Año VII
La Habana

2 al 8
de MAYO
de 2009

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Leo Brouwer, el eje está en la guitarra

Jesús Gómez Cairo • La Habana

Fotos: Cortesía Guille Vilar

 

Cualquier trazado que quiera hacerse a escala global en el mapa de la música profesional de la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros días, entroncará de manera más o menos intensa (aun cuando el “contacto” sea leve) con el nombre de Leo Brouwer.

Es sabido que el eje está en la guitarra, que ha sido objeto y ha sido medio, pero nada más lejano que universo único. Claro que si de su creación en ese ámbito se tratara, sola ella bastaría para que encontrásemos esa dimensión abarcadora y aquella sinergia que le enlaza con las más disímiles culturas, pueblos, tiempos y generaciones: hasta sí mismo como herencia que Leo multiplica y enriquece, y desde sí como revitalizada génesis.

No exagero ni me considero innovador al decir, más  bien reincidir, en lo que otros antes de mí avizoraron: el desarrollo —dígase progreso— del repertorio y la técnica guitarrística mundial, fue uno hasta la aparición de Leo y otro a partir de ella, de modo que es este casi un axioma. Sin embargo, no solo de guitarra tendríamos que hablar.

El espectro creativo de este músico en los más diversos formatos sonantes, mediante amplio o mínimo uso de fuentes y recursos,  pero con máxima explotación,  plasmados (o sugeridos) en sus partituras según códigos y sintaxis de muy variado signo, nos muestran un compositor e intérprete y recreador, de aquellos que imponen hitos.

Su condición, además, de conductor de orquestas sinfónicas y agrupaciones musicales disímiles, no excluye, en el total de sus presentaciones, ni tipos de música, ni géneros, ni estilos, los que ampliamente se manifiestan en el variopinto abanico de su abarcador repertorio y refrendan ese carisma de universalidad que todos le adjudican.

Leo Brouwer es igualmente un estudioso y un pensador de sentido profundo y versátil —no oficioso—, que se expresa en un magisterio nada academicista, que sin embargo no desdeña la academia y se proyecta hacia esta con efectos reorientadores; como también en la teoría, que en su pensamiento no es otra cosa que la revelación de la praxis artística en constante retroalimentación con ella.

Promotor infatigable, él es también fundador e impulsor de instituciones, festivales, agrupaciones y artistas en los más diversos entornos creativos y geográficos. Su impronta en este plano muestra retrospectivamente, y ostenta hoy, inusitados alcances.

Como en todos los grandes artistas de todos los tiempos, la obra y el quehacer de Leo Brouwer tienen su centro genésico, inspiración primera y paradigma supremo en la cultura propia, la de Cuba, la Cubana; ella motiva su primordial estímulo, su esencial énfasis, el máximo encanto; es Alma Mater y Non plus ultra. En la diversidad y universalidad de su vocación, Cuba y su música son moto perpetuo y leitmotiv; Leo Brouwer, por su parte, es Cuba.

Este libro presenta un nutrido grupo de ensayos y artículos de muy diversos autores, representativos de profesiones “músicas” y “paramúsicas”, que con toda intención de los editores recogen una amplia muestra de visiones e informaciones sobre esa única y a la vez poliédrica personalidad, tan querida y entrañable, que responde al nombre de Leo Brouwer.

 

La Habana, 19 de enero, 2009

Prólogo al libro Leo Brouwer, del rito al mito, selección de Radamés Giro, La Habana, Ediciones Museo de la Música, 2009)

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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