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En esta casa llena de muchachas
yo quisiera ser gato diplomado,
de plantilla, de oficio, estar
atento,
levantarme al oír la voz de
Marcia,
frotar mi lomo contra su
sillita,
salir, cruzar pasillos, ver a
Ada,
ronronear de gusto en un sofá
ante el aroma del café que bebe,
grabar después maullidos para
Chiqui
en una cinta que jamás funciona,
saludar, respetuoso, la
presencia
de Haydée, solicitarle
quedamente,
dando a mi cola un lento
abaniqueo,
que me deje salir todas las
noches
para ver a mi gata, a mi mulata,
y luego deslizarme hasta el
dominio
de Silvia y sus ficheros,
ayudarla
a encontrar direcciones
imposibles,
y andar majestuoso hasta la
tibia
biblioteca, con Olga entre mil
libros,
limpiar el polvo, vigilar la
sisa
de lectores hipócritas, non
fréres,
non semblables, en fin, hacer
las cosas
de un buen gato de ideas
avanzadas,
integrado, intrigado e
intrigante
en esta casa llena de muchachas,
de libros, de canciones, de
trabajo,
casa de las Américas, mi chica,
que ya lo tiene todo, menos
gato.
(Del libro
Algo sucede) |