Objetivos
¿Cuáles deben ser los
valores principales en la
música para el cine? "La
primera virtud que debe
tener la música para el cine
es no estorbar al film",
respondía yo a una
entrevista en la publicación
Cine Cubano hace más
de seis años.
Me gusta pensar que la
música puede considerarse u
oírse por sí sola, mas no es
esa cualidad la esencial: el
compositor debe
acostumbrarse a pensar que
su música es complemento de
un todo y no lo más
sobresaliente.
El ICAIC a través de diez
años de creación
ininterrumpida ha sondeado
formas de comunicación entre
el director y el compositor,
que van desde el diálogo
personal hasta el trabajo de
equipo, con todo el
colectivo creador
participando en el plan de
trabajo. En esos diez u once
años, unos cuantos cientos
de películas han sido
realizadas por el ICAIC (sin
contar casi 500 noticieros)
donde la metodología ha sido
apropiada y efectiva gracias
a un sentido de libertad
creacional propuesto a cada
elemento creador con una
sola premisa (implícita,
diría yo): "... dentro de la
Revolución, todo: contra la
Revolución, nada [...]".1
Problemas
Sin embargo, encontramos
que, en gran medida nosotros
los compositores, por falta
de un cierto rigor
cognoscitivo del cine y por
otra parte, los creadores
(directores)
cinematográficos, operando
con el mismo fenómeno a la
inversa (o sea el
desconocimiento de los
principios del arte-música),
podemos llegar a producir un
subproducto sin
interrelación totalmente
coherente.
Análisis
Los valores estéticos
cambian, se renuevan.
Sonreímos ante la aparente
ingenuidad de la conjunción
imagen-música de algunas
películas que alcanzan ya
treinta años de edad.
Incluso obras maestras como
el Ciudadano Kane
y lo mejor de Hitchcock
de hace veinte años parecen
"viejas" obras; no tanto por
la caducidad de un vestuario
como por un balance sin
equilibrio de elementos
estéticos desactualizados,
tales como música y
atmósfera dramática, por
ejemplo. En suma, por la
falta de correspondencia
semántica en el múltiple
lenguaje total
"imagen-música". Sería
apartarnos de nuestro
estudio e imposible de
contener en un breve
estudio-artículo hacer el
análisis de la
transformación de los medios
de comunicación en los
últimos veinte años o en los
últimos cinco, pero, en
cambio, sí podemos enumerar
sus esencias. El lenguaje
artístico de hoy es o debe
ser:
1.
Antirretórico y económico.
2.
Imaginativo y no redundante.
Veinte años atrás la
relación del arte
cine-música no contenía
estos lineamientos antes
mencionados y se apoyaba
mutuamente en analogías, o
sea, los procedimientos
cinematográficos, tanto como
los musicales, se
estructuraban con una
sensación de totalidad e
independientes uno del otro.
En suma, que al extraer la
música de una película
notamos que la partitura
había sido compuesta con
todos los ingredientes de la
"música de concierto" (para
ser oída) y que muy bien
podía pasarse sin la imagen.
Hoy, la visión de un arte
integral no excluyente ―el
cine― obliga a dosificar
todos los parámetros
implícitos, con un sentido
de equilibrio formal: guión
+ imagen + teatro + música +
palabra = cine. Solo que ese
signo "igual" no refleja una
simple suma en términos
convencionales sino un
proceso de interacciones que
resulta en salto
cualitativo y nuevo medio de
expresión.
La música como cultura
nacional
El ámbito cultural y
artístico cubano inmerso en
el contexto revolucionario,
se plantea problemáticas
propias en cada uno de sus
mundos creativos; por tanto,
el ICAIC crea el Grupo de
Experimentación Sonora (GES)
que se plantea el
estudio-investigación-desarrollo-creación
del problema musical, no
solo insertado en el cine
sino también, y
fundamentalmente, corno
arte-música per se.
Algunas líneas fundamentales
del GES:
1.
La música
pop
actual.
2.
Elementos esenciales de la
música cubana.
3.
La canción actual (y su
fuerza de comunicación
social).
4.
El fenómeno beat (yeyé)
en la música
pop.
5.
La relación, en música,
entre Brasil y Cuba.
6.
La forma (o formatos) de
sonoridad actual.
7.
El arte trascendente. Su
importancia.
8.
El arte momentáneo. Su
importancia.
9.
La experimentación
electrónica aplicada en
música popular.
10.
El jazz.
11.
El arte "abierto". El
happenning (arte casual)
y su posible cohesión
social.
En nuestras investigaciones
en el campo de la música hay
"ciertas" "reglas del juego"
que continúan en estudio y
desarrollo y que por tanto
sería prematuro enunciar,
dada la juventud de las
mismas. No obstante,
nuestras experiencias
específicas de la música
para el cine contienen
análisis de cierta madurez,
como para arrojar alguna luz
en este campo.
La música en el cine
|

Gráfico
I |
En el gráfico I vemos la red
que propone el GES y que
parte desde la investigación
(información) y pasa por la
creación misma llegando
hasta el producto terminado.
Por supuesto, alguna
terminología es condenable
―como los términos folklore
y música seria, por
ejemplo―, pero a falta de
soluciones etimológicas nos
referimos a estructuras del
lenguaje convencional para
ser entendidos. De aquí se
desprende la necesidad de
codificar un lenguaje
técnico operativo que
renueve estos mismos
términos puestos en duda
por su ineficacia. Esta es
una parte casi
insignificante del volumen
de estudio que se plantea el
GES. El cine presenta
tipologías diferentes que
demandan diversos métodos
de composición y de
approach, en lo que a
música se refiere. La
experiencia nos hace
recordar que el compositor
no puede hacer "música de
concierto" para el cine sino
"música para el cine". Ahora
bien, para dar una idea
conceptual de esto, es
preciso referirse a las
diferencias más que a las
analogías entre música
(pura) y música-cine.
La música (pura)
contiene una serie de
elementos inherentes a su
estructura formal que se
repiten idénticamente en el
lenguaje cinematográfico
como analogías formales.
Estos elementos son, dichos
a grandes rasgos y en
lenguaje tradicional:
a) Línea (melodía):
considerada por más de
doscientos años como "tema"
o material temático.
b) Ritmo: proporción dada
por la reiteración de un
valor o por su negación.
c) Armonía: atmósfera o
trama que circunda y
cohesiona los elementos
anteriormente dados.
d) Timbre: perfil
característico de los
elementos sonoros.
e) Intensidad: gradación de
la fuerza del sonido.
Después de esta
clasificación primaria de
elementos musicales pasamos
a comparar las formas
análogas de la música con el
cine-imagen.
Antologías formales entre
cine y música
|
Cine |
Música |
| |
|
|
Guión |
Plan composicional. |
|
Temática visual.
|
Temática melódica |
|
Ritmo de imagen.
|
Ritmo sonoro (tempo). |
|
Fondo de locación
(background). |
Atmósfera
sonora (armonía,
también llamada
background). |
|
Atmósfera dramática. |
Intensidad sonora
(dinámica
o matiz) |
|
Edición |
Composición |
Las formas análogas plantean
una identidad tal entre sí,
que solo logran redundar
(antiarte). Por tanto,
en música para cine se
evitará utilizar una
estructura musical que
contenga de manera
redundante, pleonástica más
bien, los parámetros
análogos entre cine y
música.
Esto hace que se musicalice
preferentemente para el cine
dentro de 10 que los
directores llaman música
en contrapunto, o sea,
una música que no subraya ni
en ritmo ni en carácter los
elementos preponderantes de
la imagen, pero sí se
identifica, de manera
indirecta, con elementos
secundarios de la misma:
como pudieran ser los
"fondos" (locación al aire
libre, cerrada, de noche,
con lluvia ... ) o un
registro sonoro de los
ambientes naturales que
provoca amables analogías de
registro sonante.
Identificar la música con
algún aspecto secundario de
la imagen cinematográfica da
un saludable equilibrio
formal o estructural; el
cual no debemos obviar
nunca. No olvidemos las
leyes fundamentales de la
Morfología, observadas no
sólo en la obra del hombre,
sino en la naturaleza misma.2
Sabemos que
ninguna forma se repite
idénticamente en absoluto,
pero por principios que
llamamos de equilibrio,
hay proporciones que se
ven reflejadas formalmente y
en cierto modo analogizadas.
Véanse las proporciones
geométricas de los cristales
de nieve o de los caracoles,
flores y organismos marinos
(medusas, estrellas de
mar...). Ahora bien, la
oposición
equilibrio-movimiento
es la que dota a la vida de
su poder de transformación y
enriquecimiento continuos.
Recordemos la vieja ley
dinámica del contrapunto que
recorre la historia de la
música desde Palestrina
hasta nuestros días:
"(cuando una parte de las
voces sé mueve, la otra
queda quieta, y
viceversa."
Citemos igualmente el
"principio de Curie":
Para que un fenómeno pueda
producirse en un medio es
necesario que no existan en
ese medio ciertos elementos
de simetría (la causa del
fenómeno es la
disimetría). En un medio
perfectamente homogéneo e
isótropo, no
hay ninguna razón suficiente
para que se
produzca un cambio.3
Como vemos, la investigación
en todos los campos
relacionados con la música
(prácticamente todos los
campos del conocimiento del
hombre), afirma aún más
la intuición creadora. Esto
lo comprobamos con los
jóvenes integrantes del GES
que cuestionan, por
principio, la concepción
simplista de que componer
una pequeña canción es una
sencillez, cuando no una
bobada (según las jerarquías
"pensantes" del opinante).
El mismo hecho simple
de componer una canción,
implica; además del talento
y la necesidad de crear, una
inmersión social en
los problemas del hombre.
Problemas que van desde el
concepto libertad o el "no
morir de hambre" hasta el
amor o “la superioridad de
la mariposa sobre el cañón
(que no vuela)”. Pero
además, un conocimiento de
la canalización correcta del
arte por medio de la
comunicación.
Sabemos que un país del
Tercer Mundo, en desarrollo,
necesita un vehículo directo
de comunicación artística y
que ésta ―hasta tanto la
práctica consecuente de la
cultura por las masas no sea
plena, encuentra
momentáneamente sus medios a
través de la simple canción,
mejor que en las formas
sinfónicas complejas, por
ejemplo. Este contexto debe
ser ayudado con un
pensamiento comparativo que
por su rotundidad me parece
efectivísimo. Así como la
canción comunica más
rápido que la obra
sinfónica, la página sobre
la economía política del
diario informa con más
celeridad que El capital,
de Marx. Por supuesto,
en ambos casos la aspiración
es llegar a leer a Marx, así
como escuchar a la orquesta
sinfónica masivamente.
Mientras tanto, aplíquense
las formas de comunicación
más efectivas y en forma
total y simultánea.
Unido a la investigación
está el disfrute de la obra.
Junto a sesiones de análisis
exhaustivo, el Grupo de
Experimentación Sonora del
ICAIC plantea sesiones de
sabrosa audición y ejecución
realmente desalienantes,
obrando así a través de la
controversia, el camino del
desarrollo. Cuando todo ser
humano se sienta creador en
su trabajo, desaparecerán
todas las formas de
enajenación violenta de la
faz de la Tierra. Entonces
habremos ganado el
calificativo verdadero de
"seres humanos".
Tomado del libro Leo
Brouwer. La música, lo
cubano y la innovación.
Publicado por primera vez en
la revista
Pensamiento Crítico
número 42, julio de 1970.
Notas:
1-
Fidel Castro:
Palabras a los
intelectuales, La Habana,
1961.
2-
Matilda Ghyka:
Estética de las
proporciones en la
naturaleza y en las artes,
Editorial Poseidón.
Buenos Aires, 1953, pp,
119-121.
3-
Matila Ghyka:
Op. cit., p. 115.