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La Habana, 3 de mayo de
2009.
Admirado y querido
Maestro Pete Seeger:
En estos momentos se
está celebrando el
concierto de homenaje
que decenas de cantores
justamente te ofrecen.
Pasan por mi mente
algunas de las veces que
tuve el privilegio de
disfrutar de tu talento
seductor de multitudes.
Así te recuerdo en La
Habana, cantando
solidario junto al Grupo
de Experimentación
Sonora; así te recuerdo
en aquella gira dedicada
a Víctor Jara, por
varias ciudades de
Italia; y así también
revivo aquella helada
noche de febrero de 1980
en que respondiendo a tu
llamado viajamos desde
Nueva York hasta
Poughkeepsie y te
escuchamos "Snow, Snow",
obra maestra de quien se
hizo preguntas ante un
paisaje invernal.
Traté de volver a estar
contigo hoy, pero, como
bien sabes, no me
dejaron llegar los que
no quieren que los
Estados Unidos y Cuba se
junten, se canten, se
hablen, se entiendan.
Son los que piensan que
el mundo se divide en
poderosos y en débiles;
los que sólo aprecian a
los que son ricos y
fuertes. Son los que no
nos perdonan que aún
siendo pequeños hayamos
decidido vivir de pie.
La realidad grita que
cada vez deben ser menos
estos brutos, pero de
alguna forma esa minoría
todavía impera y manda.
Algunos de ellos vieron
un peligro en que nos
encontráramos y que un
simple acto de
fraternidad simbolizara
a dos pueblos vecinos
que pueden coincidir en
canciones y afectos.
Pero no solo yo, querido
Pete: todo mi digno y
sin dudas mejorable país
te admira, te respeta y
celebra tus honorables
nueve décadas defensoras
de la justicia social,
la paz y la cultura.
Aquí nadie te ve como un
peligro sino como un
extraordinario amigo que
no nos dejan abrazar con
la libertad que
quisiéramos. Por eso,
más que yo, toda esta
Cuba que te quiere,
bloqueada todavía por
los abusadores, está a
tu lado ahora cantando
tu profética "We Shall
Overcome" y nuestra
martiana "Guantanamera".
Un beso para Toshi y un
fuerte abrazo para ti de
Silvio Rodríguez
Domínguez. |