirar
indiferente a la percepción de la
belleza como un principio esencial de la
ética. Evoquemos al Maestro, como si
hubiera estado sentado entre la multitud
que colmó la sala del capitalino teatro
Karl Marx el pasado 14 de marzo,
arrobado por la elegancia y delicadeza
de una música que nos hace cerrar los
ojos para adentrarnos en una frescura
semejante a la del viento que anima
nuestra cubana campiña.
Experimentamos esta sensación de
envolvente placer por el disfrute de
soberbios temas que clasifican entre lo
mejor de la canción hispanoamericana
contemporánea como “Alguien me espera”,
“Si me faltara tu sonrisa”, “Tu amor es
el canto mío” o “Ángel y Habanera” entre
otras a las que Liuba les impregna la
emotividad de unas cuerdas vocales que
solo anidan en el corazón.
Toda la sensibilidad que conforma su
repertorio es ampliada hasta el infinito
como cierre de una memorable noche al
abordar
―desde
su personal impronta―
versiones de temas clásicos, nada menos
que de Joan Manuel Serrat, Silvio
Rodríguez y Joaquín Sabina, las
principales influencias de sus
comienzos.
En este momento de evaluar el trabajo
realizado en cinco lustros, compartamos
una sentencia del Apóstol que Liuba
María Hevia lleva consigo cual código
genético de su formación profesional:
“La belleza alivia: un canto hermoso es
una buena acción: quien da huéspedes al
corazón le da compañeros para la amarga
vida. Un buen canto es un buen césped”.
Notas:
1-
Hasta el cielo.
Drama de José Peón Contreras.
Martí, José. Revista
Universal, México, 15 de
enero de 1876. Escenas
Mexicanas. Obras Completas.
1953. Volumen II pág. 661.
2-
Martí, José.
Sección constante, La Opinión
Nacional. Caracas, 22 de mayo de
1882. Diccionario del
Pensamiento Martiano. Galarraga
Valdés, Ramiro. Pág. 57
Editorial de Ciencias Sociales.
2007
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