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El patio de Muralla 63,
en La Habana Vieja, se
llenó esta vez de niños
que acudieron al recital
Conciertos muchachos
ofrecido por la
trovadora holguinera
Edelys Loyola quien,
acompañada por el coro
de la capitalina Escuela
Elemental de Música
Manuel Saumell,
realizó un apretado
recorrido por su
repertorio.
El recital, efectuado el
25 de abril y que
forma parte del proyecto
A guitarra limpia
que el último sábado de
cada mes auspicia el
Centro Cultural Pablo
de la Torriente Brau,
tuvo, además, como
invitados a El
guajiro Miranda
(laúd), Isis Echeverría
(oboe), Frank Daniel
Santos (tres), Ederlys
Rodríguez y Kiki
Figueredo, integrantes
del proyecto La
salamandra, y los
niños Alberto Pablo
Rojas (violín), Juan
Carlos Sánchez
(percusión) y Deliana
Prieto (flauta), todos
estudiantes de distintos
niveles de la Saumell.
Edelys, autora de temas
muy conocidos para el
público infantil,
interpretó un total de
15 canciones: “Parque de
diversiones”, “Historia
marinera”, “Paco”, “La
salamandra”, El chinito
Loo”, “El cangrejo
zapatero”, “El piojo”,
“Dice mi abuelo”,
“Contando ovejitas”, Las
vocales”, “La ronda
redonda”, “La casa de
abuela”, “La vaca
ventura”, “La piñata” y
“La familia”, esta
última a petición del
público.
Fue un concierto breve
―como debe de ser―
y
matizado por comentarios
de Edelys quien en
conversación con esta
reportera aseguró que lo
más importante a la hora
de escribir una canción
destinada a los niños es
que tenga una enseñanza,
pero sin didactismos
evidentes. “Los niños
son muy inteligentes y
no se les debe
subestimar, por eso
―dijo―
cuando compongo lo hago sin ñoñerías,
pero sí con un claro
propósito orientador,
pedagógico”.
Al presentar
Conciertos muchachos,
el director del Centro
Pablo, Víctor
Casaus, afirmó que el
patio de las yagrumas
“ha sido testigo de
muchas cosas hermosas y
punto de confluencia de
todas las tendencias y
generaciones de la Nueva
trova”.
Este concierto,
significó, es una
especie de preámbulo de
la Feria Internacional
del Disco, Cubadisco
2009, próxima a
comenzar, y que este año
está dedicada a Puerto
Rico y a los niños “por
eso es una doble
alegría”, enfatizó.
También este A
guitarra limpia es
expresión de otra
vocación que, poco a
poco, vamos logrando, y
es que este espacio no
sea solo capitalino sino
que se abra y acoja a
creadores de toda la
Isla, dijo Casaus.
“Es un acto de justicia
y A guitarra limpia
se enriquece con la obra
de trovadoras y
trovadores de otras
regiones de la geografía
cubana y, con
satisfacción, podemos
decir que hemos contado
con músicos de Pinar del
Río, Villa Clara,
Santiago de Cuba y
Holguín, entre otras
provincias cubanas”,
señaló.
Recordó Casaus que el
Centro Pablo
participa en el mayor
evento de la discografía
cubana con dos
producciones nacidas de
iniciativas emprendidas
por la institución: el
proyecto relacionado con
la musicalización de
poemas de autores
iberoamericanos que se
llamó Del verso a la
canción y el otro CD
que se realizó a partir
de un concurso dedicado
a Frida Kahlo y Diego
Rivera, dos emblemáticas
figuras de la cultura
mexicana.
En estos momentos,
apuntó, estamos
invitando a las
trovadoras y los
trovadores a que se
animen a acercarse a la
obra del gran poeta
español Miguel Hernández
a partir de un concurso
dedicado al centenario
del natalicio del poeta
oriolano, el próximo
año.
Esa convocatoria que se
titula Una canción
para Miguel, dijo,
está abierta hasta
septiembre próximo y
tiene el propósito de
―con los poemas
musicalizados―
realizar
un CD y efectuar un
concierto A guitarra
limpia en el 2010. |