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Me sorprende en Murcia La Fiesta de la
Primavera. También nombran Bando de la
Huerta a esta costumbre de salir a la
calle vestido de forma tradicional y
consumir con especial fervor los
alimentos de la tierra.
Murcia es tierra de peculiar fertilidad,
fuente primordial de hortalizas para las
mesas españolas y de otros países de
Europa. En los últimos años muchos se
quejan de que la espléndida campiña se
ha ido viendo invadida por el auge
desmesurado de la construcción. Los
murcianos recuerdan que donde se
levantan grandes centros comerciales o
una multitud de viviendas, florecieron
hasta hace poco las lechugas, los
brócolis o las acelgas.
Salir en abril con esa hermosa ropa de
huertano funciona como un leve homenaje
al pasado, una confesión de que ―a pesar
de la creciente urbanización― no se
olvida del todo el origen social, la
raíz económica de la región.
Los más entusiastas en disfrazarse son
los jóvenes. También resulta conmovedor
ver a niños pequeños estrenando atuendo
frente a los orgullosos padres que tiran
fotos, encomendadas al futuro. Es de
esperar que estos pequeños hagan lo
mismo después con sus hijos.
Esta gran fiesta de Murcia tiene cierta
mala fama por los excesos con el
alcohol. Alguien me decía que se
convierte en un pretexto para un
“botellón” colectivo (se trata de la
fiesta que cada sábado implementan los
jóvenes en la calle, una vez adquiridas
las bebidas en los supermercados, para
evitar los altos costes de una copa en
el bar). A decir verdad, la fiesta
callejera de los jóvenes suele generar
indisciplina social o toneladas de
desperdicios, pero el elevado contraste
entre los licores, entre el precio del
mercado y el de los bares seguirá
propiciando esta costumbre tumultuosa.
He leído que en el nacimiento de la
tradición los ricos se vestían como los
empleados de la tierra, en una suerte de
parodia paternalista. También puede
verse como la coincidencia en un mismo
día y bajo ropas idénticas de todos los
que ―con más o menos riqueza― se
alimentan y sustentan de lo que la
tierra produce.
Precisamente por esa riqueza agrícola de
Murcia, sabemos menos sobre esta zona de
España. Me explico. Es raro que en Cuba
alguien sea nieto de alguien del
Levante. Abundan mucho más entre
nuestros familiares los gallegos,
asturianos o canarios. La Huerta siempre
dio para comer y sin hambre se aguantaba
mejor la tentación de atravesar el largo
y hondo océano en busca de la
subsistencia. |